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Inicio Colecciones  C173 El hábitat del pueblo musulmán.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C17 Rama Arquitectura Islámica
C171 Rama El islam
C172 Rama Características de la arquitectura islámica
C173 Rama El hábitat del pueblo musulmán
C174 Rama La construcción doméstica. La casa árabe.
C175 Rama La arquitectura religiosa
C176 Rama La Qubbat Mausoleo o el Santuario Funerario
C177 Rama La Mezquita Iraní o Madrasa y La Mezquita Otomana de espacio centralizado
C178 Rama El palacio
C179 Rama Caravansares y Jans.
C1710 Rama Estudio de algunos elementos constructivos
C1711 Rama Aspectos singulares de la decoración
C1712 Rama El entorno social y gremial

 

El capítulo de El hábitat del pueblo musulmán se desglosa en los apartados: LA TIENDA COMO HÁBITAT DE LA SOCIEDAD TRIBAL y FORMAS SINGULARES DE LA PRIMITIVA CASA RURAL ISLÁMICA.

EL HÁBITAT DEL PUEBLO MUSULMÁN.

Cuando afrontamos el estudio de las formas de construcción que, desde una perspectiva histórica, adoptaron los pueblos o civilizaciones que ocuparon las distintas regiones y los diversos períodos históricos, es fácil que se caiga en la tentación de hacerlo desde las estructuras de los edificios monumentales. No es este nuestro caso, que estudiamos la construcción del hábitat en las sociedades prehelénicas con gran detalle, y que  igualmente nos entretuvimos en profundizar en el sentido social de la casa etrusca y en el análisis de los sistemas constructivos de las villas y casas romanas. Entendemos que las formas de la construcción doméstica son apasionantes en la medida en que estas, acompañando a la construcción monumental y siendo ambas consecuencia de un modelo de sociedad, nos ayudan al conocimiento pormenorizado de la evolución y de las razones de las transformaciones acaecidas en el comportamiento de dicha sociedad y de su arquitectura vernácula. En cualquier caso, la estructura monumental precisa, de forma inevitable, de la construcción doméstica, no sólo para definir el modelo urbano sino para entender el entorno del propio edificio singular.


Arrasada la notable ciudad de Olyeytu, permanece la potente estructura de su fastuosa tumba.Los edificios monumentales o mejor llamados, al referirnos a la arquitectura islámica, edificios públicos de carácter urbano, no estuvieron nunca aislados sino que componían los elementos simbólicos que reforzaban la estructura política y religiosa del modelo de asentamiento, el cual, como acabamos de señalar, sólo tiene sentido cuando se entiende acompañado de las construcciones domésticas. Cuando la potencia de unos y otros fue tan distinta que las pequeñas construcciones desaparecieron totalmente, quedando sólo las monumentales, estas han perdido su razón de ser, quedando como piezas desposeídas de toda funcionalidad. En estas circunstancias, es la Historia la que, manipulada en mayor o menor grado, ha de buscarle la razón de su permanencia en el territorio. Así, estudiándola sólo a partir de estos edificios notables, obtendremos una realidad parcial y desequilibrada, sobre todo si se trata de una sociedad como la islámica donde cada entidad, y fundamentalmente el hombre, se reconoce como igual a cualquier otra realidad.

El gran problema es que al investigar sobre la construcción doméstica, en cada capítulo, nos encontramos con muy poca o ninguna información; y aunque no fue menos gravoso el estudio de la casa etrusca, nos ocurre algo similar en este caso, en el que nos dedicamos al estudio de la construcción árabe que, en general, se trata de edificaciones muy deleznables, vulnerables al paso de la historia, y con una cimentación muy floja y poco profunda, cuando la hubo. Como sabemos, la cimentación de un edificio refleja siempre sus pretensiones de durabilidad, su vocación de permanencia y de apego al territorio, e incluso su voluntad de representatividad y de presencia en el entorno. Ninguna de las tres cualidades que acabamos de señalar pueden tenerse como prioritarias de la arquitectura islámica, y mucho menos de su arquitectura doméstica, ya que estamos ante el caso de un pueblo colonizador o invasor, que en algo menos de un siglo se extendió desde las puertas de China, por el Este; hasta la Península Ibérica por el Oeste. Sólo en la mezquita y en algún palacio oriental podría encontrarse algunas de las citadas pretensiones. El propio Palacio Topkapi, en palabras de George Michell, sólo puede ser entendido como un campamento o como una agrupación de tiendas.Tienda porticada de una tribu bereber en el Norte del Africa Oriental.

La arquitectura doméstica, en general, mantiene mayor interés en el conocimiento de las formas vernáculas que en las propias realizaciones. En la construcción árabe este concepto toma aún mayor significado, porque entre la tienda, la casa y el gran palacio no hay saltos de concepción, de programa, ni en la cuantificación de los espacios y muchos menos en los materiales que conforman su estructura, aunque a primera vista parezca erróneo. Tampoco "el poder" puede marcar la diferencia entre las tres formas de residencias que acabamos de citar.

La forma de residencia del pueblo árabe, sujeta a los parámetros fundamentales de clima,  economía y religión, es uno de esos fenómenos que aceptando que la construcción vernácula  evoluciona sobre sus tradiciones, mantiene una comunión perfecta entre el medio y su arquitectura. En la sociedad nómada, la tienda de la organización tribal se apoya en la estructura comercial y, casi para-militar del "caravansar", a la vez que armoniza con la casa, con el palacio y con el convento de la sociedad más sedentaria. Por otro lado el palacio residencial y el ribàt conventual se funden en una extraña unidad, que puede entenderse como una construcción fortificada dentro de una estructura rural o, incluso, urbana.

1.- LA TIENDA COMO HÁBITAT DE LA SOCIEDAD TRIBAL.

Fases de montaje de una tienda arqueada del Sur de Afganistán.La tienda como hábitat de la de la organización tribal se mantuvo sin modificaciones durante todo el Islam histórico. Ni siquiera la categoría social ni la jerarquía de poder o mando, estableció grandes diferencias entre unas tiendas y otras. Las razones diferenciales se deben más a la forma de vida, a la latitud geográfica y a los materiales de los pueblos que adoptaron esta forma de cobijo, que a las razones que hemos señalado al principio de este párrafo. Tampoco sus variaciones obedecieron al devenir histórico ni a la evolución tecnológica. Una estructura ligera de transportar, postes de madera de gran calidad, acabados en horquillas, o el flexible bambú, marcaron las diferencias entre las formas "porticadas" de las tiendas de los beréberes del Norte de África y la forma "arqueada o volteada", desarrollada en el Sudeste del Irán, Afganistán y Paquistán. Las varas de bambú eran elegidas y transportadas cuidadosamente. Entregadas en el suelo por la línea del perímetro se acordalaban simétricamente a una vara central que conformaba la parte más alta de los perfectos arcos circulares que constituían una estructura transversal de arcos paralelos. Exteriormente se levantaba un murete de mampuestos enripiados y embarrado que alcanzaban algo más de un metro y medio de altura.

También el material con que se cubrió la tienda vino a marcar las diferencias entre una y otra localización. Así podemos distinguir entre la cerrada por esteras de cañas de un beduino del Desierto de Arabia, la envoltura de paño de algodón o de lana de la tienda beréber y la recubierta por pieles de carneros o pieles de cabras negras no domésticas del tuareg argelino del desierto del Sahara Central. La piel de carnero, la de cabra negra, la de cebú y, en ocasiones, la piel de camello, así como las esteras de cañas y juncos, y los tejidos de algodón de diversos colores, han ofrecido una amplia variedad de materiales de la que sólo hemos referenciado los más comunes.

Una tienda de dimensiones modestas, entre 14 y 16 m2., requería entre 35 y 40 pieles de cabra y, sólo en este concepto se apreciaba su dignidad, por su peso en pieles. Así, una tienda mínima solía requerir 30 Kg. de pieles de carnero, bien elaborada y confeccionada por manos femeninas.

2.- FORMAS SINGULARES DE LA PRIMITIVA CASA RURAL ISLÁMICA.Casas colmenas en el Norte de Siria.Casa rural del Norte de Siria y Este de la Turquía asiática.

En el vasto territorio que abarcó el Islam, los asentamientos rurales encontraron una gran variedad de formas que, lógicamente, pervivieron durante mucho tiempo después de la conquista musulmana. Esta natural diversidad es consecuencia del clima y fundamentalmente de la disponibilidad de los materiales y no tanto debido al desarrollo y evolución de la tecnología, que sólo fue requerida para edificios de mayores pretensiones y, en última instancia, localizados en las áreas más urbanas.

En Arabia cabe distinguir entre las casas del interior y las de las zonas costeras. En el interior, se construía con gruesos muros de tapial, tierra arcillosa apelmazada con paja, o muros de adobe, no menos grueso. En todos casos, el muro, se mantenía muy cerrado al exterior o abierto con huecos muy pequeños por razones de defensa del duro calor diurno y de las frías noches de invierno. Las dependencias de la casa tomaban luces que apenas superaban los 2,60 m. pues, con frecuencia, se usaban como vigas, troncos de palmeras entablillados. La cubierta se resolvía de manera que sobre un techo de tablas se colocaba una gruesa capa de arcilla de gran inercia térmica, con acabado de lechada de cal como tratamiento de impermeabilización y de reflexión solar. En algunas dependencias como en la cocina y en las cuadras se disponía una cubierta abovedada y, muchos de lo locales de la vivienda, se dotaban de una o varias chimeneas de ventilación. Estas construcciones eran muy monolíticas y presentaban una gran continuidad entre los muros y la cubierta.

En las casas de las áreas próximas al mar, el muro se construía con un conglomerado coralino, una rocalla de fósiles muy estable y ligera. Aquí los muros eran muy abiertos para aprovechar el refrescar de las brisas marinas de la tarde. Los huecos se cerraban o protegían con amplias celosías de madera o yeso y la cubierta se resolvía, también, en azotea. Sobre un techo de madera se tendía una capa de arcilla que, en este caso, era más ligera que en las casas del interior. Los huecos se cerraban mediante celosías de madera o yeso. Este último material, se tallaba hasta calarlo con cincel, lográndose un enrejado vegetal bastante apreciado, aunque quizás lo que se estimaba era la celosía como elemento que aliviaba del duro calor. A diferencia de las construcciones de la banda costera, en las casas del interior la decoración era muy escasa, pero, en ambos casos, era el yeso, delicadamente tallado a cincel, el material más empleado en ella.

Casa rural abovedada de Irak.En la frontera de Siria con Turquía y en otras áreas rurales del Noreste del temprano Islam, se desarrolló una singular tipología de casas agrupadas "casas-colmena" de planta cuadrada o circular, generalmente de piedra en sus arrAlgunos ejemplos singulares de formas de ventilar las viviendas.anques, que se coronaban con una bóveda muy peraltada, de traza sasánida y construida totalmente con ladrillo.

En Siria, Jordania y en El Líbano, regiones que griegos, romanos y, más tarde, sasánidas y bizantinos habían tenido como provincias privilegiadas, la construcción en piedra y la obra de carpintería habían alcanzado un amplio desarrollo. La buena caliza local proporcionaba una fábrica que apenas requería de mortero de acueste o asiento de los sillares. Con igual maestría, los operarios locales, trabajaban el mortero de cal, las cubiertas de dos vertientes o de caballetes de madera de las iglesias cristianas y los mosaicos. La buena práctica constructiva de los constructores sirios, persas y griegos propició que, los árabes, encontraran aquí la mejor oferta, no sólo para los grandes proyectos que comenzaban a proponer, sino que, en la casa siria que derivaba de la villa romana, encontraron materia de revisión para formular la propuesta de la casa patio musulmana. 

En Omán, las casas se levantaban mediante una estructura bien cuajada de postes de madera, que recibía una plementería de relleno o cierre compuesta por paneles de brezo. Estas casas se cubrían a dos aguas, disponiendo, en la cubierta, una parrilla de varas de laurel que soportaba un tejido, un lecho de palmas o de pieles para recibir, finalmente, una manta de brezo.

Formas singulares de torres de aireación.En otras zonas del Golfo Pérsico y en la actual Arabia Saudí, las casas se levantaron con barro sobre unos primeros lechos de piedras muy bien aparejados. Lo más importante fueron las diversas formas que, en esta parte de la Península de Arabia, encontraron los constructores para dotar a las edificaciones de los más sofisticados sistemas de ventilación forzada, pues, como hemos señalado en puntos anteriores, en Hormuz las casas disponían de chimeneas cuadradas, o redondas, sobre las cuales se colocaron velas orientables, mediante un artilugio giratorio que se acompañaba de una potente veleta. En muchas casas de Bagdad, en las habitaciones abovedadas se colocaban, al menos dos respiraderos por local, dispuestos en la parte más alta de las bóvedas. Estas pequeñas chimeneasCasa de juncos en el Delta de Tigris., de corta altura, se abrían lateralmente, conteniendo un plano  orientado a 45 grados respecto al eje de la misma, para dirigir el aire hacia el interior de la casa. En El cairo, donde encontramos este mismo respiradero, la abertura se orientaba en la dirección Norte, hacia el Mediterráneo, en la misma dirección en que quedaban abierto los patios, para recibir la brisa del atardecer. En ocasiones, los respiraderos eran mayores, autenticas chimeneas cubiertas, que se abrían por dos laterales opuestos, colocándose en ellos esteras enrollables que se destapaban, subiéndolas, o cerraban bajándolas para dar entrada al aire. Otras chimeneas del mismo tipo disponían de celosías de madera con la misma función. En otras ocasiones, estos respiraderos coronaban los muros que, construidos con doble pared, conducían el aire, por estas cámaras, hasta el interior de la casa. Se introducía en los locales por huecos u hornacinas abiertos en la pared interior del muro. La circulación del aire se establecía, en uno u otro sentido, con la entrada o salida de aire por la presencia del patio.

Fases de la construcción de una "gunbad" o casa abovedada del Sur de Afganistán.En el Golfo Pérsico y en el Sur de Irán, se alzaron magníficas torres cuadradas construidas y decoradas con ladrillos, que superaban hasta cuatro metros de altura por encima de la edificación, dotadas de grandes rendijas en sus cuatro caras y en cuyo interior se disponía de una estructura de madera, con cuatro planos fijos y ciegos, colocados según las diagonales. Estos conducían la entrada del aire, así como la salida del mismo después de haber enfriado la parte alta de la casa. En estas casas, en las épocas de estío la familia vivía en la planta baja, quedándose la planta alta, casi sin uso, sólo para enfriar el aire que entraba por la torre. Estas torres de refrigeración fueron también frecuente en edificios industriales.

Casas abovedadas conformadas por medio de un cañón circular o parabólico, las encontramos en Irak, Afganistán y en Matmata (Túnez). En Irak las bóvedas podían ser de ladrillo e incluso pétreas. En Afganistán y en el Sureste de Irán, la bóveda, que se terminaba con un mortero de barro, era soportada por una estructura de bambú, o de cañas curvadas, que arrancaban de un muro, levantado mediante un aglomerado de mampuestos muy irregulares aglomerado con mortero de barro. Con esta argamasa pétrea se alzaban, también, los muros piñones, que servían de cabecera y fondo de la bóveda.

Casa de palmas y brezo, en Oman."Casa Cueva" Casa excavada con patio, en Túnez.En Argelia, los muros de las casas se levantaban en una mampostería muy regular, con la solidez de una sillería. Las habitaciones tomaban dimensiones mayores que las que hemos comentados anteriormente. Por ello, para soportar la cubierta plana, se disponían fuerte soportes de madera, pie derecho, con amplias zapatas apeando a las vigas de madera en rollizos. Así las habitaciones resultaban ser verdaderas salas hipóstilas.

En Túnez y Libia, por razones de clima, se dieron, con mucha frecuencia, las "casas-cuevas". Cuevas excavadas, semiexcavadas o con una habitación en sótano o semisótano, fueron también frecuente en Irán. En El Magreb el hábitat rural, se componía de un rectángulo, sin más divisiones que las que podía disponer una tienda. Los muros eran de corta altura y se levantaban según una mampostería muy irregular que se revestía toscamente. Sobre estos muros se disponía una cubierta a cuatro agua, con una estructura de ramas y brezo.

Casa rural en Argelia.En Irak, en las zona pantanosa del Delta del Tigris, se dio una tipología de grandes casas y almacenes, realizadas totalmente con juncos, con una estructura muy singular, donde manojos de juncos conformaban altos y gruesos soporte que controlaban grandes arcos directores. Estos arcos definían el trazado de una gran bóvedas construida con el mismo material. En las esquinas de la edificación se levantaban potentes torres, también de juncos, destinadas a controlar la estabilidad de la edificación frente al viento. Aún se engalanaba su fachada principal con una compleja decoración, igualmente vegetal. 

La construcción en madera también encontró su desarrollo en la casa musulmana. Casas totalmente construidas en madera, incluyendo la cubierta y su cubrición de tejas, se dieron en Afganistán, en Indonesia, donde la cubierta encontraba fuertes pendientes y, en tiempo otomano, en Turquía. En este período la casa de madera se construyó con singular maestría y belleza. Una buena muestra de estas construcciones aún las podemos contemplar paseando por la actual Estambul.

Actualizado 26/03/08

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