INICIO de editorial.dca.ulpgc.es

Departamento de Construcción Arquitectónica  |  Escuela de Arquitectura
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria   |   Redacción

 Web Institucional www.ulpgc.es  ETS Arquitectura www.cda.ulpgc.es

Colecciones

Mapa web

  Boletín dCA

Descarga / FTP


Inicio Colecciones  C15 Propuesta de la Roma Oriental para la nueva Construcción en Occidente.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C15 Rama Arquitectura Bizantina
C151 Rama La contribución Justiniana
C152 Rama Los Períodos Históricos de la Arquitectura Bizantina
C153 Rama El entorno arquitectónico y constructivo previo a Justiniano
C154 Rama La idea de Arquitectura en la Etapa de Justiniano
C155 Rama Reconstrucciones bajo el mecenazgo de Teodora
C156 Rama Planta de la Iglesia Bizantina
C157 Rama Análisis de los Elementos Constructivos
C158 Rama La Construcción en el Período Bizantino Medio.
C159 Rama La Construcción de la tardía Arquitectura Bizantina.

 

El capítulo de Propuesta de la Roma Oriental para la nueva Construcción en Occidente se desglosa en el apartado: PROPUESTA DE LA ROMA ORIENTAL PARA LA NUEVA CONSTRUCCIÓN EN OCCIDENTE.

PROPUESTA DE LA ROMA ORIENTAL PARA LA NUEVA CONSTRUCCIÓN EN OCCIDENTE.

La transición del Arte del Cristianismo al Bizantino no fue definitivo ni repentino, no tuvo un inicio claro ni único, y menos aún mirándolo desde la óptica de la construcción. Visitando el interior del Mausoleo de Gala Placidia, construido en Rávena en tiempo del rey visigodo Alarico, primer cuarto del siglo V, y que hemos estudiado en el capítulo anterior, no nos cabe duda de que la obra puede encajarse en el período histórico que ahora emprendemos.


Tampoco podremos ignorarla al tratar del Arte Prerrománico. Otro tanto nos ocurre cuando merodeamos en torno al Baptisterio de los Ortodoxos en la misma ciudad; y es que el Imperio Bizantino es un suceso artificial y un hecho precario de la cronología histórica.

Es fácil que podamos encontrar, como definición, que el bizantinismo no es sino una transformación profunda de la estructura imperial de Roma, que absorbe la autocracia oriental. Una orientalización creciente del arte romano, desarrollado en un nuevo contexto griego. Naturalmente estas definiciones, como cualquier otra, no pueden dejarnos satisfechos.

Aunque algunos historiadores afirman que el Imperio Bizantino, como arte, comienza cuando se inicia la decadencia de Bizancio y Joan Sureda, en su introducción al arte bizantino, escribe: "Se ha dicho que la civilización bizantina comenzó cuando Bizancio desapareció oficialmente. Aunque parezca paradójica, la afirmación es exacta", y a continuación explica las   razones   que   encuentra  para  apoyar  la  afirmación,  nosotros  no podemos basarnos en este testimonio para definir el período que entendemos como "construcción bizantina".

La aseveración citada en el párrafo anterior se justifica en base a que con Justiniano se logró, de nuevo, la restauración del Imperio romano (año 533), pero poco después comienza la larga decadencia, que se inicia con la invasión de Italia por los Lombardos, el florecimiento de Oriente con los persas-sasánidas de Cosroe I, continúa con la toma de los Balcanes por los ávaros y eslavos, para finalizar con la caída de Constantinopla bajo los árabes. No obstante, obviamente nosotros no podemos suscribir la anterior afirmación desde el análisis del fenómeno constructivo, por indiscutible que la paradoja resulte. Nuestro arte de edificar se desarrolla en una tradición heredada sin solución de continuidad, y por esto mismo hemos asumido todas las precariedades de la división tradicional de los períodos históricos que nos ofrece la Historia Clásica de la Arquitectura. Esta opción fue ampliamente debatida, antes de afrontar el trabajo, y así lo exponíamos resumidamente en el prólogo del libro primero de esta historia.

Extensión del Imperio Bizantino en tiempos de Justiniano.El origen del llamado Imperio Bizantino se sitúa, desde la Historia General, en el momento en que Constantino funda la ciudad de Constantinopla, en la antigua colonia griega, y la transforma en la capital del mundo oriental, el año 324. Otros autores esperarán hasta el año 524, fecha de la construcción de San Polieucto   de   Constantinopla,   para   fijar   el comienzo de dicha etapa. Nosotros, que hemos dedicado un amplio capítulo a la "Construcción de la Arquitectura del Cristianismo", sin poner en duda que San Apolinar Nuevo deba quedar incluida como edificio fundamental de la arquitectura bizantina, aunque sea su posterior decoración de mosaicos la que le reafirme en ello, tomaremos como origen del período que estudiaremos en el presente capítulo, la última fecha citada, pues además de terminarse San Polieucto que entendemos como edificio fundamental, se inicia la construcción de la iglesia constantinopolitana de los Santos Sergio y Baco, es decir algo antes de la construcción de Santa Sofía.

No obstante, una vez más queremos hacer constar que las formas de construcción y la tradición constructiva han presentado siempre mayor resistencia o inercia frente a los cambios, que los planteamientos básicos y principios estilísticos de la arquitectura. Con esto queremos decir, que aunque algunas formas arquitectónicas han surgido como consecuencia del material de construcción y de sus posibilidades de trabajabilidad, la construcción establece una continuidad lenta y poco innovadora; generándose la investigación constructiva cuando, planteada definitivamente una necesidad o forma arquitectónica desde los deseos del proyecto, se busca la solución técnica que la perpetue.

Pero volviendo al problema planteado en los párrafos anteriores, iniciaremos nuestro trabajo hacia el año 524, pues desde la muerte de Constantino la construcción en Bizancio no era una actividad notoria y es para esta fecha, pasado el primer cuarto del siglo VI y más de doscientos años desde la fundación de Constantinopla, cuando se establecen claramente los principios básicos y estilísticos de la nueva arquitectura eclesiástica que súbitamente se desarrolla en Constantinopla.

Igualmente, llevaremos el final del estudio hasta el año 1453, momento en el que tiene lugar la caída de la ciudad en poder de los musulmanes de Mohamed II, sultán de Turquía. No obstante, es evidente que a partir del año 1204, cuando dicha ciudad fue tomada por los cruzados, e incluso mucho tiempo antes, había terminado el período imperial y la capital no hacía más que defenderse de los continuos ataque exteriores, de búlgaros, árabes, e incluso flamencos y venecianos.Emplazamiento y localización de las ciudades bizantinas.

Establecidas las fechas o límites que encuadrarán nuestro estudio, podremos sin demasiados recelos y puntualmente, evadir nuestro compromiso para recuperar focos, edificios y técnicas, que aunque datados fuera de dichos limites temporales, les correspondan por propio derecho y en pro de esa continuidad y tradición de oficios, ser contemplados en el amplio arte de la construcción bizantina. De  esta forma, nos referiremos al período posterior a Constantino, que pudo servirle de fuente o entorno a Justiniano. Igualmente, atendiendo más a la  coincidencia de sistemas y formas constructivas o arquitectónicas que a la cronología política y al dominio territorial, sobrepasaremos las fronteras del Imperio para incluir algún monumento, sirio, griego o ruso, que entendemos deben quedar dentro del capítulo planteado para la construcción de la arquitectura bizantina.

 

Actualizado 12/07/07

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|