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Departamento de Construcción Arquitectónica  |  Escuela de Arquitectura
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Inicio Colecciones  C157 Análisis de los Elementos Constructivos más singulares de la Arquitectura Bizantina.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C15 Rama Arquitectura Bizantina
C151 Rama La contribución Justiniana
C152 Rama Los Períodos Históricos de la Arquitectura Bizantina
C153 Rama El entorno arquitectónico y constructivo previo a Justiniano
C154 Rama La idea de Arquitectura en la Etapa de Justiniano
C155 Rama Reconstrucciones bajo el mecenazgo de Teodora
C156 Rama Planta de la Iglesia Bizantina
C157 Rama Análisis de los Elementos Constructivos
C158 Rama La Construcción en el Período Bizantino Medio.
C159 Rama La Construcción de la tardía Arquitectura Bizantina.

 

El capítulo de Análisis de los elementos constructivos más singulares de la Arquitectura Bizantina se desglosa en los apartados: La Bóveda y la Cúpula en la Construcción Bizantina, La Trompa y la Pechina en la Construcción Bizantina, El Capitel en la Arquitectura Bizantina, La obra de Fábrica en los Muros de las Construcciones Bizantinas, La Cubrición de los Edificios Bizantinos.

ANÁLISIS DE LOS ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS MÁS SINGULARES DE LA ARQUITECTURA BIZANTINA.

La construcción bizantina, quizás debido a la enorme dispersión de las técnicas aceptadas y a la gran proliferación de núcleos urbanos consolidados bajo muy distintas influencias, se constituye en una fuente inagotable de elementos constructivos dignos de analizar. 

 


Sobre todo el período que hemos definido como "Medio" o del "Renacimiento Bizantino", en el que la albañilería se tiene como "una obra minuciosa". Nosotros desde la perspectiva de este corto trabajo, aún quedándonos con una cierta sensación de raquitismo, sólo entraremos en el análisis de los más comunes. Entendiendo como tales aquellos que fueron más singulares o repetidos.

La cubrición mediante bóveda del espacio de planta cuadrada quedó planteado y resuelto desde el siglo tercero, tiempos de Shapur I. Durante el período sasánida se fueron perfeccionando las distintas soluciones sobre grandes y pequeñas trompas, llegándose al Palacio de Sarvistan con un módulo estructural completamente desarrollado. Es decir, un prisma cuadrangular que permitía ser ampliamente perforado por grandes arcos o cortas bóvedas de cañón, transversales, encaminadas a conectarse con los locales vecinos y a contrarrestar los empujes que generaba la bóveda central.

La asociación pura de este módulo, ya en tiempos y entorno bizantino, puede encontrarse en Santa Irene, en la iglesia de San Juan Bautista en Éfeso y, como hemos dicho, sin la más mínima transformación, en la Koimesis de Nicea. No obstante, el módulo encontró nuevas formas de desarrollo, al consolidarse definitivamente la planta de cruz inscrita. Así, para contrarrestar los esfuerzos derivados de la bóveda central, se dotó de mayor capacidad mecánica al rodearse de bóvedas de aristas y de cañón, en la ocupación de los espacios o rincones que, fuera de dicha cruz, terminaron  por definir el rectángulo o el cuadrado en el cual se inscribía la cruz. Las tribunas se resolvieron unas veces mediante cañones corridos o mediante una sucesión de bóvedas de aristas o esféricas, y en todos los casos, sus arcos directores, transversales, descargaban sobre los muros perimetrales que definieron la envolvente del doble casco. El nártex, el ábside y el nacimiento del cimborrio terminaron por caracterizar y completar el módulo, que estamos estudiando, para producir la forma definitiva y frecuente de la iglesia bizantina.

1.- LA BÓVEDA Y LA CÚPULA EN LA CONSTRUCCIÓN  BIZANTINA.

Como sabemos y hemos visto, la construcción romana había levantado magníficos edificios abovedados. Basta recordar aquí, la bóveda de arcos directores ocultos, del templo de la Minerva Médica; las bóvedas de aristas que cubrieron las Termas de Diocleciano y la Basílica de Majencio; y la singular cúpula acasetonada del Panteón que hemos estudiado con todo detalle. No obstante, al omitirse el carácter monolítico del hormigón, las técnicas de abovedamiento de la construcción bizantina no pueden considerarse como una herencia romana, más allá de lo puramente formal. 

Para el tiempo de Justiniano, principio del siglo VI, el uso del hormigón había caído en desuso y las técnicas romanas de la construcción abovedada se habían conservado, dentro del helenismo, sólo en la construcción en piedra. Así lo testifica la construcción de la etapa parta-sasánida desarrollada en Gaza, Hatra y Palmira. Las formas romanas y helenísticas conectaron con las técnicas de Mesopotamia y Persia y se desarrollaron, en Asia Menor y la costa Sur del Egeo, originando formas propias. El ladrillo recuperó su protagonismo gracias a la construcción sasánida, siendo el material más frecuente durante la gran actividad constructiva que, desde el comienzo del siglo IV, se desarrolló desde Antioquía a Pérgamo. 

Para Siria, tierras adentro de Asia Menor y el Irán, la forma abovedada era la solución inherente y necesaria a su forma constructiva. El constructor Gregorio de Nisa en una carta dirigida al obispo de Konya, en la que parece aceptar el encargo para la construcción de la  iglesia de San Anfiloquio en esa ciudad, le comentaba: "... puesto que por aquí no hay madera, habrá que abovedar el octógono proyectado". Konya era una ciudad, del interior, situada en el camino de Ankara a Aspendo y Perge. 

La bóveda bizantina es la bóveda desmaterializada, entendiendo esto como la bóveda construida con una sóla hoja de ladrillos, sin trasdosado de hormigón y, sólo en ocasiones, con un relleno de tierra y con elementos cerámicos de aligeramiento; y por tanto, mucho más ligera, atérmica y flexible que la bóveda romana. Esta hoja o rosca de ladrillos, se resolvió, en la mayor parte de los casos, con los ladrillos colocados mostrando su testa al interior de la bóveda, es decir, radialmente, a modo de sardinel. Estas técnicas de abovedamiento, que tratando de buscar su origen último pueden proceder, como ya hemos señalado, de Mesopotamia y de la Persia sasánida, se desarrollaron en pleno período bizantino en las costas orientales de Asia Menor y, en tiempo de Justiniano, llegaron de la mano de los arquitectos del Emperador, a Constantinopla y Salónica, a través de Éfeso, Mileto y Dere Agzi. Estos arquitectos la  generalizaron y la llevaron a la escala de las grandes iglesias.  

Algunos focos singulares deben excluirse de la descripción general que hasta aquí hemos hecho. Así, en Rávena, como ya hemos expuesto al describir la iglesia de San Vital y el Mausoleo de Gala Placidia en el capítulo que hemos dedicado a la construcción Paleocristiana, se desarrollaron formas y técnicas locales, en las que la bóveda se resolvió con ladrillos mostrando su tabla, o mediante anforillas en las distintas formas que ya hemos señalado en las citadas construcciones. En Armenia y generalmente en R'safah, en el Norte de Siria, la construcción, incluida la bóveda, encontró en la piedra el material adecuado. Esta, se construía con una magnífica labra, bien escuadrada, de grandes sillares.  

La "bóveda de cañón", la "cúpula elíptica", e incluso la "cúpula hemisférica" de pequeñas dimensiones, eran formas tradicionales y bien conocidas, en piedra y en ladrillo, que no requerían mayor investigación. La bóveda de cañón fue la solución primera en la costa e interior del Sureste de la Capadocia y Norte de Siria. La encontramos en las iglesias de Qasr Ibn Wardan construidas en ladrillo, y en las de Binbirkilise y R'safah construidas en piedra, donde además, en coherencia con toda la construcción, las cúpulas hemisféricas, sin trompas ni pechinas, se resolvieron mediante grandes sillares, bien escuadrados y colocados a hueso. 

Más tarde, las primeras iglesias de salón y pequeñas capillas surgidas en  Constantinopla, Nicea, Salónica y distintos puntos de Grecia, ya en el siglo VIII, se cubrieron con cortas bóvedas de cañón y es probable que de estas pasaran a iglesias mayores, de la categoría de Dafni y del Catolicón de Hosios Lukas. 

La "bóveda de aristas", que como hemos señalado al comienzo de este mismo punto, es un invento claramente romano, y es en aquellos edificios de la Roma Imperial donde se encuentran los ejemplos de mejor ejecución. Su construcción, era igualmente conocida en Constantinopla y, asociadas, fueron frecuentes en los deambutatorios, en las tribunas y en el nártex de casi todas las iglesias bizantinas. Así la podemos ver en la iglesia de los Santos Sergio y Baco, aunque este caso no es el ejemplo mejor construido, como ya hemos expuesto al analizar la construcción de este edificio. Quizás, remitiéndonos al período que estudiamos ahora, sea la bóveda del presbiterio de San Vital de Rávena el ejemplo mejor construido. Aquí, en el santuario de la San Vital, la bóveda se muestra muy suave y tendida. La singularidad de ella radica en que las aristas se achaflanan duplicándose y, junto con la adecuada decoración, se alcanza una elegancia y refinamiento acorde con la que muestran todos los elementos de esta construcción. 

Muchos textos señalan, como "bóvedas de aristas" de gran categoría, a las bóvedas de la Basílica Cisterna, construida por Constantino el año 337, para abastecimiento del agua de Constantinopla, localizada junto a Santa Sofía. Esta Cisterna Cubierta reconstruida por Justiniano hacia el año 540, es un rectángulo bajo tierra de 141 x 73 m². y con sus 336 columnas (28 filas de 12 columnas) y capiteles, soportan a las magníficas bóvedas de ladrillo a que nos estamos refiriendo. Pero estas bóvedas de la Cisterna de Yerebatan Sarnici, no son de aristas, de serlo, los tendeles o juntas de mortero se dirigirían perpendicularmente a los arcos y, como puede verse, son paralelos a ellos. Denominándolas como de aristas, no se les hace ningún favor, pues siendo claramente "bóvedas esquifadas o de rincón de claustro" realizadas sobre espléndidos arcos,  acarpanelados y atirantados de una rosca y de gran intradós, son menos frecuentes y más meritorias. Aún tenemos la suerte de poder visitarlas y comprobar su magnífico estado de conservación.   

Fuera de esta construcción, la "bóveda esquifada o de rincón de claustro" es claramente una aportación bizantina procedente de la costa Sur del Egeo, con ella se cubrieron muchas construcciones domésticas y mausoleos. Pero la más atrevida, sin duda, como ya la hemos descrito, es la que cubre, con sus ocho paños simulando dieciséis gallones, el espacio central de la iglesia justiniana de los Santos Sergio y Baco de Constantinopla. 

Con todo, la "bóveda baída" es la más propia de la construcción bizantina. Mal llamada sobre pechinas, en ella las "pechinas" no se manifiestan y, por extensión, podríamos decir que no existen. No obstante, puede verse como un casquete esférico sobre cuatro pechinas en el que tanto aquel como estas, son parte de la misma superficie esférica. Incluso Auguste Choisy la llama sobre pechinas y la entiende, en "L'Art de Batir chez Les Bizantins" como un caso más de la bóveda hemisférica sobre pechinas. Pero ni formal ni mecánicamente tiene nada que ver, una con otra. 

La bóveda baída o vaída, es la porción de semiesfera que queda dentro de un prisma de base cuadrada, estando esta base, inscrita en un círculo máximo de la esfera. Así los límites o bordes de la bóveda baída son las intersecciones de una esfera con cuatro planos verticales a su círculo máximo, de forma que los planos son perpendiculares entre sí y la diagonal del cuadrado coincide con el diámetro de dicho círculo mayor. 

Mecánicamente, la descarga a los cuatro rincones es muy inmediata. Los esfuerzos discurren por ella y los arcos planos de sus bordes ayudan a esta transición mecánica como puros nervios de borde. Ellos han de soportar empujes moderados, perpendiculares al plano del arco, fundamentalmente, en el área de la clave. Esto fue perfectamente entendido por los autores de Santa Irene, proponiendo arcos de corta altura y de una rosca de amplia anchura en su intradós. 

De esta traza debió ser la bóveda proyectada y construida por Antemio e Isidoro en Santa Sofía de Constantinopla. La que hoy luce el Museo Haya Sofía es del tipo que nosotros denominaremos "sobre pechinas".  

Muchas fueron las bóvedas baídas construidas en la etapa bizantina. Introducida esta bóveda en el "módulo básico" que hemos definido al comienzo de este mismo punto como de origen en Sarvistán, determina un módulo nuevo que puede ser entendido como propio de la arquitectura bizantina. Pero como acabamos de decir, fueron tantas las iglesias de esta etapa que, aquí, solo señalaremos algunos de los edificios singulares que la tomaron para su espacio central. 

Además de la primera Santa Sofía de Justiniano, dispone de bóveda baída la parte delantera del espacio central de la iglesia de Santa Irene. También es de este tipo la bóveda del Mausoleo de Gala Placidia. En Salónica, la temprana iglesia de San David cubre su espacio central con bóveda baída y así mismo, por citar algunas iglesias de distintas localizaciones geográficas, San Leónidas de Atenas resolvió la cubierta de su espacio central con este tipo de bóveda. En la etapa que denominamos del "Renacimiento Bizantino" la encontramos, perfectamente construida, en el nártex de la iglesia de San Salvador de Cora, en Constantinopla. Además de las que hasta aquí hemos citado, este tipo de bóveda en la que su superficie mantiene total continuidad con las pechinas, fue tan frecuente que sólo algunas de ellas, podremos señalar y describir al analizar los edificios de dicho período tardío de la arquitectura bizantina.   

La "bóveda compuesta" o "cúpula sobre pechinas" resulta de ejecutar el siguiente proceso: labrados los cuatro cartabones esféricos, definidos por los arcos laterales contiguos, mediante hiladas radiales que entestan en los extradós de dichos arcos, y remontando dichas hiladas hasta que se alcancen las claves de los cuatro arcos, resultará, un círculo si la planta es cuadrada, y un óvalo si esEstudio y trazado de la bóveda esférica sober pechinas, o compuesta rectangular. Sobre este hueco, definido por la coronación de las pechinas y las claves de los arcos, se pueden colocar distintos tipos de bóvedas sobre apoyo continuo. Si dicha bóveda resulta ser de revolución, habremos construido una cúpula sobre pechinas.    

Estas bóvedas, en el período bizantino, se oradaron con frecuencia, en su arranque, introduciendo huecos de iluminación en su propia superficie. Más tarde, sobre el círculo determinado por las pechinas, se elevó un tambor o cimborrio poligonal, pasando los huecos de iluminación a ocupar las caras de este elemento. Sobre el cimborrio, se colocaría a partir de ahora la cúpula o bóveda que coronaba el espacio central. El cimborrio, que puede proceder de las construcciones sirias de Qal'at Siman, pasó de esta forma, a la arquitectura románica, renacentista, e incluso a la arquitectura actual.    

Sirva como ejemplo de aquellas que abrieron sus huecos en el arranque de la propia bóveda, entre otras muchas, Santa Sofía de Constantinopla. En ella, como ya hemos visto, sus huecos están tan próximos que crean un cinturón de iluminación continuo, que hace que la bóveda parezca mantenerse separada del edificio y flotando sobre él. Santa Irene, en la misma ciudad, es otro ejemplo de esta tipología, aunque en ella, la gran altura de los huecos y el refuerzo en riñones, muestra al exterior, un simulado y enorme cimborrio. Son ejemplos de la tipología de bóvedas sobre pechinas con cimborrio intermedio, la Panagia de Skripou, al Norte de Atenas, la Fenari Isa Camii de Constantinopla, con cimborrio circular, y la Koimesis de Nicea, entre otras muchas. Restos de una magnífica pechina en la iglesia de Dere Agzi

La "bóveda gallonadaEs la construcción, mecánicamente, más fácil. Se construyen los arcos radiales de manera que todos confluyen en la clave, y los espacios entre arco y arco se cierran sirviéndose de ellos, mediante plementos. Para que estos plementos se aprieten sobre dos arcos contiguos, se curvan ligeramente. Los esfuerzos de estos plementos suelen ser muy pequeños y, por simetría, se anulan los esfuerzos horizontales. Gallonada es la actual bóveda de Santa Sofía de Constantinopla." es la consecuencia de la resolución de una bóveda mediante nervios o arcos de medio punto, o parabólicos, y servirse de plementos para cerrar los espacios o gallones entre dichos nervios. Su origen puede encontrarse en la bóveda de la Minerva Médica. En estas bóvedas, los plementos se curvan para descargar su peso sobre los nervios previamente construidos, sin introducir empujes sobre ellos. Los empujes sobre los nervios son anulados por la acción de los plementos de un lado y otro de un mismo nervio. Es decir, por simetría de empujes.  

La bóveda que luce Santa Sofía de Constantinopla, es uno de los ejemplos tempranosSingular trompa de pliegue o cortina sobre los nichos de rincón de la iglesia de Santa Ripsimé de Vagharshapat en Armenia de este tipo de bóveda en la arquitectura bizantina. La bóveda de los Santos Sergio y Baco, como hemos dicho, es normalmente descrita, erróneamente, como gallonada. Recordemos que nosotros la hemos descrito como esquifada de ocho triángulos curvos. Además de Santa Sofía, se cubrió con bóveda gallonada el crucero de la iglesia de San Clemente de Ankara, el de la iglesia del Salvador de Cora (Kahriye Camii) en Constantinopla y el de la iglesia basilical de Dere Agzi. No obstante, a esta última iglesia, ya del siglo IX, haremos referencia más tarde en razón de la categoría de sus muros. En ellos, encontramos una sillería ordinaria, calzada con ladrillos y reforzada con magníficas verdugadas de cinco hiladas. En ella, finísimas impostas, también de ladrillos, que reciben profundos arcos de doble roscas del mismo material. Pero quizás en relación con este apartado, lo más digno de señalar es el perfecto aparejo que todavía podemos ver en sus pechinas.

2.- LA  TROMPA Y LA PECHINA, EN LA CONSTRUCCIÓN BIZANTINA.

Estudio, trazado y construcción de la trompaNo menos interesante que el estudio de la bóveda bizantina, lo constituye el análisis de la gran variedad de tipos de "trompas" que se dieron . Este elemento constructivo que nunca había sido construido ni en Grecia ni en Roma, procede como hemos visto de la construcción sasánida. Es la pieza que resuelve la transición formal y mecánica de la planta cuadrada al octógono, para proporcionar un apoyo continuo a la descarga de una bóveda o al apoyo de un cimborrio. A diferencia de la pechina que es propia de la estructura de arcos, la trompa es una solución que acompaña al muro. No obstante en la iglesia de San Sergio de Gaza, encontramos pequeñísimas trompas sobre los pilares de los rincones, en el lugar en que lo más lógico hubiese sido construir una pechina. 

Esquina del cimborrio de Alahan ManastirSingular rincón con pechina en la Parigoritissa de ArtaEn el punto anterior, al describir la cúpula hemisférica sobre pechinas, hacíamos casi una introducción a la definición e incluso a la ejecución de este triángulo esférico de superficie continua, labrado generalmente sobre arcos, y mediante el cual se resuelve la transición de la planta cuadrada u octogonal, definida por pilares en las esquinas del polígono, a la forma circular que define el arranque de la cúpula. Esta, se constituye por medio de hiladas planas que, curvándose en su paramento, unen los trasdoses de los arcos entre los cuales queda encajada. Mejor descripción podemos obtener observando las magníficas pechinas que aún nos presentan las ruinas de la iglesia de Dere Agzi, levantada a principios del siglo IX y que ya hemos reseñado en este mismo punto. 

Durante la etapa bizantina, la construcción de la trompa se resolvió mediante formas muy diversas. Así, encontramos "trompas de arquillos cruzados sobre columnillas" de preciosa ejecución en Alahan Manastir, al Este de Aspendos y en la Parigoritisa de Arta en la costa Oeste de Grecia, al Sur de Castoria.  

En Armenia surgieron nichos altísimos en los rincones, a fin de resolver el paso de la planta cuadrada a la forma circular o poligonal de la torre cimborrio. La emboadura de cada uno de estos nichos, abiertos sobre la diagonal del cuadrado, se coronó con pequeños cañones originando una cubrición extraña que puede tenerse como una "trompa de cañón". También en Armenia, en la iglesia de Santa Ripsimé de Vagharshapat, encontramos otra forma singular de resolver la trompaTrompa bizantina de la etapa más tardíaTrompa de media naranja o de semibóveda báida, de la iglesia de Dafni. Cerca de Atenas. mediante "arcos de cortina", constituida por lajas pétreas horizontales, colocadas a modo de conoides de pliegues y de doble curvatura. 

Aunque la más frecuente fuera la "trompa cónica" que hemos visto, perfectamente desarrollada, en el Palacio de Sarvistán, la manera más habitual de resolver este elemento constructivo en la etapa bizantina del Período Medio, fue la que denominaremos  como "trompa de media naranja o baída". En ella se señalan dos arcos planos sobre las porciones de muro que quedan abrigados por la propia trompa. Aquí, los arranques exteriores de estos arcos planos quedan unidos mediante el arco diagonal que define la embocadura de la trompa. Este arco, puede ser circular o acarpanelado. La plementería o superficie curva que cubre el rincón definido por estos tres arcos, se constituye por la mitad de una bóveda baída. De esta forma, la trompa, tras redondear artificialmente sus aristas profundas, conforma la mayor parte de su superficie por medio de paramentos de poca curvatura. Ello, ofrece la posibilidad de que ésta pueda recibir una decoración de mosaico.  

Son muchas las trompas que resueltas mediante esta forma podríamos citar como ejemplos, pero sean suficientes las que podemos ver en la iglesia de San Lucas (el Catolicón) de Hosios Lukas y en la iglesia de Dafni en la zona Sur de Atenas. 

Detalle de la talla, mediante trepano, de un capitel de Santa Sofía de Constantinopla

Después de la bóveda, el capitel es sin duda el elemento que mejor caracteriza a la arquitectura bizantina. Sobre el "capitel corintio", que puede tenerse como el primero en adoptarse para este período y que lo encontramos de la forma menos alterada en San Juan de Estudio de Constantinopla, vino a recaer toda la influencia de oriente. El delicado tratamiento que se había dado al acanto helenístico, se endureció afilando sus aristas y agudizando el contraste entre la luz y la sombra que impuso la generalización del uso del trépano, ya en las últimas décadas de la primera mitad del siglo V. Este instrumento o herramienta nos muestra su particular impronta en los capiteles dobles de la iglesia de la Acheiropoietos de Salónica y en la de San Leonidas de Lequeo. En ellas, manteniéndose aún la delicada arrogancia del capitel corintio, el trépano caracteriza la labra del doble nivel de los salientes del acanto. En la primera de las iglesias que acabamos de citar, sobre el hermoso y bien labrado plato del que se descuelgan las pequeñas volutas de esquina, se alza el cimacio o bloque troncopiramidal invertido, que lo define como "capitel doble".Capiteles bizantinos del siglo V y VICapiteles bizantinos del siglo V

También en Salónica, en la iglesia de San Demetrio, de finales de dicho siglo, encontramos capiteles dobles. Esta vez, el cimacio o bloque de imposta de los arcos atirantados, se coloca sobre un follaje de enorme dinamísmo, donde el inquieto acanto disimula la presencia de las volutas de esquina. 

Pero volviendo a las principales innovaciones y a la aparición de las nuevas formas aceptadas para el capitel, no fue sólo el follaje, que evolucionó desde la labra suave de sus hojas a otras más apuntadas, del propio acanto, del cardo y de las vides, sino que las volutas jónicas se desplazaron a la parte inferior del capitel de cesto. Así podemos verlos en el Baptisterio de Garicin Grad y la ya citada iglesia de San Leonidas de Lequeo, donde los capiteles de cesto se alternan con los corintios, que hemos descrito anteriormente.  

"El capitel de cesto" a que nos hemos referido en el párrafo anterior tiene su origen etimológico, más que en la forma cúbica piramidal que adoptó, en la decoración de rejilla que generalmente acompañaba al capitel cúbico. Quizás los ejemplares más cuidados sean los que podemos ver, ya en pleno siglo VI, componiendo el bloque inferior de los capiteles dobles de San Vital de Rávena. En esta misma iglesia encontramos los mejores ejemplos de los llamados "capiteles de pliegues", donde estos elementos conforman una superficie continua y ondulante, calada hasta gran profundidad por el trépano y rizada como si de un pañuelo de encaje se tratase.  

Durante los siglos X y XI el capitel y más concretamente su laboriosa decoración parece perder bastante importancia. De esta forma, tanto en la Fenari Isa Camii de Constantinopla como en Santa Sofía de SalCapiteles bizantinos singularesónica y en Atenas y sus alrededores, en la magnífica iglesia de Dafni, en el Catolicón de Hosios Lukas, en la Panagia de Skripu o en la Nea Moni de Chios, los capiteles o han desaparecido, o son muy escasos, o quedan sustituidos por el simple cimacio.  

Es evidente que los edificios búlgaros del siglo X, muestran decoraciones que se relacionan directamente con las formas decorativas del "Arte Sasánida"; grifos, leones alados, palmas, zarcillos y racimos de vides, acudieron a sus capiteles y frisos, de la misma forma que lo hicieron ya en los comienzos del siglo VI en San Polieucto de Constantinopla.   

Otros capiteles por singulares, aunque dejan bien claro la procedencia de sus formas, son difíciles de encajar en la clasificación que hemos hecho en los párrafos anteriores. Desde los "capiteles prolongados" sobre las columnas pareadas de Santa Sofía de Constantinopla, hasta los capiteles de torsos volados de águilas, de origen sasánida, de la Basílica Eufrasiana de Parenzo, cerca de Venecia, encontramos una enorme variedad de piezas tan singulares como el capitel plano que separa a las ventanillas gemelas de la Kapnikarea de Atenas. Aquí, el ancho de las ventanas es aún menor que el del pequeño capitel que las divide. 

4.- LA OBRA DE FÁBRICA EN LOS MUROS DE LAS CONSTRUCCIONES BIZANTINAS.

El estudio de las fábricas que frecuentemente se usaron en la construcción de edificios de los distintos períodos de la arquitectura Fábricas bizantinas. Siglos V y VIbizantina, es sin duda uno de los temas más apasionantes que pueden emprender los interesados en estas materias. Pueden estudiarse, al menos tres etapas claramente singulares. Una primera que coincidiría con el tiempo de Justiniano, en la que cualquier influencia externa, en materia de edificación, era bien recibida en Constantinopla, y en la que los edificios muestran claramente cómo las técnicas de construcción llegaban a la capital y allí se desarrollaban, sin más modificación que la depuración propia de una repetición masiva. Una segunda etapa, que puede llevarnos hasta el siglo IX, en la que las técnicas aceptadas y consolidadas en Constantinopla comienzan a exportarse o a devolverse a los distintos puntos del Imperio. Por último, una tercera etapa que es el período que hemos denominado como "Renacimiento Bizantino", en el que el despertar de la Grecia Bizantina, tomando las iniciativas propuestas por Constantinopla en la Fenari Isa Camii y en la Bodrum camii, desarrolla una magnífica variedad de formas y combinaciones de aparejos de ladrillos, dotando de gran plasticidad a los muros de sus pequeñas iglesias de salón. 

En la primera etapa, las técnicas constructivas, que evolucionando sobre las formas romanas o desarrollando los fundamentos sasánidas de la construcción, habían dado fruto o tradición en los distintos puntos de la Capadocia, Norte de Italia, Costa del Egeo y Siria fueron generando, con la participación de los maestros constructores griegos y lombardos de Rávena, nuevas formas constructivas en la capital bizantina.   Constantinopla. Restos de las murallas de Teodosio II

Mileto, Éfeso y Perge fueron las tres ciudades de Asia menor que más contacto mantuvieron con Constantinopla desde su fundación por Constantino. Aspendos y Nicea eran también, desde el punto de vista de las técnicas constructivas algo más que hermanas de Constantinopla. La "fábrica de ladrillo con verdugadas pétreas", tan frecuente en la capital bizantina, es probable que fuera introducida en ella a través de estas ciudades, tal y como la vemos en la iglesia de San Juan de Estudio de Constantinopla, construida hacia el año 450. Esta fábrica puede pasar por una sillería poco regular con amplias fajas de ladrillos, pero nosotros la entendemos como una fábrica cerámica con verdugadas pétreas. Los sillares calizos quedaban poco aristados, aunque bien careados y asentados con gran cantidad de mortero. 

Atraídos por la gran actividad constructiva que se desarrolló en Constantinopla a partir del año 350, muchos albañiles de las ciudades citadas al principio del párrafo anterior, llegaron a esta ciudad y a otras, como Salónica. Con la fábrica que acabamos de describir, fueron levantados muchos edificios, aunque la construcción de la Muralla de Teodosio II, en los albores del siglo V, vino a proponer un tipo de fábrica que constituyó una alternativa válida a la propuesta anterior y fue frecuente en la construcción, no sólo de obras de fortificaciones, sino también en palacios y otras construcciones públicas. Se trataba de una "Sillería pétrea, de pequeños sillares, fajeada de ladrillos" que se constituía por diez, hiladas de pequeños sillares calizos, de algo menos de 20 cm. de canto, bien labrados, aparejados y tomados con un fuerte mortero de cal. No obstante, el número de estas hiladas pétreas podían oscilar entre siete y diez. La sillería, quedaba reforzada o nivelada por franjas de ladrillos, de  manera que estas, quedaban separadas algo menos de dos metros, una de otra. Estas franjas o verdugadas cerámicas se componían por cinco hiladas de grandes ladrillos cuadrados, de unos 70 cm. de lado y 5 cm. de espesor, acostados o tomados por tendeles de mortero de un espesor de junta no excesivo, no mayor de 2 cm., y mucho menor de lo que era habitual en las fábricas de ladrillo de Constantinopla. Perfil de las murallas de Constantinopla

La impresionante cerca de Teodosio II, construida contra la amenaza de los bárbaros, constaba de tres murallas, la primera "el parapeto", era la más baja y se situaba sobre de un foso de 20 m. de ancho; detrás de ella, un camino de rondas, "camino exterior", disponía de 14 metros de ancho y quedaba cerrado por la segunda muralla, de 9 m. de altura, "muralla externa". Tras este segundo muro se emplazaba una nueva calle de 20 m. de ancho y finalmente se levantaba la muralla interior, torreada, con 5 m. de ancho y 11 m. de  altura  donde  las  torres  se  elevaban hasta 23 metros. La fábrica de esta muralla que sirvió de modelo a muchos palacios, encerraba en su interior un amplio núcleo de ripios y argamasa. Sobre los huecos adintelados de las torres se disponían arcos de descarga, de ladrillos, de una sola rosca o sardinel. Ni esta fábrica, ni la descrita anteriormente, fueron utilizadas en la construcción de Santa Sofía. 

Para el año 530, en la construcción de los muros de la iglesia de los Santos Sergio y Baco, se empleó una fábrica que puede tenerse como la más empleada en todo el período justiniano y que se parecía a la que se había propuesto en San Juan de Estudio. Sin embargo, ya no podía confundirse con una sillería reforzada con verdugadas de ladrillo. Ahora, se trataba de una "fábrica de delgados ladrillos con gruesos tendeles de mortero de cal en la que cada diez o quince hiladas cerámicas, se tendían dos hiladas de pequeños sillares calizos". Sobre los huecos adintelados, algo separados del dintel, se conformaban arcos de doble rosca de ladrillos, que, como en las fábricas romanas, más que descargar los dinteles, tenían la función estructural de reforzar el muro y, aquí, de luchar contra el gran problema de "asientos de los morteros" que presentaron todas las construcciones de Constantinopla. Estos asientos, como acabamos de enunciar, no eran producto del suelo ni de la cimentación, sino que eran debidos al acomodo de la enorme cantidad de mortero que contenían las fábricas. 

Con todo, los muros de esta primera etapa de la construcción bizantina quedaron revestidos y no tenían ninguna vocación plástica. El exterior del edificio era muy sobrio y contrastaba, en este sentido, con la riqueza de su interior.  

En Rávena, como ya hemos repetido varias veces, los muros se levantaban con una "fábrica de ladrillo muy ordenada", aprendida de la construcción lombarda y ejecutada a la forma de los magníficos albañiles de Milán. Así podemos verla en el Mausoleo de Gala Placidia y en el Baptisterio de los Ortodoxos, donde el aparejo de gruesos ladrillos, con "lesenas lombardas" y arcos de una sola rosca, ciegos al exterior, componen una obra muy bien ejecutada. En sus juntas, podemos ver un adecuado espesor de mortero que, más tarde, sería superado ampliamente en San Vital donde los ladrillos son más delgados y con mayor carga de mortero en sus juntas.Exuberante moldura pétrea y cortes inclinados de los sillares en Qal´at SimanIglesia de la Santa Cruz de Aght´amar. Labra decorativa de la fábrica pétrea

En San Vital, a pesar de que los ladrillos son más delgados y con mayor grueso de mortero en sus tendeles, y aunque hay clara evidencia de que obreros griegos participaron en su construcción, la fábrica refleja el hacer de la buena ejecución local. La magnífica obra de albañilería que muestra San Vital y los otros edificios citados, nunca se dio en Constantinopla. En Rávena la fábrica cerámica se realizó sin ningún tipo de verdugada ni refuerzos. 

En Siria y Armenia, la construcción respondió a una "fábrica pétrea muy bien ejecutada". En Siria, en el Monasterio de Qal'at Siman, podemos ver una sillería a hueso, de grandes sillares de hasta 2 m. de longitud y 60 cm. de altura de hiladas, bien escuadrados, casi engatillados, con cortes inclinados como tratando de encajar y dar mejor respuesta al problema mecánico. Aquí, la piedra queda muy bien labrada en aquellos elementos que tomaban mayor carácter decorativo como ocurre en las molduras, en las magníficas arquivoltas y en las columnas, de traza muy clásica. La rígida continuidad de dicha moldura, que se curva y quiebra siguiendo todos los huecos, pasando de uno a otro sin interrupción, tomando una enorme presencia en el edificio, ha sido calificada, con razón, de exuberante. 

También en Siria, en la iglesia de Qalb-loze, la fábrica pétrea, de grandes sillares, queda colocada a hueso, incluso en la bóveda de cuarto de esfera del ábside, donde los bloques se ordenan sin juntas coincidentes. Aquí, como en todas las construcciones sirias, es notoria la ausencia de columnas, descargando los arcos sobre pilares muy bien ejecutados. En esta construcción la piedra se labraba con decoraciones clásicas. Molduras y cenefas aparejadas en los muros de las construcciones bizantinasAparejo decorativo en la Fenari Isa Camii

En Qasr Ibn Wardan que sirvió de residencia al Emperador, encontramos un claro ejemplo de la influencia de la construcción de Justiniano en Siria. La construcción de la basílica se levantó luciendo una "fábrica de ladrillo con refuerzos pétreos". En ella, se alternan franjas de igual espesor, una de diez hiladas de ladrillos con otra de tres hiladas de sillares basálticos de tamaño medio. Por encima de la altura de donde arrancan los arcos y bóvedas, toda la construcción se realizó con ladrillos. Las esquinas de los paramentos, se refuerzan con recercados pétreos, mostrándose una construcción claramente imperialista. 

En el antiguo Reino de Armenia, región situada al Este de la cabecera del Éufrates, se había adoptado, desde el año 301, el Cristianismo, y propagado un tipo de iglesia cuya planta ya hemos descrito y definido como pequeña y muy compacta. Para los comienzos del siglo VIII se desarrolló una arquitectura propia, ordenada y bella; producto fecundo del gusto de los arquitectos locales, entre los cuales, más tarde, destaca Tiridate, arquitecto, que como ya hemos indicado, fue llamado a Constantinopla para la reconstrucción de la bóveda de Santa Sofía.   

Estas construcciones de gran uniformidad en sus fábricas, dispusieron de gruesos muros de piedra, compuestos por sillares no demasiado grandes, bien escuadrados y ajustados con apenas mortero en sus apretadas juntas. En el asentado de los sillares, más que tomados con mortero, este constituye un sellado de sus juntas. Así, lo podemos ver en la Iglesia de la Virgen en Avan, construida hacia el año 611. Estos gruesos muros alojan un corazón de ripios en su interior. En las regias fachadas de estas construcciones, se señala un moldurado liso y sobrio, los huecos se adornan con arquivoltas de poca presencia, rodeando a los arcos separándose del intradós de ellos y quedándose por encima de su línea de imposta o arranques. De esta forma lo podemos vDecoración de las fábricas bizantinas de Constantinopla en el siglo Xer en la arruinada Catedral de Ani de finales del siglo X y en la iglesia de Santa Ripsimé de Vagharshapat, levantada hacia el año 618, donde también encontramos la forma singular de arcos de cortinas en las trompas, con embocadura de arcos abocinados en la misma piedra. La cúpula pétrea está construida con una magnífica sillería de pequeños sillares y recibe una decoración con motivos sasánidas, muy sencillos. En la Iglesia de la Santa Cruz de Aght'amar encontramos pequeñas trompas de una sola piedra para lograr el cimborrio poligonal de dieciséis lados. 

Con todo, el estudio más atractivo al que puede invitarse al investigador interesado en el aspecto plástico de las fábricas bizantinas es el que corresponde al período que hemos definido como "Bizantino Medio" o del "Renacimiento BizSillería recercada con ladrillo. Monasterio de Dafni. Siglo XIantino", que se inicia en la Grecia ática y macedónica, al final del siglo IX, y que se desarrolla durante los tres siglos siguientes, en dichas áreas, en Monte Athos y en Salónica. En Constantinopla es asumida para la construcción de monasterios y pequeñas iglesias, con la notoria incorporación de las técnicas locales, matizadas por la creatividad e incorporación de maestros constructores griegos y armenios.  

Estas fábricas que suelen definirse como "de ladrillo", por ser este material el elemento fundamental de ellas, es, en muchos edificios y en buena parte de sus muros, una sillería pétrea que remarca sus sillares con ladrillos. El pequeño sillar, generalmente calizo y sin excesiva labra, recibe el abrigo del ladrillo por todos sus costados. Por ello, los sillares mantienen una altura igual a la "soga" o longitud mayor del ladrillo y, en esta conjunción, los ladrillos se presentan mostrando su canto al paramento. Fuera de estas grandes másas murales, la construcción se realiza en ladrillo. 

Las formás, en pequeñas y grandes iglesias, que pueden encontrarse por la combinación de la pieza cerámica es, en estas fábricas, de una riqueza y variedad enorme. Otro tanto puede decirse de los elementos constructivos con los que se resuelven las fachadas e incluso los interiores de las pequeñas iglesias y monasterios. En la Fenari Isa Camii y en la Bodrum Camii, ambas levantadas en Constantinopla al comienzo del siglo X, se desarrolló una forma singular de Mampostería enrasada o nivelada con ladrillos. Iglesia de la Theotokos, Hosios Lukas. Siglo X y XIaparejar los muros de ladrillos. En ellos una hilada quedaba ligeramente retranqueada y cubierta de mortero, mostrando un paramento en el que una hilada sí y otra no, quedaba oculta, de manera que aparecían tendeles uniformes y de enorme espesor, pero que a poco que se arañe en los morteros aparecen los ladrillos ocultos. 

El aparejo de los ladrillos para completar áreas murales, tímpanos y enjutas, encuentra formas de inusitada belleza. Así podemos ver en los peraltados tímpanos de la empinada iglesia de Gracänica, en Servia, al Noroeste de Macedonia, como las hiladas se curvan en arcos rampantes y entrecruzados. En la iglesia de Santa Teodora de Arta, encontramos la mayor variedad de estos bellos aparejos; en los planos murales podemos verlos en espigas y rómbicos, entre otras formas. En los piñones, sobre las arquivoltas, nos atrae la delicada colocación de ladrillos cruzados. En los tímpanos, las hiladas se curvan formando olas que siguen el intradós de los pequeños arcos de las ventanillas gemelas; en los frisos el ladrillo se acuesta siguiendo un sardinel inclinado. Estos mismos aparejos y formás las podemos ver en la Parigoritissa, en la misma ciudad, donde aún son más bellas las arquivoltas y donde la iglesia luce un zócalo de pequeñas piezas cerámicas, esmaltadas y colocadas en "damero a la diagonal". 

Atendiendo sólo al aparejo de la masa mural de estas iglesias, dentro de la actual Atenas hemos de reseñar la fábrica mixta de sillares abrigados o recercados de ladrillo de la "Capnicarea", y la exquisita fábrica pétrea de la antigua iglesia de "Nuestra Señora de la Pronta Atención", hoy denominada como la "Panayia Gorgoepicoos o Pequeña Metrópolis" y conocida como la "Catedral Chica", que muestra en la excelente sillería de sus fachadas, relieves reproduciendo fiestas áticas de la antigüedad, probablemente traídos de construcciones o monumentos anteriores. Ambas iglesias levantadas en pleno siglo XI, están emplazadasVentanillas gemelas en las construcciones bizantinas del siglo XI en el centro de la ciudad de Atenas.  

Aunque podríamos seguir enumerando construcciones notables de este período en Castoria, Skripou y Mistra, y en otras muchas localidades de este entorno, es la iglesia de Dafni junto con las construcciones de Hosios Lukas las que toman la mejor representación de las construcciones que estamos estudiando. Posteriormente volveremos a ellas. 

En la actual Estambul, encontramos muchos edificios de esta etapa que muestran fábricas de enorme plasticidad. Tendremos que omitir la mayoría ellos, pero no podemos dejar de citar la colorista fábrica de la Kilise Camii, en la que el abundante mortero aloja una fábrica de ladrillo donde una hilada de sillares calizos de aparejo "soga-tizón" refuerza, a la misma, cada dos hiladas de ladrillos. También citaremos la potente fábrica de ladrillo, reforzada con amplias fajas de rudos sillares, que muestra el Museo de Kariye o iglesia del Salvador de Cora, y por último, destacar la belleza de la fábrica del Monasterio de Constantino Lips o "Fenari Isa Camii", donde los ladrillo componen, en las enjutas, una decoración escalonada sobre la que discurre un elegante meandro. Sobre esta cenefa se levanta un friso de pinjantes, como negativos de palmetas; y sobre él, se establece otra faja decorativa de ladrillos en espiga. En el nivel en que arranca cada cuerpo encontramos en este mismo monumento, un friso de ladrillo en el que se desarrolla una decoración "svástica" con ruedas intercaladas. 

Un elemento, quizás también, de influencia persa, pero que debe entenderse como nuevo y propio de este período macedónico de la arquitectura bizantina, es la "serreta", simple o doble, que sería difundida por Occidente por la Arquitectura Islámica y que en España, estará presente en toda la arquitectura mudéjar. 

Se realiza este bello elemento decorativo por medio de la colocación de una hilada de ladrillos asentados en su tabla y colocados de forma que ninguno de los costados del ladrillo queda enrasado con la superficie del paramento, siendo la diagonal de dicha tabla o cara mayor, la que se coloca perpendicular al plano de fachada. Los ladrillos quedan así, colocados a la palma, pero dicha combinación queda oculta o pisada por las hiladas, anterior y posterior, con lo que dichos ladrillos sólo muestran, al exterior, una arista.  

Su empleo como franja o línea decorativa, recorre horizontalmente la fachada de casi todos los edificios de este momento histórico y está presente en el señalamiento de la imposta de los arcos y rematando las arquivoltas de los arcos.

Kapnikarea de Atenas. Sillería tosca recercada de ladrillo. Magnífica serreta en la arquivolta y tímpano de aparejo radialEn todas las construcciones de la etapa que estamos estudiando el elemento constructivo más característico es, sin lugar a dudas, el hueco. El tratamiento de la ventana de estas construcciones, es tan potente que ha llegado a caracterizar, no sólo a la arquitectura de este período sino a toda la arquitectura bizantina. Ventanillas gemelas en las construcciones bizantinas del siglo XII y XIIISe trata de pequeñas y esbeltas ventanas, gemelas, asociadas o dividas por un delicado parteluz, resuelto por una endeble columnilla pétrea con capitel troncopiramidal invertido, o con un, no menos frágil, pilarillo. Cada una de estas ventanillas, asociadas de dos en dos, o, de tres en tres, están resueltas por pequeños arcos de medio punto, los cuales disponen de su propia arquivolta, constituida por la oportuna y única rosca de ladrillo del arco. 

Por encima de estos arcos que resuelven las estrechas ventanillas, un arco de medio punto envuelve al grupo de los afilados huecos, creando un tímpano ricamente decorado y generando un nuevo arco de cobijo y descarga. Estas arquivoltas de orden superior, a menudo, se escalonan en su relieve dando al hueco una nueva dimensión y profundidad. 

Este tipo de ventana, que pudo nacer como consecuencia de la corta pared que disponía el ábside poligonal, resolvía la construcción del hueco con una pequeñísima cimbra o sin necesidad de ella. El gran arco exterior se construía sobre el tímpano que es sólo una parte del propio muro. Su arquivolta exterior se engalana rodeándose o terminándose con la "serreta". Pero la variedad con que asociaron estas ventanillas y la manera en que se aparejaron con ladrillo estos tímpanos, creados entre las arquivoltas de los pequeños huecos y el arco ciego envolvente, hace que tengamos que detenernos a señalar algunos ejemplos singulares. 

En la atDetalles de algunas fábricas bizantinas, desarrolladas durante el siglo XIIIeniense iglesia de Dafni encontramos huecos donde se asocian tres ventanillas separadas por finas columnas, y sobre sus sencillos capiteles se peraltan huecos de medio punto, de manera que el central se eleva claramente sobre los laterales. De esta forma, la gran arquivolta dotada de serreta es tangente a la del hueco central. Así, en vez de conformar un tímpano, se constituyen un  par de enjutas, en cuyo fondo, los ladrillos se aparejan a la palma.  

En la empinada iglesia de Gracanica, en la antigua Yugoslavia, las ventanillas quedan enmarcadas en un altísimo arco con un tímpano desproporcionado y, en su fondo, se colocan los ladrillos de forma que parecen reflejar, en unos casos, grandes colas de pavos entrecruzadas, y en otros casos, aparejos de espigas horizontales. 

En la temprana y graciosa iglesia de Kubilidike, en Castoria, como en Santa Catalina de Atenas, los estrechos huecos de medio punto, se abrigan con amplias arquivoltas con aparejo radial y rodeada de una gran serreta, de forma que el conjunto recuerda la decoración sasánida de cola de pavo real. En la segunda construcción citada en este mismo párrafo, la serreta se ve rodeada por una moldura pétrea con forma de caveto. En otras ocasiones esta misma moldura pétrea, sirve directamente de alero a la cubierta abovedada de los cuerpos torreados. Así la podemos ver en la Kapnicarea de Atenas y en los Santos Apóstoles de Salónica

En los Santos Teodoros de Atenas, la gran arquivolta que cobija a la ventanilla gemela que se acompaña de dos cuartos de círculo simétricos, de dos roscas concéntricas de ladrillos, proporciona al conjunto un gran realce. Debajo de dichas ventanillas, se dispone un endeble friso de sillares almohadillados y con decoración cúfica.  

En Constantinopla, donde la dimensión de los huecos no cambió sensiblemente respecto a los períodos anteriores, los muros de las fachadas se llenaron de nichos ciegos volcados al exterior, esto incluso, en las plantas superiores. Así, puede verse en la Zeyrek Camii, en la Eski Imaret Camii, en la Bodrum Camii y en la Fenari Isa Camii, que pueden tenerse como algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura de este período, en la capital bizantina. 

5.- LA CUBRICIÓN DE LOS EDIFICIOS BIZANTINOS.

El problema del revestimiento de la bóveda mediante láminas de plomo, planteado ya en las primeras grandes iglesias de Constantinopla, hojas bien engarzadas lateralmente y con adecuados solapes perpendiculares al discurrir de las aguas, no debió presentar grandes dificultades en su realización. De hecho, la solución se presentó como una alternativa, de economía, respecto a la del recubrimiento en bronce, y de facilidad de ejecución, en relación con el recubrimiento de tejas. Recordemos que ya para estas fechas, Constantino había retirado el bronce de la cubierta del Panteón y lo había sustituido por laminas de plomo. Trasladar el problema a las pequeñas bóvedas de las iglesias de salón del Período Medio y, particularmente a la parte baja del Egeo donde la teja se había industrializado desde los tiempos de Pericles (429 a.C.) y la tradición se mantenía en la construcción doméstica, presentaba el reto de la cubrición con tejas, de la superficie curva.

En Santa Sofía, las láminas de plomo, que se encuentran por encima de las cuarenta ventanillas del pie de la bóveda, las mayores, son de 68x84 cm². Estas láminas se cortaban mediante patrones, según las dimensiones que demandaba su posición (altura) en la cubierta; es decir, de la misma forma en que lo haríamos hoy, probablemente en una aleación de cobre. Forma en que se van eliminando líneas de canales en la cubrición con tejas de una bóveda bizantinaTejados de la Panatassa de Mistra. Tejas curvas, incluso en las canales.

Al trasladar el problema, de dicho revestimiento de la bóveda o de la cúpula, a Atenas y sus alrededores, donde la cubrición mediante tejas, era, como acabamos de señalar, tradición histórica, la tarea requería una obra de albañilería realmente artesanal. Recordemos que desde los primitivos templos de madera estos se cubrieron con tejas también de madera. Más tarde, como ya vimos en el capítulo que hemos dedicado a la construcción del templo griego, la teja se fabricaba en mármol y, para la construcción doméstica, en terracota. En ambos casos la teja canal era plana y la cobija, evolucionó desde la teja angulosa hasta la teja curva, aproximadamente un tercio de cilindro con muy poca depresión en la cola, y tal como nos la encontramos en la cubrición de la bóveda bizantina del período que estamos estudiando. 

La colocación radial de las piezas de cubrición, por el hecho de que las líneas de tejas (canales y cobijas), tienen que partir del alero para concluir en la cima, presenta un grave problema de confluencia. Resolver dicha dificultad mediante la solución de líneas paralelas de tejas, perpendiculares al alero, eliminaría la expresión exterior de la bóveda y produciría una cubierta de pabellón poligonal, como hemos visto en Rávena, en el Mausoleo de Gala Placidia y en San Vital. 

Aquí, en este tiempo y lugar, los geniales constructores griegos, inventan los tejados abovedados con bifurcación de las tejas cobijas, mostrando, un aspecto similar al que presenta una "piña de plátanos". Para ello, y describiendo el problema en el sentido contrario al de la evacuación del agua en el tejado, cuando dos línea de tejas cobijas vecinas confluían, hasta unirse, se hacía desaparecer la línea canal que las separaba, creándose una teja cobija, algo más amplia, compuesta por dos porciones convergentes, que terminan siendo abrigadas por la cobija siguiente, más alta.  En este mismo punto, se inicia el mismo proceso que se inició en el alero, y sucesivamente van desapareciendo las canales, según se asciende por el tejado. Quizás el ejemplo más bonito de esta forma de resolver la cubierta lo encontramos en la iglesia de la Pantanassa de Mistra, donde la teja canal se resuelKatholikon, Hosios Lukas. Teja plana en la canal, alero ondulante y capiteles prolongados en los parteluz de las ventanillas gemelas.ve con la misma teja curva, con que se soluciona la cobija. Atenas. Iglesia de Nuestra Señora de la Pronta Atención (Catedral Chica) o Panayia Gorgoepicoos. Siglo XII

La teja inferior o "teja canal" podía ser plana o curva. Usando la canal plana, que fue el caso más frecuente, nos encontramos la cubierta, en pabellón, del cimborrio de la Theotokos y en la bóveda del cimborrio del Catolicón, ambas en Hosios Lucas; así como en el cimborrio de la iglesia de los Santos Teodoros de Atenas, entre otras muchas iglesias de esta época. Tomando la teja curva, tanto para resolver la cobija como para solucionar la canal, nos encontramos, en Mistra, no sólo la iglesia de la Pantanassa que hemos citado anteriormente, sino la Hogedetria y otras iglesias de bóvedas mayores como la de los Santos Teodoros. También fue frecuente en Castoria la teja curva para resolver ambos usos (cobija y canal), y en Constantinopla, encontramos, resuelta de esta forma el cimborrio de la iglesia de Cristo Pantepotes

Con todo, lo más singular de estos cimborrios bizantinos es la forma ondulante de resolver el alero. Las ventanillas y sus arquivoltas, sin alfices, se elevaban, como tímpanos curvos, por encima del arranque de la cubierta y de esta forma introducían una graciosa visera, coronada, en ocasiones, con una serreta y una teja canal, produciendo el alero ondulado a que nos hemos referido al iniciar este párrafo. Esta forma de resolver estos cuerpos torreados sería llevada a Occidente, en donde, casi sin ningún cambio, encontramos el mejor ejemplo en la Catedral de Zamora.

Actualizado 26/03/08

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