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En este capítulo se estudia la construcción de la Arquitectura Paleocristiana y se desglosa en el apartado: LA ARQUITECTURA DEL CRISTIANISMO

LA ARQUITECTURA DEL CRISTIANISMO

Casi todos los tratadistas de la Historia de la Arquitectura coinciden en establecer en sus trabajos, un capítulo dedicado a la Arquitectura Paleocristiana o del Cristianismo Primitivo. La razón de ello puede encontrarse, no tanto en la importancia de las propuestas e innovaciones arquitectónicas de este período, como en el hecho de que el Cristianismo elige a la basílica como edificio que, en principio, respondía a sus necesidades asamblearias (ecclesia) y poco más tarde, cargándola de algunos requerimientos funcionales de carácter religioso hace que, como iglesia o catedral, se constituya en la pieza fundamental de la sociedad.


Como dijimos al estudiar la basílica romana, este iba a ser el edificio de mayor proyección de dicha arquitectura; pasaría de manera inmediata al Cristianismo y de aquí a la arquitectura bizantina, a la musulmana, a las catedrales medievales y, también, a las iglesias renacentistas.

Desde la Historia de la Construcción, son dos los argumentos fundamentales que nos lleva a mantener un capítulo dedicado a la Construcción de la Arquitectura del Cristianismo. Por un lado, nuestro deseo de estudiar la construcción edilicia o edificatoria desde la evolución de las formas arquitectónicas y de sus técnicas constructivas, sin pérdida de continuidad y sin ausencia de ningún período determinante. Por otro lado, la construcción romana había llegado a un grado de desarrollo tecnológico tal, que sólo estudiando la etapa que ahora emprendemos, lograremos comprender la construcción  desarrollada  en  los   períodos bizantino y posteriores, y justificar el hecho de que durante más de mil años, desde aquella refinada arquitectura clásica, la construcción no sólo no encontró innovaciones considerables sino que, por el contrario, sufrió un retroceso notable, al menos en Occidente. Pero para las nuevas etapas históricas, la iglesia habría de ser el edificio fundamental de la organización social y la pieza clave de la arquitectura, y aunque en el período Paleocristiano, la basílica no es sino la basílica romana cristianizada, que con ligeros cambios (reduce sus exedras a un sólo ábside posterior e introduce el nártex que ya estaba en la basílica de Majencio), soportó bien una concepción estructural nueva, principalmente en el gótico, donde desaparece la cúpula del crucero que se había recuperado en el románico y que volvería a aparecer en el renacimiento. Lo cual no debe sorprendernos pues es lógico que el cruce de dos naves, cubiertas a dos aguas, encontrara soluciones constructivas distintas.

El año 305 Constantino, que residía en Constantinopla, fue llamado por Galerio a Britannia (Inglaterra) y un año más tarde fue proclamado "Augusto" en York por las tropas de dicho general. Designado para oponerse a la tiranía de Majencio, lo derrotó en la batalla del Puente Mulvio, el 28 de Octubre del año 312, después de haber tenido un sueño en el que, según él mismo escribió en una carta dirigida al obispo de Africa en el año 314, se le presentó el signo de Cristo sobre el sol radiante.  El año 313 Constantino y Licinio se reúnen en Milán y tras un acto de reconciliación, acuerdan ambos emperadores, persecución de los cristianos (Edicto de Milán). No obstante, el año 324 y antes de trasladar la capital a Bizancio, Constantino se enfrentó y derrotó a Licinio en Hadrianópolis. De todas formas, Constantino que había promovido la construcción de un gran número de basílicas y logrado la aceptación del Cristianismo, no fue bautizado hasta poco antes de morir, lo cual ocurrió el Domingo de Pentecostés del año 337 en Nicomedia, en la zona Asiática del actual Estambul. Su cadáver fue trasladado a Constantinopla y enterrado junto a la Iglesia de los Apóstoles. El Concilio de Nicea fue convocado y clausurado por Constantino el año 325, con el fin de declarar al cristianismo, religión oficial del Estado frente al arrianismo.

División del Imperio a la muerte de Teodosio I. (año 395).Políticamente, resulta paradójico que el emperador Teodosio I, que fue un hábil militar, serio en su carácter y formación,  hombre obstinado en reforzar el Estado y el último gobernante que mantuvo el control sobre todo el Imperio, fuese a dividirlo, al morir en Milán en Enero del año 395, dando a Arcadio, de 18 años de edad, las provincias de Oriente y a Honorio de sólo 10 años, las de Occidente. Sobre todo cuando en las provincias de Occidente se sabía que el Imperio tendría que sostener grandes luchas con los bárbaros del Norte.  De hecho, pronto terminó cayendo bajo los Visigodos y poco más tarde quedó sometido al Imperio o Reino Ostrogodo.

Augustine, escritor del siglo IV explicaba que "la conversión del mundo romano al Cristianismo ha sido extremadamente fácil" y lo argumentaba esforzándose en considerar la extensión del viejo Imperio y el tiempo que el paganismo había estado incorporado a la cultura romana. Lo cual, no entra en contradicción con lo expresado por Gibbon, que describió las dificultades que tenían que afrontar los primeros cristianos que desearon mantener su fe pura y tomar parte en la vida regular de la sociedad romana.

Después de dicho evento, Primer Concilio de Nicea, Roma se convirtió en el gran centro cultural del Cristianismo y una gran número de basílicas, se construyeron por todo el Imperio, para alojar a las grandes congregaciones. En oposición con los templos de los períodos anteriores, la apariencia tanto externa como interna de la basílica paleocristiana no fue un factor determinante, la capacidad era lo primero y, la construcción de las mismas, parte de una premisa de utilidad económica.

A pesar de todo, como ya apuntamos, no se puede hablar de un arte nuevo, y  hacerlo  del Cristianismo es lo mismo que hablar de un arte romano tardío. El Cristianismo de este período tomó prestado los temas del arte pagano, cambiando el sentido de sus signos. Al fin y al cabo, el cristiano de la época fue tan "romano" como  lo eran los paganos;  estuvo educado en el mismo entorno, hablaban el mismo lenguaje y se entrenaron en los mismos oficios.

Formas auténticamente híbridas aparecen en todo el arte y en toda la arquitectura del Occidente cristianizado. Ello, con las connotaciones locales de los estilos regionales y haciendo casi imposible reconocer un estilo propio o encontrando más de media docena de estilos arquitectónicos, o peculiaridades que podían definirse como del arte del Cristianismo. Como consecuencia, hay gran divergencia entre los historiadores a la hora de fijar la amplitud del período entendido como Cristianismo. Unos señalan que lo más lógico es iniciar el estudio en el momento en que hay que refugiarse y protegerse de las persecuciones, en tanto que otros señalan la conversión de Constantino como el momento inicial del mismo. Algunos dicen que no hay arquitectura propiamente de esta etapa, mientras que otros mantienen el estudio hasta el siglo VIII. Los más cautelosos lo llevan hasta el año 500, momento en el que los bárbaros reinan en el Imperio de occidente.

Agresiones externas contra el Imperio Romano y provincias reconquistadas por Justiniano.El período que definimos para el estudio de la construcción de la Arquitectura del Cristianismo, abarcará en Occidente hasta el año 554, cuando después de todas las reconquistas de Justiniano, se consolida el Reino Bárbaro de Rávena, ciudad que desde el año 402 había sido la capital del Imperio de Occidente. En Oriente, el estudio lo llevaremos hasta el año 395, momento en el que los movimientos arquitectónicos y sobre todo las formas constructivas, impusieron un giro y una forma de arquitectura que podemos definir como Bizantina y que terminaría, en tiempo de Justiniano, invadiendo casi todo el territorio que había ocupado el Imperio Romano de Oriente en los momentos más importantes del mismo.


Actualizado 27/06/07

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|