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Inicio Colecciones  C153 El entorno arquitectónico y constructivo previo a Justiniano.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C15 Rama Arquitectura Bizantina
C151 Rama La contribución Justiniana
C152 Rama Los Períodos Históricos de la Arquitectura Bizantina
C153 Rama El entorno arquitectónico y constructivo previo a Justiniano
C154 Rama La idea de Arquitectura en la Etapa de Justiniano
C155 Rama Reconstrucciones bajo el mecenazgo de Teodora
C156 Rama Planta de la Iglesia Bizantina
C157 Rama Análisis de los Elementos Constructivos
C158 Rama La Construcción en el Período Bizantino Medio.
C159 Rama La Construcción de la tardía Arquitectura Bizantina.

 

El capítulo de El entorno Arquitectónico y Constructivo previo a Justiniano se desglosa en el apartado: LA  CONSTRUCCIÓN  DE SAN  POLIEUCTOEL BAPTISTERIO DE LOS ORTODOXOS Y  LA  CONSTRUCCIÓN  EN  RÁVENA  EN LA  ETAPA   PREVIA   A   JUSTINIANO, LA  CONSTRUCCIÓN  EN  SIRIA  Y ASIA MENOR    EN   LA    ETAPA   PREVIA   A JUSTINIANO.

EL ENTORNO ARQUITECTÓNICO Y CONSTRUCTIVO PREVIO A JUSTINIANO.

Cuando el año 527 Justiniano subió al trono, se encontró con una Iglesia madura, desarrollada, en la que los Papas habían asumido su papel político. No obstante se habían generado grandes controversias y tendencias debatidas en los concilios de Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia.


Frente de una venera en piedra caliza, procedente de San Polieucto de Constantinopla.La idea de divisiones en la Iglesia de Oriente empezaba a verse como un peligro latente, la separación de Antioquía o de Alejandría, se presumía como inevitable. La llegada de Justiniano, un rey fuerte, amante de la religión y deseoso de reconstituir el Imperio de la vieja Roma, constituyó un hecho armonizador al que los obispos se aferraron con mesurado afán.

En materia de arquitectura, las grandes basílicas propuestas por Constantino habían caído en desuso. El gran transepto y el patio delantero, donde se recibían las grandes peregrinaciones, habían perdido su función y la liturgia proponía como modelo, la iglesia parroquial de dimensiones más controladas y recogidas en torno al altar que se había adelantado a la parte central de la nave principal. Detrás, el ábside se había triplicado y multiplicado a modo de capillas donde rendir culto a los santos que iba consagrando la nueva liturgia. Al nártex, elemento que presidía a las naves, se antepuso el exonártex, o bien, se duplicaba hacia el interior, acortando a las naves, con un esonártex. 

Estas iglesias pequeñas que comenzaban a surgir por el Egeo, para las que pronto, los arquitectos, propondrían la planta de cruz griega, encontraban mejor modelo en los baptisterios que en las basílicas. No obstante, la idea de Justiniano de una arquitectura para un Imperio, impulsó la construcción de grandes iglesias que respondían más a razones de representatividad imperial y poder monástico que a las necesidades fijadas por la liturgia. De esta forma durante el reinado de Justiniano convivieron las grandes y pequeñas iglesias. No sólo se construyeron grandes iglesias en Constantinopla como Hagia Sofía o templo de la Santa Sabiduría, sino que otras se reconstruyeron y ampliaron como San Juan de Éfeso o San Juan Evangelista, en la propia Constantinopla. 

De todas formas Justiniano, al llegar al poder, encontró un amplio patrimonio construido, de origen constantiniano, en Rávena donde, además del Mausoleo de Gala Placidia y la Tumba de Teodorico, se habían levantado las iglesias de San Apolinar Nuevo, San Apolinar in Classe, El Baptisterio de los Ortodoxos y El Baptisterio de los Arrianos; incluso San Vital ya había comenzado su construcción. En Constantinopla, además del Palacio de Constantino, se erguía desde el año 360 la primitiva Santa Sofía, y las iglesias de los Santos Apóstoles, la de Santa Irene y la de San Pedro y San Pablo, entre otras grandes construcciones. No obstante, todos estos edificios quedaron muy arruinados después de la dura semana en la que el general Belisario, responsable de acabar con la insurrección de Nica, sumió a toda la ciudad en sangre y fuego. Sacrificó a más de treinta mil insurrectos y destruyó la Constantinopla clásica. Ante este panorama de desolación no es difícil imaginar el sentimiento de deuda que debió invadir a Justiniano y el deseo de reedificar, en poco tiempo, la nueva Constantinopla bizantina.

1.- LA  CONSTRUCCIÓN  DE SAN  POLIEUCTO. 

Justiniano accede al trono cuando San Polieucto de Constantinopla, que se había comenzado a construir el año 524, estaba a punto de consagrarse. De esta construcción, que hoy se tiene por los historiadores como una pieza fundamental para entender el sentido que, desde una perspectiva reciente o moderna, conformó a la Arquitectura Bizantina y sus posibles influencias, no se sabía casi nada hasta excavaciones realizadas recientemente. Hoy, gracias a las abundantes inscripciones que figuran en los elementos constructivos encontrados, se admite que debió iniciarse y terminarse en las fechas citadas y que fue promovida por la rica princesa Juliana Anicia.

San Polieucto. Reconstrucción hipotética de la planta.La construcción disponía de gruesos muros compuestos por una potente argamasa de mortero y ripios en su núcleo, encerrados y careados por ladrillos, en la más pura traza romana. Estos muros arrancaban de una cimentación que tanto en anchura como en profundidad tomaban dimensiones cercanas a los siete metros. La planta se resolvía sobre un cuadrado que superaba ligeramente los cincuenta metros de lado y del que sobresalía el ábside.

Se trataba de una planta basilical de tres naves, en la que destacaba la anchura de la nave central que se aproximaba a los veinte metros. En la parte delantera o cabecera de dicha nave central, un cuadrado de veinte metros de lado se definía por medio de cuatro grandes soportes, que se acompañaban de tres columnas menores para acortar la luz libre entre ellos y apear la tribuna lateral. En el interior de este cuadrado quedaba alojado el presbiterio. Delante de la iglesia se establecía un atrio, desde el cual y mediante una amplia escalinata se accedía al nártex.

Dado el grosor que tomaban los muros, las naves laterales debieron cubrirse con bóvedas de cañón y, en base a las amplias dimensiones que tomaba el cuadrado central, este debió cubrirse con una estructura de madera, a cuatro vertientes o en pabellón poligonal. Esta forma de cubrición era, en ese momento, frecuente en la costa del Egeo. No obstante, este sistema de cubrición en madera es materia más que dudosa y, aún hoy, se especula con que debió cubrirse con cúpula hemisférica e incluso que fue en ella en la que Justiniano se inspiró para Santa Sofía. Con mayor argumentación se estima que en base al número de columnas encontradas, debió disponer de tribuna, es decir, disponer de dos plantas o matroneo en las naves laterales.

Con todo, el tema más importante y por el que esta iglesia mantiene mayor interés, como documento histórico, es por su rica y abundante decoración, que estuvo ampliamente cargada de motivos sasánidas y que como hemos dicho anteriormente, contribuye a establecer datos para caracterizar la procedencia e influencias del arte y la arquitectura bizantina.

Las piezas halladas en estas excavaciones han servido para identificar un abundante número de elementos que se encuentran formando parte de otros monumentos posteriores, pues esta iglesia fue claramente expoliada antes de su demolición, sin duda por constructores bizantinos  o  comerciantes  venecianos  del siglo X, pues esta práctica fue frecuente en esta y otras etapas. Muchas iglesias de Constantinopla, en pleno tiempo de Justiniano, tomaron placas de mármol retiradas de otras iglesias. Todo el interior de San Polieucto estaba recubierta de mármoles de colores y es probable que su provocativa riqueza ornamental invitara al saqueo.  

Esta rica ornamentación cargada de motivos sasánidas, sí que debió servir de inspiración para la decoración interior de Hagia Sofía. Aunque sus arquitectos se encargaron de depurar, parcialmente, el origen de dichos motivos persas. Los capiteles calados del Templo de la Santa Sabiduría mantienen con gran pureza dicha procedencia. 

Soporte procedente de San Polieucto. Actualmente emplazado en Venecia cerca de San Marcos.En los frisos y capiteles cargados de denso follaje de la iglesia que estamos estudiando, abundan el zarcillo de la vid o de la hiedra, hojas acorazonadas, pámpanos, flores estrelladas, acanto que pierden la suavidad de las formas clásicas para mostrarse espinosos como cardos. Complicadas asas de finos trazados, coronaciones de anchas palmetas, y veneras decoradas con cola de pavo real, se muestran  mezcladas en abundante coincidencia en los fustes y capiteles de estos gruesos soportes. Estas formas anticlásicas externas al Mundo Romano, procedían de la otra gran cultura del momento, y aún mal conocida en Occidente, el Arte Sasánida. 

Uno de los cuatro grandes soportes monolíticos del cuadrado central del baptisterio de San Polieucto de Constantinopla, hoy, lo vemos cerca de la Catedral de San Marcos en la Piazzeta de Venecia, y en él podemos observar el juego de palmetas de claro sabor sasánida que sirve de cimacio, rematado con una coronación dentada. Igualmente, en el capitel podemos descubrir la delicada decoración de asas, y más abajo, en el astrágalo, la decoración de almenas triangulares de origen claramente persa. Del mismo modo y de igual pureza sasánida, podemos ver los magníficos zarcillos y pámpanos que recubre el fuste. En el Museo Arqueológico de Estambul, podemos contemplar uno de los nichos de San Polieucto, y en él, admirar una venera labrada en una sola pieza de piedra caliza decorada con cola de pavo real en relieve. Esta pieza de hornacina se adorna de pámpanos serpenteantes, en las enjutas. 

En el mismo museo, encontramos algunas columnas con decoraciones rómbicas e incrustaciones de amatista y otras piedras semipreciosas, procedentes de esta misma iglesia. También, en la Zeyrek Camii de constantinopla, aún podemos observar las placas que conformaron el friso de San Polieucto.

La penetración de motivos decorativos sasánidas, en estado puro y sin ninguna depuración local, como ocurre en San Polieucto de Constantinopla, puede ser un caso aislado y singular, pero la influencia de la decoración de esta iglesia en la arquitectura religiosa de la capital del Bósforo, es de enorme resonancia. Por ello, aunque Justiniano daba la bienvenida a toda aportación que desde cualquier punto llegase con idea de engrandecer las bases de un arte propio para Constantinopla y el Nuevo Imperio, el factor orientalizador de Persia ya constituía parte del entorno artístico y arquitectónico antes de su subida al trono. También en la Iglesia de Santa Eufemia de Constantinopla, que se construyó ya en tiempo de Justiniano, emerge de manera natural su rica decoración plagada de motivos sasánidas.El Baptisterio de los Ortodoxos. Rávena.

2.- EL BAPTISTERIO DE LOS ORTODOXOS Y  LA  CONSTRUCCIÓN  EN  RÁVENA  EN LA  ETAPA   PREVIA   A   JUSTINIANO.

Rávena conservó sus buenas formas de ejecutar la construcción. La escuela de edificación de traza y garra lombarda, heredada o traída de Milán y su propia industria ladrillera, habían producido los edificios notables que hemos estudiado y reseñado. La ejecución de estas fábricas es de tal categoría, que a pesar de su proximidad al mar y de su débil suelo, en Rávena, el paso de la historia que ha deteriorado a tantos edificios, parece simplemente acariciar sus paramentos. Así, quizás veinticinco años antes del Mausoleo de Gala Placidia, el año 400, se levantó este esbelto edificio octagonal que, también como el resto de las construcciones de la época, en esta ciudad, se ha ido sumergiendo en el subsuelo.

Probablemente se construyera para sala de baños termales y tras una pequeña adaptación cambiara de uso. También se especula con que  dispusiera de bóveda, aunque de esto último se tienen hoy serias dudas, estimándose que debió tener una cubierta de madera en pabellón octagonal. Sin querer rebatir nada, es posible que tuviera su bóveda tabicada de ladrillo y sobre ella se dispusiera un pabellón octogonal de madera, como era práctica normal en dicha época. También se atribuye hoy, la ejecución de los dobles arcos ciegos de su parte alta, a una reconstrucción posterior, ya en tiempos medievales, pero viendo la coherencia de su fábrica y entendiendo a las lesenas o apilastrados como el elemento más singular de estas construcciones de origen  milanesas, no seremos nosotros los que nos hagamos eco de que estos arcos ciegos no pudieron nacer con la construcción original.Baptisterio de los Ortodoxos. Interior

De todas formas, no estaríamos estudiando esta construcción, ni hubiésemos esperado hasta este momento para reseñarla, si el obispo Neone no hubiese decidido, cincuenta años más tarde de finalizarse su construcción, recuperarlo para baptisterio e introducir en él todo el bizantinismo que se proponían en los Concilios. Un regio y austero edificio por fuera, ricamente ornamentado en su interior, con mosaicos de representaciones conmemorativas de mártires y santos, y mármoles cuyos colores evocaban lo misterioso. Neone debió rehacer, o introducir, su magnífica cúpula simulada de gallones, sobre delicadas pechinas. Debajo de la cúpula, dos niveles de arquerías ciegas, forradas de magníficos mármoles se alzan sobre columnillas de dobles capiteles de diversos tipos, que circundan todo el interior del edificio.

Para aprovechar la iluminación que proporcionan los amplios ventanales, grandes arcos cobijan a una triada de arcos menores, de los cuales, el del centro es mayor y cobija al ventanal. En la arquería inferior, los arcos se decoran con formas vegetales anticlásicas de origen sasánida.

3.- LA  CONSTRUCCIÓN  EN  SIRIA  Y ASIA MENOR    EN   LA    ETAPA   PREVIA   A JUSTINIANO.

En la costa Sur de Asia Menor, en el área de Perge y Antioquía, frente a Chipre, surgió un conjunto de basílicas de dimensiones más controladas, producto del nuevo sentido eclesiástico, lejos de las pretensiones imperialistas y sin más influencias que las propias de la tradición constructiva. En ellas desapareció el transepto, se acortaron las naves y el altar y el presbiterio se habían adelantado a la cabecera de la nave central, donde se había reservado un espacio bien definido. Este espacio central, debía estar cargado del misterio y la reverencia que requería la celebración que, en él, tenía lugar. Estas cuestiones habían sido debatidas y afianzada en los recientes Concilios.

Desde la liturgia, se demandaba el espacio central que, integrando a los fieles que ocupaban las naves laterales, no desdibujara su  recogimiento. Desde la construcción se proponía la desmaterialización de los muros, que debían abrirse por grandes arcos cuyos vanos podían interrumpirse por columnatas menores. Se planteaba la cubrición de bóvedas de cañón para las naves y la torre sobre el espacio central que, sobrepasando las cubiertas de aquéllas, permitiera iluminar desde la parte superior el citado espacio central. El gran arco apeado y velado por columnas interiores se había ensayado en Siria, en Qal'at Siman, muy cerca de Antioquía, y para la cubrición de los espacios abovedados de las naves laterales y del espacio central iluminado cenitalmente, eran conocidas, desde algo más de un siglo, las propuestas abovedadas del pequeño Palacio de Sarvistán y las cubiertas resueltas mediante una estructura de madera en pabellón, como se conocía de las iglesias de Jerusalén y de la basílica de los  Santos Lugares.

3.1.- El Monasterio de Alahan.Planta de la Iglesia del Monasterio de Alahan.Ruinas de una de las iglesias de Alahan Manastir. Apunte del autor.

La pequeña y empinada basílica de Alahan Manastir levantada en una sillería pétrea muy regular e isodoma, de sillares calizos muy bien escuadrados y colocados a hueso, manifiesta toda la tradición constructiva de estas antiguas provincias romanas. Fue construida hacia el año 480, disponiendo su planta de tres naves. En la central, de 6,20 m. de amplitud, que es el doble de ancha que las laterales, se aloja, coincidiendo con el centro de la construcción, una torre descargada sobre arcos de herradura de grandes dovelas, en sus testeros transversales y sobre arcos gemelos, en los muros laterales. Vista interior de la Iglesia de Alahan Manastir.

En este espacio central o del presbiterio, de casi 14 m. de altura hasta el arranque de la que fuera su cubierta de madera en pabellón octagonal, se abren esbeltas ventanas que proporcionaban a dicho espacio una gran iluminación cenital. Aún se conservan las ménsulas de piedra en los rincones de esta torre-cimborrio, donde descargaban las columnillas que recibían arcos pétreos que a modo de trompas ochababan la parte alta de la torre. Unos de estos arcos con sus dos columnillas todavía permanece en el rincón Noreste. Estos elementos de esquina que reafirman su posible procedencia persa y que pudo ser llevado a las iglesias de Armenia y Georgia, nos acercan a creer que este espacio central pudo cubrirse con bóveda pétrea, pues para recibir una estructura de madera en pabellón octagonal, bien habían podido diagonalizarse, dichas esquinas, con una pequeña viga de madera. No obstante no descartamos que se cubriera con una estructura leñosa.

Fuera de este espacio central de doble altura, las naves dividen virtualmente su longitud por medio de arcos carpaneles directores, también de herradura,Aunque se realizaron algunos ensayos en la arquitectura sasánida, los arcos de herradura de Alahan Manastir se pueden tener como los primeros, construidos con salmeres o dovelas de arranques, labradas con su forma en piedra. Hasta aquí, la forma del arranque de la herradura era un modo de disimular el saliente dejado en la imposta para apoyo de la cimbra. que descargan sobre columnas de capiteles minuciosamente labrados. Sin duda la cubierta debió ser toda de madera por las alturas que toman los distintos cuerpos y por los restos de los muros piñones de la fachada. No obstante, la presencia de los arcos fajones que cruzan las naves, podrían indicar que   estar inspiraban soluciones abovedadas.

En planta, las naves se remataron con un ábside central y dos capillas laterales cuadradas, como vimos en Santa Tecla de MeriamlikLa planta de Santa Tecla de Meriamlik puede verse en la figura 317, página 29, en el Libro Primero, Arqutiectura Paleocristiana, de esta misma Historia de la Construcción. y en casi todas las iglesias sirias. Esta basílica formaba parte de un monasterio del que quedan pequeños restos de otras dos edificaciones. Aunque sin cubierta, sus ruinas se mantienen muy estables. 

3.2.- La Basílica de Meriamlik.

También muy cerca de Antioquía encontramos las ruinas, que mantienen intacta su cimentación, de la que se tiene como la primera basílica abovedada. La basílica de Meriamlik debió construirse algunos años antes que la que acabamos de describir, Alahan Manastir, y unos cincuenta años antes que San Polieucto de Constantinopla, hacia el año 475. Disponía de tres naves, en la que las laterales se reducían a una amplitud de tan sólo cuatro metros, mientras que la mayor parte de la planta lo ocupaba el espacio central cuadrado, el cual disponía de casi quince metros de lado. En la cabecera de la nave central, este espacio alojaba al presbiterio.Planta de la Basílica de Meriamlik.

Se construyó totalmente en piedra, en una sillería bien escuadrada. Incluso su supuesta cúpula y las bóvedas de cañón que cubrieron no sólo a las naves laterales, sino también al corto espacio de la nave central que no era ocupado por el presbiterio debieron ser de piedra. Para este último espacio así como para el cuadrado central, se discute su cubrición abovedada, entendiendo que ambos espacios pudieron cubrirse con estructuras de madera. El primero con cuchillos a dos vertientes, y el segundo en pabellón poligonal, como era frecuente en las iglesias de este lugar. Desde luego si se descartase que el espacio central fuese cubierto con cúpula, no sabríamos justificar la existencia de los enormes pilares cuadrados de las esquinas de este espacio central. 

Para justificar el uso de las bóvedas en esta construcción se ha querido argumentar que el proyecto procediera de Constantinopla.Las hipotéticas reconstrucciones de la planta de San Polieucto de Constantinopla se acercan enormemente a la planta de la basílica de Meriamlik, construida 30 años antes. Es posible que los constructores de una y otra tuvieran algún contacto o que el arqutiecto de la primera conociera la basílica de Meriamlik. También es posible que ambas tuvieran bóveda central, pero todo pertenece a la especulación. También se ha dicho que fue en la bóveda de San Polieucto donde se inspiró Justiniano al pensar en la construcción de Santa Sofía de Constantinopla.No obstante, para esta fecha, la actividad constructiva en constantinopla no era muy singular, por lo que para defender la presencia de dichas bóvedas, de las naves laterales y de la cúpula del espacio central, no es necesario que el proyecto se formalizara en la capital del imperio, ya que en esta zona, próxima a Perge y a Antioquía, la influencia de la construcción abovedada sasánida y la presencia de constructores persas no era raro.  

Como en Alahan Manastir, potentes arcos fajones cruzaban la nave central que dejan huellas suficientes como para pensar que estos fueron arcos directores de la bóveda de cañón. La basílica disponía de un amplio nártex que se abría a un atrio cuadrado y porticado y un ante-atrio semicircular. Por su cabecera se cerraba con un ábside poligonal y dos capillas laterales cuadradas.

Actualizado 26/03/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|