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Este capítulo se desglosa en el apartado: LA CONSTRUCCIÓN DE LA BASÍLICA CRISTIANA EN LAS PROVINCIAS ROMANAS.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA BASÍLICA CRISTIANA EN LAS PROVINCIAS ROMANAS.

Roma que había violentado a sus provincias en materia de impuestos, fue enormemente liberalizadora y generosa maestra en materia de edificación. Por ello, los pueblos no debieron esperar a los tiempos decadentes para mostrar sus peculiaridades y técnicas constructivas locales. En consecuencia, no hubo cambios significativos en la forma de construcción en las provincias romanas, durante el período señalado como "Arquitectura del Cristianismo" que no fueran debidos a la crisis económica o a las corrientes funcionales de la nueva basílica.


De todas formas la represión económica se hizo notar de manera más dura en Roma que en el resto del Imperio.Basílica de Hermópolis (Egipto).

Como hemos hecho en Roma, en estas provincias romanas sólo citaremos, de las muchas basílicas que se construyeron por todo el mundo cristinizado, los ejemplos más notables, según nuestro parcial punto de vista; y sólo algunas de ellas, serán analizadas someramente. Ello, en razón a la limitada extensión que este capítulo debe ocupar en esta pequeña Historia de la Construcción, en la que no podríamos ni enumerar todas las construcciones de las que existen restos arqueológicos. Tampoco ello aportaría demasiado a nuestro objetivo.

En las provincias africanas muchas ciudades fueron cristianizadas y adquirieron un gran protagonismo durante los siglos IV y V. Tipasa, Djemila y Tebessa en Numidia (Algeria)   se  manifestaron  como  relevantes   núcleos religiosos de la costa de Mauritania; Cartago y Túnez lo hicieron en Bizacena (Tunisia); Cirene en Cirenaica y Alejandría en Egipto, fueron los centros religiosos de las provincias africanas de Oriente. En Egipto, donde la planta de la basílica se hizo más pequeña y la construcción más sólida y compacta, fuMonasterio Blanco en Deir-el-Abiad.e frecuente que desapareciera el transepto y que se conservara el nártex. Las naves laterales se prolongaban hasta que el ábside quedaba flanqueado por dos cámaras laterales. Tanto en Egipto, como en Siria y en Creta, que durante este período fue más provincia africana que de la costa del Egeo, el ábside se constituyó trilobulado. La iglesia levantada hacia el año 435 en Hermópolis es el mejor ejemplo de ello. En la Basílica de Deir-el-Abiad,  pueden observarse,  mejor  que en ninguna otra construcción, no sólo las connotaciones locales de traza y diseño, sino también las técnicas constructivas egipcias más tradicionales.

En la citada basílica, conocida como el Monasterio Blanco y levantada a mediados del siglo V, podemos ver la regia elaboración de los potentes muros en esviaje, coronados con nacelas y labrados con sillares de piedra caliza, de dimensiones importantes y colocados a hueso. La planta quedó conformada por nártex y cuerpo basilical de tres naves. El transepto desaparece o se funde con el ábside para abrigar un santuario trilobulado. Cambios idénticos pueden observarse en Cirenaica y en las otras provincias citadas. No obstante, en estas provincias romanas del Norte de Africa fue el nártex el elemento que resaltó las particularidades locales, mostrándose cerrado por muros y no porticado como se resolvió en otras latitudes.

En todo el Africa cristianizada la construcción fue una prolongación de la construcción pétrea, en su más pura traza romana. Las plantas se trazaban geométricamente perfectas, como Roma había enseñado y exigido. Así, se trataba a la piedra con las mismas leyes de estereotomía, aunque, en general, la fábrica se labrara ahora con sillares más pequeños. De esta forma, aunque se sacrificaba la grandiosidad del Imperio, se lograba una escala humana nueva y se disponía de mayor facilidad de manipulación de los sillares.  Esta fábrica constituida por sillares pequeños o medianos, se reforzaba con cadenas de bloque mayores que, en ocasiones, se unían mediante grapas.

Solución de apeo del gran arco mediando arcos menores.La piedra fue siempre la caliza local e incluso los capiteles, que fueron siempre los elementos más transportados de toda la construcción romana y que en otro tiempo venían de canteras próximas a Roma, eran ahora de labra local. En contadas ocasiones se recibieron capiteles y fustes de Constantinopla.

Recordemos que el muro de la basílica paleocristiana, en Roma, tenía vocación de esbelta pared y que, en ocasiones, los historiadores para expresarse más rotundamente, la han calificado de "cartulina" dispuesta para servir de soporte a pinturas y mosaicos. Con igual intención, podemos decir que en Siria y en Oriente Próximo el muro tomó la función virtual de cortina que, secuencialmente, dividía el espacio mediante paños sucesivos. En Africa, donde el helenismo se había purificado hasta manifestarse toscamente e imponer sus connotaciones locales, el muro se levantó fuerte y pesado, y por lógica razón de la climatología, se abría con ventanas más pequeñas que las que eran normales en las basílicas constantinianas. Quizás la nota más diferenciadora de las basílicas cristianas de Africa, es la ocupación de la boca del ábside por una columnata de tres arcos que descargaban al arco triunfal del santuario, el cual tomaba aún mayor recogimiento. Este tríptico columnario estaba presidido por una grada y, en él, el arco central era claramente de mayor diámetro. Esta solución de apeo de arcos mayores fue aceptada con gusto por Constantinopla y la veremos, con total frecuencia, en la arquitectura bizantina y otomana.Planta de San Babilas en Antioquía.

En Siria y en su provincia vecina de Fenicia, donde Palmira, Antioquía y la Tripolitanía libanesa se constituyeron como núcleos fundamentales del Cristianismo, el transepto se conformó con cellas en sus extremos, es decir, tripartito, y las naves laterales se prolongaron más allá del transepto para cerrar la cabecera de la basílica mediante tres ábsides paralelos. Fueron frecuentes las iglesias en forma de cruz, como muestra la planta de la Martyria de San Babilas en Antioquía, junto a la ciudad antigua. De todas formas es el área donde se han conservado menos construcciones, e incluso los restos arqueológicos excavados son pocos y parciales. La planta es también pequeña y los muros gruesos y sólidos, de hecho se labraban con sillares de mayores dimensiones de las que hemos señalado en Africa del Norte y con un núcleo enripiado. La construcción es mediante arcos y se introduce la bóveda e incluso la cúpula de la que eran buenos  maestros  por  tradición  y  vecindad "persa-sasánida". Ellos fueron los que devolvieron la técnica, ya evolucionada, de la cúpula a Bizancio.Detalle de la construcción en piedra. En el Conjunto de Qal´t Siman.Planta del enorme conjunto desarrollado en Qal´t Siman. Final del siglo V.

El enorme conjunto sirio de Qal't Siman, definido como martyrium con planta de cruz, se conforma por cuatro basílicas ortogonales que se unen a través de crucero octagonal de pura traza romana con dobles columnas y grandes arcos con arquivoltas de espléndida labra y dimensiones. Una de estas basílicas de tres naves mantiene el nártex, otra el triple ábside y las otras dos podrían, en el conjunto hacer, funcionalmente, las veces de un transepto prolongado.

En el período final de la etapa de Constantino, en la provincia romana de Palestina y sobre los Santos Lugares se construyeron muchas martyrias. Casi todas fueron rotondas u octagonales, de planta unitaria, y cuyos restos incompletos pertenecen a la arqueología. En ocasiones se ha tratado de justificar, con razones locales o de localización geográfica, estos cambio en la forma de la planta respecto a los martyrium romanos, pero es posible que no haya que buscar otra motivación que la de que las dos grandes obras de Constantino, en estas latitudes, respondieron a plantas de este tipo y que, probablemente, estos edificios sirvieron de modelo, en el área, a otras construcciones.

Los Lugares Sagrados de Palestina, junto con Roma, congregaban peregrinaciones de todo el mundo cristianizado, por lo que Constantino, quizás a instancias de Elena, su madre, que había encontrado la Santa Cruz, hizo construir, en el Gólgota, un conjunto de edificios en el que además de una basílica de cinco naves, se emplazaba la gran Rotonda de la Anástasis (resurrección) o del Santo Sepulcro. Se trataba de una construcción levantada en el lugar donde Cristo había resucitado y donde se acogiera el Sepulcro Santo. Constantino decidió construir, tanto el referido conjunto como la Basílica de la Natividad en Belén. Esto debió coincidir, con el momento en que él trabajaba o proyectaba, con los arquitectos más audaces e innovadores del momento la construcción del Baptisterio Lateranense y el mausoleo de su hija Constantina "Mausoleo de Santa Constanza". La invitación de Constantino a la construcción de estas obras con cargo al Estado, debió llevar consigo ideas sobre las formas y categoría que pretendía para estos edificios, por lo que es posible que los arquitectos partieran de las mismas premisas, e introdujeran la nueva forma en las citadas construcciones. Pues no es difícil relacionar y enlazar al Santo Sepulcro con Santa Constanza, de la que trataremos más adelante al estudiar el edificio rotondo. Igual paralelismo puede establecerse entre el Baptisterio Lateranense (aunque este no fuese construido hasta bastante más tarde) y la cabecera octogonal de la Basílica de Belén. No obstante, el parentesco más profundo de la forma de dicha cabecera de la Basílica de Belén lo podemos encontrar en el Mausoleo de Diocleciano en Spalato.Plano, de 1638, del Santo Sepulcro.Rotonda y Basílica de la Anástasis en el Gólgotaa (Monte Calvario), año 326.

Rotonda de la Anástasis. (Grab. de J. Callot).El Santo Sepulcro se constituía por un muro curvo, formalmente muy potente, que encerraba un circulo de 33 m. de diámetro y que estaba labrado en piedra local, con grandes sillares. Su planta definía un deambulatorio, con tres pequeñas exedras sobre  sus  ejes  ortogonales,  que  circulaba  alrededor de una arquería también rotonda y sobre la cual corría un matroneo. Ambos espacios se cubrían con bóveda de cañón. La citada arquería se constituía mediante ocho soportes que definían una cruz griega (de brazos de igual longitud) y, entre ellos, cuatro juegos de tres columnas, que se ha dicho representaban a los apóstoles. Esta construcción rotonda se veía cizallada por una fachada plana, y sobre el espacio central rotondo de dos niveles de arquerías, se elevaba un muro a modo de tambor en el que se habrían grandes ventanas que iluminaban cenitalmente al mismo. El edificio debió coronarse con una bóveda hemisférica; no obstante, la bóveda es posible que fuese reemplazada por una cubierta cónica con lucernario central, según muestra el grabado de 1609  de  J.  Callot,  que aparece  en  los  textos de Richard Krautheimer. De todas formas  el conjunto fue motivo de muchas remodelaciones y la planta de su basílica aún es motivo de grandes especulaciones. El sepulcro de Cristo quedó alojado en un baldaquino central "Baldaquino de Constantino", y la construcción, que gozó de todas las subvenciones de Constantinopla como capital del Imperio, quedó terminada el año 351. Los arquitectos que trabajaron en la obra primera fueron, el sirio Zenobio y Eustacio de Constantinopla. 

Basílica de la Natividad en Belén.La Basílica de Belén fue construida hacia el año 333 y se conformó por un edificio de planta cuadrada de unos 29 m. de lado, que alojaba un cuerpo basilical de cinco naves longitudinales, y un octógono en su cabecera, que sustituía al ábside, a la vez que interrumpía al bajo transepto. Desde una amplia explanada se accedía a un atrium rectangular y a un nártex, que a modo de propíleo se anteponía a la basílica. El octógono tenía cubierta piramidal con apertura cenital y, en el suelo, se abría un hueco protegido por una barandilla por donde se asomaban los peregrinos para mirar la cueva del Nacimiento. Esta construcción fue ampliada, en tiempo de Justiniano, prolongándose longitudinalmente en ambos sentidos. En esta reforma desapareció el octógono transformándose en un presbiterio trilobulado, es decir, tomó tres ábsides; de esta forma, los dos laterales se enfrentaban entre sí, definiendo un transepto rematado por dichas exedras. Definida así, la construcción actual es más propia del período de Justiniano que de la etapa de Constantino, a pesar de que es una de las pocas basílicas calificada como "basílica constantiniana".

Más tarde, volveremos de nuevo a esta construcción de Belén para precisar algunos detalles de su construcción y en razón del interés que, desde el estudio del edificio de planta o espacio central, mantiene su cabecera rotonda.

Desde Tarso a Thesalónica, en toda la costa de Asia Menor y El Egeo, la fecunda labor de San Pablo junto con el traslado de la capital del Imperio a Constantinopla, hizo que un gran número de ciudades como Éfeso, Nicea, Pérgamo, Mileto, Corinto y las dos citadas inicialmente entre otras, encontraran en el Cristianismo una nueva sabia de resurgimiento. En todas estas ciudades se levantaron grandes iglesias y monasterios, cuya construcción atrajo a un gran número de arquitectos y constructores.Planta de Santa Tecla en Meriamlik, (entre Tarsus y Perge), en Turquía.

Entre tanto, la planta basilical sufrió importantes transformaciones. Sobre las formas heredadas de Occidente, se fueron recogiendo las lógicas iniciativas de la gran actividad constructiva y las influencias y corrientes que llegaban de las otras provincias de Oriente. Así, fue frecuente la pérdida del transepto, como vemos en la basílica adintelada de San Juan de Estudio, en Constantinopla y en la de Acheiropoietos, en Salónica. También aparece la prolongación de las naves laterales para componer cámaras, con ábsides o sin ellos, en sus fondos, a uno y otro lado del ábside de la nave central, como ocurrió en la planta, de magnífico trazado, de Santa María de Éfeso; y no fue extraña la planta en cruz o de espacio unitario de la primitiva Santa Sofía, levantada por Constantino cerca de su palacio en Constantinopla, probablemente semejante al Santo Sepulcro del Gólgota, y desaparecida tras un pavoroso incendio que la destruyó por completo. Estos fueron los factores innovadores más importantes en la construcción de la basílica en el Imperio de Oriente.

Otros cambios dignos de reseñar fueron: la implantación de la cúpula en el centro del edificio, como en la ya citada iglesia de Éfeso; la introducción del ábside de influencia cretense y asiática que quedó inscrito en un macizo que exteriormente se manifestaba poligonal, como en San Sergio y San Baco, en Constantinopla, cuya construcción se había iniciado ya en el ocaso del siglo V; y por último, la generalización del uso de la mampostería pétrea de pequeños sillares, horizontalmente fajeada y ordenada por verdugadas de ladrillos. Dicha forma de reforzar las fábricas, se había desarrollado en el Norte de Africa y en Tripolitania, y fue muy frecuente en Creta y en toda la Costa del Egeo. Este aparejo, definitivamente aceptado, fue empleado en la construcción de la muralla de la nueva capital del Imperio, en la que aún podemos verla y percibir la presencia romana en el Estambul actual. Pero con todo, nos hemos puesto a las puertas de la construcción de la arquitectura bizantina. Por ello, tras reseñar brevemente la basílica de San Demetrio en Salónica (Thesalónica), nos volveremos a la provincia lombarda de Aemilia y a la italiana Flaminia para emprender el estudio de la construcción en Milán y en Rávena respectivamente.

La Basílica de San Demetrio en Salónica era la más grande e importante de las construidas en el Imperio de Oriente  hasta el final del siglo V, y a pesar de la reconstrucción de que fue objeto como consecuencia del gran incendio que tuvo lugar en los primeros años del presente siglo, responde al prototipo de basílica cristiana de su tiempo y es la mejor representación de la arquitectura protobizantina, en esta parte del Imperio. Dispone de cinco naves, con dobles matroneos, y su transepto tripartito se acompaña con un deambulatorio que confiere, a su planta, forma de cruz.

El escalonamiento que presentan las cubiertas de cada una de las naves, le proporciona una magnífica iluminación. A ello contribuye también el gran ábside, que se manifiesta totalmente calado por ampliosPlanta y detalle formal y constructivo del muro en San Demetrio, en Salónica. ventanales.

Los muros, toman espesores relativamente importantes y descargan en amplios soportes, mediante arcos que dibujan dovelas alternadas. Entre dichos pilarones, se emplazan grupos de tres o cuatro columnas que contribuyen a la descarga de dicho muro. Sobre los capiteles, se colocan potentes cimacios troncopiramidales, bien marcados  e  invertidos, para lograr superar el ancho del intradós del arco o espesor del muro y así, transmitir las carga al capitel y a la columna. De esta forma, un recurso constructivo que media, mecánicamente, entre la recogida del descenso de las cargas que proceden del ancho muro hasta su descarga en la columna, se convierte en uno de los elementos compositivos básicos de la arquitectura bizantina.

 En San Demetrio los arcos se atirantan exclusivamente en el plano en el que se introducen los empujes, es decir, en el plano definido por la arquería. Los doce metros que tiene de amplitud la nave central, se cubren con una sencilla estructura de madera, de "parhilera" par, hilera y tirante, es decir, sin pendolón, jabalcón, ni nudillo. En cambio sí luce pequeñas mensulillas o canes en el apoyo de cada armazón en el muro. Las naves laterales se cubren mediante faldones a una vertiente de pares "a la molinera o en cobertizo".


Actualizado 05/03/08

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