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Inicio Colecciones  C155 Reconstrucciones y ampliaciones bajo el mecenazgo de Teodora.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C15 Rama Arquitectura Bizantina
C151 Rama La contribución Justiniana
C152 Rama Los Períodos Históricos de la Arquitectura Bizantina
C153 Rama El entorno arquitectónico y constructivo previo a Justiniano
C154 Rama La idea de Arquitectura en la Etapa de Justiniano
C155 Rama Reconstrucciones bajo el mecenazgo de Teodora
C156 Rama Planta de la Iglesia Bizantina
C157 Rama Análisis de los Elementos Constructivos
C158 Rama La Construcción en el Período Bizantino Medio.
C159 Rama La Construcción de la tardía Arquitectura Bizantina.

 

El capítulo de Reconstrucciones y ampliaciones bajo el mecenazgo de Teodora se desglosa en los apartados: LA IGLESIA DE LOS SANTOS APÓSTOLES DE CONSTATINOPLA Y SU RECONSTRUCCIÓN, LA IGLESIA DE SAN JUAN EVANGELISTA DE ÉFESO Y SUS RECONSTRUCCIONES.

RECONSTRUCCIONES Y AMPLIACIONES BAJO EL MECENAZGO DE TEODORA.

De Teodora, que había dado prueba de gran carácter y a la vez de enorme serenidad, se dice que fue ella la que, frente a la terrible revuelta de Nika, conservó el trono para el Emperador. Fue en todos los campos la consejera más influyente de Justiniano. Este, reconociendo su innata capacidad para percibir la realidad y dimensión de las cosas, quiso que en todos los documentos fuese siempre, la firma la de la emperatriz, asociada a la suya.

 


Dentro del cristianismo, era monofisita y aunque tuvo grandes discusiones con la alta jerarquía eclesiástica, hasta deponer al Papa Silverio, su actividad religiosa la había situado como la mejor mediadora entre el Estado y la Iglesia. No olvidemos que en el mosaico, del siglo VI, del presbiterio de San Vital de Rávena, aparece entre el Estado y las Virgenes. Así, muchas de las necesidades y apetencias de la Iglesia eran llevadas ante Justiniano de la voz de Teodora. De todas formas, había en ella una cierta vocación hacía la arquitectura religiosa que no era menor que su interés por el pasado; de aquí que intentar descubrir el pasado en las ruinas de los Santos Apóstoles debió apasionarla y que se interesara por la recuperación y reconstrucción de antiguas iglesias no debió requerir grandes solicitaciones de los obispos.

Constantinopla estaba poblada de ruinas que invitaban a la reconstrucción. La instancia de Teodora en requerimiento de la reconstrucción de los Santos Apóstoles, fue sólo una de las que ella entendía que debían emprenderse, en favor de la Iglesia y, fundamentalmente, en pro de la grandeza de Justiniano y del gran Estado de la que ella se sentía verdadera Emperatriz. 

1.- LA IGLESIA DE LOS SANTOS APÓSTOLES DE CONSTANTINOPLA Y SU RECONSTRUCCIÓN. 

La primitiva construcción debió iniciarse antes de la segunda mitad del siglo IV, promovida por Constantino, y en el deseo de levantar una basílica o martyria en honor a los Santos Apóstoles. De ella no debía quedar nada en pie cuando Justiniano, a insEsquemas de basílicas constantinianas.tancias de Teodora, decidió reconstruir la Iglesia de Los Santos Apóstoles el año 536.

Tampoco de esta reconstrucción se tienen documentos fiables, pues en 1469 fue totalmente reconstruida por el arquitecto turco Atik Sinan, transformándola finalmente en la actual "Mezquita de Fatih", emplazada en el corazón del actual barrio Fatih de Estambul y que fue la primera gran mezquita que levantaron los turcos, tras conquistar la ciudad.

Tampoco nos proporciona gran información admitir que la primitiva Santa Sofía, levantada por Constantino, debió ser hermana de los Santos Apóstoles. No obstante, existen referencias narrativas, que permiten afirmar que la basílica original, "Apostoleión de Constantino", sirvió de modelo a muchas otras iglesias promovidas, ya en tiempo de Justiniano, por el prolífero constructor Zenón, en Antioquía y en Gaza (Palestina).  También parece que respondió a dicho modelo, la planta de San Menas de Abu Mina, levantada en Egipto hacia el año 412 y que, en Milán, debió servirle de ejemplo a la construcción de los Santos Apóstoles y, con seguridad a San Simpliciano que se levantó hacia el año 390.

Pero de todas las iglesias que parecen haberla tenido como patrón, es sin duda, la primitiva San Juan Evangelista de Éfeso la que mejor expresaba su manifiesta identidad. También se asegura que Constantino, para esta basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla, deseaba una construcción que reuniera los atributos que él otorgaba al Santo Sepulcro, a San Pedro de Roma y a la Basílica de Belén.

Con todo, debió resultar una planta basilical de cruz latina, quizás la primera, con manifestación tímida del transepto, que en todos sus brazos disponía de tres naves y un amplio crucero que definía un claro espacio central de gran altura. De esta manera, se elevaba un cimborrio con ventanas para iluminar cenitalmente a este espacio, el cual se debió cubrir con una cubierta cónica de estructura leñosa, similar al Santo Sepulcro. 

Los Santos Apóstoles de Constantinopla. Reconstrucción justiniana. París. Biblioteca Nacional.De la iglesia de Los Santos Apóstoles, reconstruida sobre el "Apostoleion" por Justiniano hacia el año 536, tampoco puede aportarse más de lo que se deduce de las narraciones de Procopio (cronista de Justiniano) y por las construcciones que la tomaron como modelo. La nueva iglesia de Justiniano debió ampliar, al menos su cuerpo principal, pasando éste a disponer de cinco naves y dotarse su crucero y cada uno de los brazos de la cruz de su planta de visibles y notorias cúpulas. Ello en base al bello y conocido documento que se conserva en la Biblioteca Nacional, en París.

Esta obra de Justiniano sufrió reformas en los años 940 y 979, quedando notablemente transformada. De siempre, el edificio se vió afectado de considerables lesiones en su cimentación y en sus fábricas, lo cual ocasionó que en  el año 1300 tuviese que ser reforzada y, por ende, sufrir nuevas modificaciones para terminar siendo demolida en 1469 a fin de levantar, en su lugar, la ya citada Mezquita del Fatih, la cual fue ampliada en 1700.

La reconstrucción de Los Santos Apóstoles, si no determinó compositivamente o proyectualmente las bases de una arquitectura nueva, sí lo hizo a nivel de la composición estructural y constructiva, pues aunque la planta basilical de cruz latina era bien conocida, aquí, se lograba por adición del "módulo estructural base" que presidió a toda la construcción bizantina. Este módulo, como acabamos de ver en Santa Irene y en la propia Santa Sofía, se componía de un espacio central cuadrado, cubierto con cúpula y contrarrestado con cuatro cortos brazos cubiertos con bóvedas de cañón, de generatriz perpendicular a los planos que conformaban al espacio central. Con todo, la iglesia debió resultar una construcción de mayor empaque, conformada por múltiples cúpulas, como ya hemos argumentado, contrarrestadas por cañones transversales y envuelta en un deambulatorio, que proporcionaba un nuevo cinturón perimetral de contrarresto.    

La reconstrucción que Justiniano y Teodora habían emprendido sobre los Santos Apóstoles de Constantinopla, debió despertar, en Éfeso, el deseo de ampliar y remodelar la Iglesia San Juan Evangelista. Siendo ello solicitado del Emperador, encontramos de nuevo a la activa pareja poniendo, en esta empresa, el calor y empeño en la tarea edilicia que le caracterizó.  

El proyecto, que en principio, debió resolverse muy de inmediato, hizo que la iglesia justiniana de San Juan Evangelista de Éfeso se tuviera, de siempre, como una buena copia de la nueva iglesia de Los Santos Apóstoles de Constantinopla. 

2.- LA IGLESIA DE SAN JUAN EVANGELISTA DE ÉFESO Y SUS RECONSTRUCCIONES. 

Planta de la constantiniana iglesia de San Juan Evangelista. Éfeso.Como hemos dicho anteriormente, la primitiva iglesia de San Juan Evangelista levantada en Éfeso poco después del año 400, era una basílica constantiniana de planta de cruz latina, seguramente inspirada en Los Santos Apóstoles de Constantinopla. Disponía de largos brazos, aunque el mayor, o de entrada, acortaba su longitud para alojar en él al nártex y al esonártex. Puede verse en ello el deseo incipiente de la nueva liturgia por acortar la longitud de las naves y potenciar el espacio central. También puede apreciarse en esta planta, un paso importante en la adaptación de la forma basilical al nuevo espacio de la iglesia bizantina, que prolongando los brazos del transepto originó la planta de cruz latina con bóveda, pasando pronto a la cruz griega y a la propuesta de edificios menos monumentales. 

Se trataba de una enorme construcción precedida por un gran atrio y donde todos los brazos disponían de tres naves, aunque el de la cabecera, que terminaba en un pequeño ábside, se vió ampliado a cinco, probablemente antes de que se acabaran las obras de construcción y como consecuencia de la preparación de un concilio que no llegó a celebrarse en ella. No obstante, después de la reforma de justiniano, también este brazo volvió a quedar disponiendo de solo tres naves. El crucero, que singularmente, tomaba el ancho de las tres naves, se resolvía con cuatro enormes soportes pétreos en "L" que alojaban en su interior un núcleo de una seria argamasa, al modo del hormigón romano, y que, por sus proporciones, parece no dejar duda de que esta primera construcción se resolviera ya con cúpula. Lo cual, puede apoyar la tesis de que también fuese ésta la solución de la cubrición del espacio central de la primitiva iglesia de Los Santos Apóstoles de Constantinopla.  

Dentro del espacio definido por los cuatro grandes soportes que acabamos de describir, otros tantos, también importantes, conformaban un baldaquino, probablemente resuelto con una bóveda de aristas, de ladrillos, más baja que la anterior. 

Los muros de esta iglesia de Éfeso, que se había cimentado sobre otra anterior arruinada, probablemente del siglo II, se levantaron con una mampostería irregular muy argamasada y enripiada, y se reforzaba o estabilizaba por medio de verdugadas o franjas de ladrillo. Esto nos permite afirmar, que ya esta primera construcción de Constantino estuvo muy vinculada a la capital del Imperio y que respondía a una realización muy romana.  

San Juan Evangelista de Éfeso. Reconstrucción de Justiniano.La obras emprendidas sobre la iglesia, terminaron siendo una reconstrucción total, en la que sólo se aprovecharon los cuatro soportes del crucero que, además, tuvieron que ser ampliados. Los deseos de dotar a la construcción de grandes bóvedas y de la impronta imperialista hizo que la iglesia resultante no se pareciera a la primitiva más que, formalmente, en su tipo de cruz latina. Así, desde el punto de vista estructural, la nueva propuesta nada tenía que ver con la anterior. El módulo básico de la arquitectura bizantina compuesto por cúpula sobre el espacio cuadrado, controlado por arcos de gran profundidad o por cortas bóvedas de cañón, que se había ensayado en Santa Irene de Constantinopla y que hemos descrito con gran detalle, fue empleado en una sucesión perfecta, en cada una de los brazos de la cruz.

Es obvio que la nueva iglesia mantuvo su planta de cruz latina, pero entenderla, estructuralmente como  basilical es una manera muy parcial de observarla. El espacio de sus naves no puede entenderse como un espacio basilical continuo. Cada porción de nave lateral se relaciona con su espacio central. El gran espacio quedó subdividido de la misma forma que vemos en San Marcos de Venecia, iglesia a la que nadie puede ajudicarle la condición de basílica. Es probable que los mismos cambios los experimentase la reconstrucción de los Santos Apóstoles de Constantinopla, pues de siempre y como ya lo hemos dicho, esta iglesia y, desde luego, la veneciana iglesia de San Marcos, se han tenido como copias muy directas de aquélla. 

Teodora, que murió a los 48 años (+548) debió tomar parte muy activa en el proyecto y en los comienzo de la obra, pues así puede deducirse de los capiteles, donde figura su monograma, pero no pudo verla terminada y probablemente tampoco lo hiciera Justiniano, ya que la obra se consagró el mismo año (565) que este fallecía. 

Tras la reconstrucción, todos los brazos quedaron dotados de cúpulas, dos ligeramente elípticas en la nave central. También el nártex se compuso como asociación o adición del "módulo base estructural", que hemos comentado. Así, quedo cubierto por medio de cinco pequeñas bóvedas. 

La construcción, al menos su planta baja con muros de cinco metros de altura, se levantó con una fábrica pétrea, de grandes sillares bien escuadrados, con hiladas alternadas, de alturas distintas, mostrando una sillería fajeada de gran orden.

Dispuso de tribuna y ambulatorio. Los muros transversales se prolongaron más allá de la cubierta de la tribuna, mostrándose, al exterior, como serios contrafuertes, cosa que no fue nada frecuente en la construcción bizantina. No obstante, fue un claro exponente de la apuesta de abovedamiento de esta arquitectura y de que en toda la etapa justiniana, la construcción desarrollada en Éfeso constituyó un manifiesto baluarte de la construcción que tenía lugar en Constantinopla. 

Se terminó con la gran austeridad que muestran la corta manipulación de labra de sus capiteles jónicos. Recientemente, en 1965, los restos de sus muros han sido objeto de restauración. 

 

Actualizado 14/03/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|