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Inicio Colecciones  C162 Ostrogodos y Visigodos en Italia y Francia.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C16 Rama Arquitectura Visigoda
C161 Rama Aspectos generales de la construcción Visigótica
C162 Rama Ostrogodos y Visigodos en Italia y Francia
C163 Rama Los Visigodos en la Península Ibérica
C164 Rama La construcción civil y militar
C165 Rama La construcción visigoda de la Arquitectura Religiosa
C166 Rama La Técnica, las preferencias y el entorno constructivo visigodo

 

El capítulo de Ostrogodos y Visigodos en Italia y Francia se desglosa en los partados apartado: OSTROGODOS Y VISIGODOS EN ITALIA Y FRANCIA y LA CONSTRUCCIÓN DE LA ARQUITECTURA VISIGODA EN ITALIA Y EN FRANCIA.

OSTROGODOS Y VISIGODOS EN ITALIA Y FRANCIA

El emperador Teodosio que ya tuvo que enfrentarse a los ostrogodos antes de que terminara el siglo IV, les firmó un feudo por el que, mediante tributos, les autorizaba a establecerse en un área periférica del Imperio. En principio y en razón de dicho acuerdo decidieron volverse a Tracia. No obstante, el año 407, Alarico hace su incursión definitiva en Italia y un año más tarde llega a las puertas de Roma y dispone su asedio. Dos años después, ya bajo los visigodos de Ataulfo, fue saqueada la ciudad eterna. Durante este tiempo Alarico había muerto y Ataulfo había sido coronado rey.


Pilar de la cripta del Mausoleo de san Víctor en Marsella.Tras la conquista de Roma, el nuevo rey se confesó admirador del pueblo romano y deseoso de negociar la paz con sus emperadores, logró un tratado por el que el pueblo visigodo era libre de campear por las Galias e Hispania. En Roma, Ataulfo había hecho prisionera a Gala Placidia, manteniéndola como rehén hasta que, en el año 414 se casó con ella en Narbo(Narbona). Gala, como hemos visto en capítulos anteriores, era hermana de Honorio, el emperador que fue derrotado por Alarico. Honorio nunca aceptó dicha boda.

Aunque Ataulfo y su esposa dieron paciente y continua muestra de ser personas sumamente religiosas y empeñados en encontrar la paz entre visigodos y romanos, esto se hizo imposible ya que Honorio, como acabamos de señalar no reconoció aquel matrimonio y el pueblo visigodo tampoco veía con buenos ojos la postura paciente de su rey. Un año más tarde, Honorio marchó contra Ataulfo obligándole a refugiarse en Hispania, donde fue asesinado por su propio pueblo. Gala Placidia volvió a Rávena y, a la muerte de Honorio el año 423, tuvo que regentar la corona de su hijo el Emperador Valentiniano III. De Honorio y del virtuosismo y cualidades políticas de su hermana Gala Placidia, ya hemos expuestos datos más que suficientes en el capítulo que hemos dedicado a la "Construcción Paleocristiana".

Teodorico el grande, que se tiene como el monarca que proporcionó a su pueblo el período más estable, anexionó, el año 440, la Galia visigoda a los ostrogodos de Italia. No obstante, de entre los muchos reyes visigodos que fueron coronados en Narbona tras la caída de Ataulfo, fue Eurico el que logró la mayor extensión y respeto para su pueblo. Este rey, el año 466 estableció la corte en Burdigala (Burdeos). Alarico II, hijo de Eurico, no tuvo tanta suerte, pues los francos que habían logrado reclutar un importante ejército bajo Clodoveo, tras adoptar el Catolicismo, arremetieron duras luchas contra los arrianos, muriendo en una de las batallas el propio rey ostrogodo. Esto ocurría el año 507 y aunque los visigodos lograron reorganizarse en Narbona, terminaron, trece años más tarde, por afincarse en Barcino (Barcelona). 

Durante el siglo VI, en Italia, ostrogodos y visigodos fueron duramente azotados, primero por Belisario que tomó Nápoles el año 536 y Rávena el año 540 y más tarde, el año 566, por los lomgobardos y francos que terminaron por arrasarlos e invadir el país.

1- LA CONSTRUCCIÓN DE LA ARQUITECTURA VISIGODA EN ITALIA Y EN FRANCIA.

Teodorico, rey ostrogodo, hijo de Teodomiro, que aunque había sido llevado a Constantinopla como rehén, recibió allí la educación propia de un príncipe, mantuvo las instituciones romanas y una larga paz mediada entre romanos y bárbaros. A pesar de mantener su fe arriana no hostigó lo más mínimo a la religión católica. Como ya hemos señalado, fue, sin duda, el más importante de los gobernantes godos de Italia.

Los visigodos tomaron a Rávena como fuente de la producción arquitectónica y a través de dicha ciudad mantuvieron una vinculación muy inmediata con las propuestas de Constantinopla. Las buenas relaciones entre Teodorico y Constantinopla por un lado y por otro la magnífica escuela de construcción que se había generado en la Lombardía "Emilia Romagna" y particularmente en su capital, Milán, propiciaron que la construcción paleocristiana continuara su desarrollo y que esta mantuviese la construcción de grandes iglesias. A la llegada de los ostrogodos a Italia, Milán era una ciudad profundamente cristianizada con una arquitectura religiosa grandiosa, de enorme prestigio y con grandes iglesias que se encontraban en construcción muy avanzada y definida, como ocurría con San Lorenzo, Santa Tecla y San Simpliciano entre otras.

Con todo, las magníficas técnicas constructivas que desde la escuela milanesa habían tomado plaza en toda la Lombardía, no facilitó que la nueva sociedad bárbara buscara un lenguaje nuevo para su arquitectura, teniendo que esperar para ello hasta la mitad del siglo VI y tratar de encontrarlo en los edificios más propios de esta sociedad como lo son el Palacio de los Exarcas y El Mausoleo de Teodorico. Otro tanto ocurría en Roma donde desde el final del siglo IV se había emprendido la  reconstrucción de San Pablo Extramuros y donde durante el período visigodo se construyeron la iglesia de Santo Estéfano Rotondo y la de la Santa Sabina en las que sus regios muros manifiestan la sobriedad y potencia de la fábrica de ladrillo de los constructores milaneses. No insistiremos más en el análisis de estos edificios que ya fueron estudiados en el capitulo que hemos dedicado a la arquitectura paleocristiana.

Durante los siglos V y VI se construyeron en Italia un gran número de basílicas de importantes dimensiones, entre las que cabe destacar, además de las reseñadas anteriormente, San Lorenzo en Milán, La Santa Sabina en Roma, y San Apolinar Nuevo en Rávena, que responden más al arte cristiano que al visigodo y, por ello, todas ellas fueron estudiadas en el Capítulo VI "La Construcción de la Arquitectura Paleocristiana". Más propias  de la arquitectura que estamos estudiando son la construcción del Baptisterio de los arrianos, la reconstrucción del año 500 del Baptisterio Neomiano o de los Ortodoxos y el Palacio y Mausoleo de Teodorico. También durante este período, parece que se desarrolló el gusto por los edificios rotondos según el modelo de Santa Constanza de Roma.

1.1.- El Palacio de Teodorico

Palacio de Teodorico. Rávena.Aún cuando el Mausoleo de Gala Placidia nos preconizaba acerca de la pureza del volumen exterior y de las proporciones de la pequeña iglesia rural visigoda, son el Baptisterio de los Arrianos, el Palacio de Teodorico y quizás el Mausoleo del mismo rey, los edificios que mejor reflejan el paso de los godos por Italia. Los dos primeros construidos mediante una fábrica de ladrillo de enorme sobriedad en la que destaca el perfecto trazado de sus arcos de medio punto, elaborados sobre una sola rosca, y cuya calidad de ejecución no desdice, en nada, de la obra mural de albañilería de la escuela milanesa, que les sirvió de modelo.

Del Palacio de Teodorico sólo queda en pie su primera crujía y con ella, su magnífica fachada de elegante composición simétrica. El edificio ha quedado hundido respecto a la cota de la rasante actual de la calle, probablemente por la consolidación natural del débil suelo de la ciudad de Rávena. Este alzado mantiene las dos plantas del edificio y resuelve su composición sirviéndose de un plano general del que se adelanta un cuerpo central sobre el eje de simetría. En este eje se sitúan, en planta baja, el gran arco que define el hueco de entrada al Palacio, y en la planta alta un hueco aún de mayores proporciones, resuelto igualmente con un gran arco de medio punto que, a modo de gran nicho, impone, sobre dicho eje, el mayor respeto a la fachada.

El plano adelantado que estamos describiendo se prolonga por encima de los arcos ciegos de la planta alta hasta alcanzar las pilastras extremas. Estos arcos ciegos que, en cada ala componen un conjunto de cuatro vanos que simulan descargar sobre columnas que quedan fuera del plano general retranqueado, son apeados sobre una corta repisa. Este juego de arcos se disponen como si se tratase de una arquería; es decir, con sus estribos o arranques coincidentesLa fachada del Palacio de Teororico debió estar revestida de bellos mosaicos bizantinos, según se refleja en unos de los murales de San Apolinar Nuevo..

En la planta baja se abren huecos compuestos por grupos de arcos gemelos que también descargan sobre columnas. Dichos huecos resueltos con arcos de medio punto, quedan cegados por otro plano neutro de fondo, de la misma forma que lo hacen los situados en la planta alta. Los grandes arcos que hemos descritos sobre el eje de simetría, se adornan, en sus descargas, con columnas que se alojan en cajeados de esquinas, dispuestos en la embocadura de las jambas de dichos huecos.

Todas las columnas son monolíticas, de mármol, traídas de otros edificios romanos y se coronan con capiteles clásicos, de distintos tipos y tamaños para adaptar la altura de los fustes a la línea de arranque de los arcos. La fachada, por su composición, podría armonizar con cualquier período histórico. Así, podría ser moderna o actual, en cada momento.

1.2.-El Mausoleo de Teodorico.

Mausoleo de Teodorico en Rávena. Actual.De la construcción primitiva levantada el año 493 se asegura que el cuerpo alto disponía de una galería cubiertas con pequeñas bóvedas de cañón, transversales a la fachada, y que esta galería enrasaba su volumen exterior prolongando o elevando los alzados del cuerpo bajo o de la planta poligonal del edificio.

Esta galería alta se asomaba al exterior por medio de ventanillas gemelas resueltas con arcos de medio punto, separadas por columnilla central y se adornaban por medio de otras columnillas laterales que quedaban alojadas en cajeados practicados en las esquinas de las jambas extremas; es decir, del mismo modo que podemos verlas en los arcos centrales del Palacio de Teodorico. Con todo, la galería, que se dice que fue arruinada por Carlomagno con idea de demostrar que el edificio no era indestructible, es posible que encajara al edificio en una forma más propia, visigótica o bizantina, de manera que al desposeérsele de dicha galería y dotársele de una barandilla de bronce, el mausoleo, queda más lejos del estilo que estamos estudiando.

También se desmontaron las escaleras pétreas que se situaban a uno y otro lado de la única entrada al edificio y que permitían el único acceso a la parte alta. Por ello hubo que abrir un hueco en el centro del techo pétreo que separa ambas plantas y que hoy constituye la simple comunicación entre ambos cuerpos.

El rey construyó su mausoleo en mármol de Istria, dotándolo del mayor monolitismo, probablemente tratando de hacerlo inviolable. El peso de la losa monolítica con que se cubre el monumento se aproxima a 280 Tn., y las gárgolas actuaron de asaderas para su remonte. Desde luego, plantear, a esta altura de la Historia, la elevación de una piedra tan pesada es de lo más impropio. Por el peso de la misma no puede pensarse en otra forma de izarla que el llenado del edificio de tierra o ladrillos y el remonte mediante rampa de arena. El vaciado interior de la piedra debió terminarse una vez asentada en el monumento.

El edificio es de planta poligonal, inscribiéndose el decágono que la conforma en una circunferencia de 6,5 m. de radio. Al exterior presenta un conjunto de nichos ciegos e incomunicados entre sí, que arrancan desde el suelo, y que se resuelven con arcos de medio punto, de magnífica ejecución. El frente del arco presenta una sola rosca de mplias dovelas pétreas, quebradizas o engatilladas y labradas en un perfecto aristado y ajuste. En esta planta baja, el interior constituye un volumen en forma de cruz griega, cuyos brazos se cubren con bóvedas de cañón. De esta forma, en la parte central, se produce una bóveda de crucería.

Actualmente el cuerpo alto es, interiormente, un tambor circular y al exterior mantiene la misma forma decagonal, mostrando un conjunto de retranqueos que dibujan huecos ciegos, pareados y adintelados. Sobre cada uno de los citados huecos parece quedar la huella de los que debieron ser apoyos de las bóvedas transversales que cubrían la galería alta.

Esta parte alta se rodea de un balcón corrido, protegido por una endeble barandilla metálica. La sillería de los muros es isodoma, compuesta por bloques de dimensiones medias de 80x50x50 cm3., perfectamente aristados y colocados a hueso. El monumento se cubre o remata con una pesada losa monolítica, que se apoya en todo el contorno, y de cuyo peso ya hemos hecho referencia.     

Es probable que el rey al diseñar su mausoleo se asesorara de Daniel, el escultor armenio maestro en el trabajo de la labra de la piedra y que llegó a Rávena llamado por Teodorico. De este artista se tienen los mejores sarcófagos de decoración bizantina de este período.

1.3.- Santa María de Foris Portas.

Basílica de Santa María Foris Portas, en Castelseprio.En las Galias y en Provenza, como ocurriera con Santa María de Bóvedas en Vigo, la comunidad cristiana debió poder disponer, por donación, de villas romanas tardías, a las cuales transformó en pequeñas iglesias. En Provenza, éste parece que debió ser el origen de la iglesia de San Pedro de Vienne, que fuera adaptada y consagrada inicialmente como Basílica de los Apóstoles. Otras pequeñas basílicas fueron levantadas sobre tumbas de santos, pero sin duda aún estamos en deuda con la arquitectura de este período y en la fase de conocerla en base a construcciones menores, y es que la investigación constructiva sólo puede actuar sobre restos conservados y, en ese sentido, ha de mantenerse a la espera de los nuevos hallazgos que le ofrezca la arqueología. Así, hemos de aferrarnos a la iglesia de Santa María de Foris Portas, en Castelseprio, en Lombardía, que sigue siendo pieza primordial en el enlace entre la construcción visigoda y la prerrománica. 

Nuevas excavaciones que nos muestran criptas y otras construcciones enterradas van, cada día, apoyando la afirmación anterior. Así las magníficas alineaciones de bóvedas de aristas pétreas, sobre columnas monolíticas con capiteles clásicos de las conocidas "Criptas de Jouarre" cerca de Meaux en Francia y la no lejana excavación del Mausoleo de San Víctor en Marsella, con su bien labrado pilar cuadrado, rematado con el torso y la cabeza del Santo, vienen a confirmar la influencia de la arquitectura bizantina y nos ofrecen inscripciones y otros datos valiosos para la reconstrucción de este período histórico. 

Vista interior de la cabecera norte de La Cripta de Jouarre. Francia.Santa María de Foris Porta es una pequeña basílica de una sola nave, con pórtico delantero y ábside circular, en herradura, en la parte posterior. Dos ábsides de igual traza, uno a cada costado de la nave, debieron acompañar a la primitiva construcción. No obstante estos debieron arruinarse, siendo reconstruidos ya en el siglo X y en el siglo XV.

Sus muros, de no excesivo espesor, se levantaron en una cuidadosa mampostería ordinaria, de piedras muy escogidas y colocadas a modo de una sillería de lajas, en una labor de aparejo propia de la albañilería de ladrillo. Aunque en la parte alta, los muros se cargan de mortero y los sillares son menos regulares. Sorprende notablemente la enorme dimensión y perfecto trazado y ejecución, en ladrillo, del arco de entrada y del arco triunfal o de embocadura al ábside principal, aunque es posible que estos fueran reconstruidos en obra posterior. En estas reconstrucciones toda la obra de consolidación de los arcos y muros se realizaron en ladrillo. Con todo, esta pequeña basílica no ha sido excesivamente alterada, conservando aún parte de su pavimento original.

Actualizado 19/02/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|