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El capítulo de Las Obras Públicas en la Construcción Romana se desglosa en:  CALZADAS ROMANAS, PUENTES Y ACUEDUCTOS, LA  PROPUESTA   ROMANA  PARA  UNA CIUDAD  NUEVA.

LAS OBRAS PÚBLICAS EN LA CONSTRUCCIÓN ROMANA.

Aún tratando de no alargarnos más de lo necesario, en este capítulo de la Historia de la Construcción Romana, y sabiendo que este nuevo punto nos podría llevar a un tratado interminable, no podemos pasar sin reseñar que ningún otro pueblo había prolongado sus fronteras, con una visión tan amplia y definitiva de la integridad de su Imperio, como lo hizo Roma.


Quizás sea ésta la razón más clara de su larga dominación del Mundo Occidental. Roma, en su vasto imperio, no descuidó ni el orden, ni el comercio, ni la defensa, no sólo de las ciudades principales de sus dominios, sino la de todas sus poblaciones por pequeña que éstas fueran. Para ello, tuvo que dotarse de una magnífica red de calzadas, estableciendo acertadamente la red arterial de comunicaciones de la Europa futura. Con su gran vocación ribereña, fundó por todo el Imperio muchas poblaciones, a las cuales dotó de puertos, industrias de salazones, plazas y toda clase de edificios públicos, que hemos estudiado en puntos anteriores. De todas sus obras públicas analizaremos someramente las calzadas, los puentes, los acueductos, y las propuestas de nuevas ciudades.

CALZADAS ROMANAS.

Calzadas Romanas en nuestra Península.Red de Calzadas del Imperio Romano.Las calzadas romanas del tiempo de la Republica no fueron más que pistas de tierra, trazadas a lo largo de los valles. La primera en tener una consolidación firme y pavimentación fue La vía Latina que cruzaba el valle Sacco y que comunicaba a Roma con las colonias del Sur. Fue en la segunda mitad del siglo II a.C. cuando Roma comprendió que una adecuada red de comunicación era el factor determinante para la consolidación de la conquista. En los últimos años de la Republica la construcción de calzadas representaba una buena inversión de los beneficios del Imperio en trabajos públicos, a la vez que  se  generaba  empleo  para  una población ociosa. El gran logro romano estuvo en llevar el camino por puentes, viaductos    y    túneles.   Para   entonces   la construcción de galerías no era una obra singular para los romanos que tenian buena experiencia, heredada de la apasionante construcción de la tumba etrusca. 

La Via Appia, que atravesando los Montes Samnitas unió Roma con Brundisium, en el Mar Adriatico, ha sido elogiada durante más de mil setecientos años y sirvió de modelo para la enorme red de calzadas con que Roma dotó a Europa. Fue tan lógico su trazado, que hasta este siglo, prácticamente, nos hemos desplazado por los mismo parajes que propusieron los constructores romanos. Aún hoy, muchos kilómetros de caminos romanos están en uso, en Italia y fuera de ella.

La amplitud de la calzada romana quedaba comprendida entre los 17 y 21 pies y tenía capacidad para la marcha y cruce de dos carruajes. Se conformaba por una caja abierta en el suelo firme, en cuyo fondo se removía la tierra y, en ella, eran colocados verticalmente grandes mampuestos, los cuales se hincaban mediante fistuca (maquina de pisón metálico movida por ruedas), resultando un lecho bien apretado de grandes adoquines que constituían la conocida "estatumentación".  Sobre  esta   subbase  se tendía la ruderación, una capa de casquijos o piedra machacada y colocada en seco. Esta capa se apisonaba con pisones de mano, ello, se llevaba a cabo mediante varias filas de hombres (de ocho a diez hombres en cada fila), que  marchaban ocupando todo el ancho de la calzada de manera que no quedara ninguna parte sin apisonar. Después de ejecutada esta operación, dicha capa, no debía tener un espesor menor a un pie y medio palmo (32 cm.). Por encima de esta ruderación se extendía el núcleo, capa de ripios aglomerado con mortero de cal y polvo de ladrillo o arena de puzolána (hormigón romano). En este, se asentaban las grandes losas que constituían el pavimento. Ya endurecido el mortero de las juntas entre losas, éste, se acababa con aceite para hacerlo impermeable y duradero. En las calzadas más importantes las losas eran perfectamente rectangulares y se colocaban casi sin juntas. En otras calzadas menos cuidadas, las losas pétreas eran menos regulares. En todos los casos la calzada debía tener vertiente hacia los bordillos, de manera que la semicalzada bajaba, respecto a la cima, dos dedos (3,5cm.) por cada diez pies (2,96m.). Ello equivale a una pendiente lateral del 1,2 %. 

Calzada Romana.Calzadas Romanas. Detalles constructivos.Para la magnifica red de calzadas con que Roma dotó a todo su Imperio, que por razones de táctica militar se constituyó formando anillos, no escatimaron esfuerzos los romanos en la construcción de grandes y pequeños puentes y, aunque siempre prefirieron mantener sus recorridos siguiendo los valles, cuando no les quedó más remedio, también se embarcaron en la construcción de túneles. 

No quedo nuestra Península fuera del regalo romano, y desde los Pirineos tres espléndidas calzadas recorrieron todo el territorio. Bordeando la costa de levante, una de estas vías unió Tarraco (Tarragona), Saguntum (Sagunto), Carthago Nova (Cartagena), Corduba (Córdoba), Hispalis (Sevilla) y Gades (Cádiz). Siguiendo la diagonal NE./SW., otra gran calzada unió Iaca (Jaca), Caesaraugusta (Zaragoza), Toletum (Toledo) y Emérita Augusta (Mérida). La tercera, seguía la cara sur de la Cordillera Cantábrica, unió Pompaelo (Pamplona), Libia (Leiva), Legio (León),  Lucus (Lugo), y Tudae (Tuy). Pero una de las calzadas más frecuentada fue la que recorriendo la Península de Sur a Norte unía las tres citadas anteriormente y que conectaba Onoba (Huelva), Itálica, Emérita Augusta, Salmantina (Salamanca) y Asturica Augusta (Astorga).  En Onoba estaban las minas de plata y por ello, este itinerario es conocido como la Ruta de la Plata.

PUENTES Y ACUEDUCTOS.

Aunque en muchas ocasiones, el estudio del puente y del acueducto se engloban en un mismo capítulo y a pesar de que nosotros lo mantengamos en un mismo punto por razones de no extendernos más de lo que lo hemos previsto, los romanos sabían que la construcción del puente y la del acueducto, eran cosas bien distintas. El puente podía descender al vado, igual que lo hacía el camino que trataba de atravesar al río, con lo cual su altura podría, salvo ocasiones excepcionales, mantenerse por debajo de la cota deseada. La excepción a que nos hemos referido se hace patente en nuestro Puente de Alcántara cuyo paso se eleva por encima de los 40m., sobre el nivel de agua en remanso. No obstante, se han registrado crecidas del río en este punto, que han llegado a ocultar la totalidad de las pilas. Lo cual no hace sino poner de manifiesto la precisión del trabajo de sus constructores.

El acueducto tenía que dar continuidad al nivel impuesto por una canalización de agua y, por tanto, la altura le venía impuesta por la marcha de la conducción. La situación de las pilas no estaba condicionada, como en el puente, por el río que tuviera que salvar sino que sus arcos podían tomar el radio que demandara la técnica constructiva o el material a emplear. Ambos planteamientos, puente y acueducto, se justifican y se conjugan en la extraña solución que resuelve la espléndida construcción del conocido "Pont du Gard".

Forma de los puentes romanos.Nimes (Francia). Pont du Gard.Mientras el puente tendría que soportar, además de grandes cargas sobre su calzada, el embate de los ríos con sus crecidas y su caudal tratando de arrollarlos, los acueductos habrían de mantenerse firme frente al empuje de los vientos sin disponer de una carga importante en su coronación.  Luego la construcción de un puente es una obra que pertenece a la construcción masiva, en tanto que los acueductos, que tenían que alcanzar en ocasiones alturas considerables, no podían seguir la línea de la construcción masiva y debían responder a la de una construcción de esqueletos o de elementos relativamente esbeltos; por ello, la estabilidad de estas construcciones debía quedar garantizada  por la  calidad  de  sus  fábricas.  

Esta calidad radica en la perfección de la labra de sus sillares, en el correcto asentamiento de dichas piezas y en la perfecta ejecución de la obra. Igualmente sabían que la calidad de una fábrica estaba en relación inversa a la cantidad de mortero de agarre y la obra a hueso requería un cuidado esmerado y una piedra dura y de calidad, para ser duradera. 

Lo anterior no puede entenderse como que las fábricas, pétreas o de ladrillos, que revestían a los núcleos de hormigón de las masivas pilas de los puentes, fuese una obra descuidadas, pues siempre fue una labor precisa y, muchos puentes, fueron construidos exclusivamente con fábricas aparejadas sin argamasa interna. Por todo, los puentes y acueductos son construcciones donde suele verse una magnífica sillería colocada a hueso, espléndidamente ejecutada. Puentes y acueductos mantuvieron también en común el concurso de la obra de carpintería, pues ambos requirieron de magnificas cimbras de madera.

Para el acueducto, unas veces la cimbra formaba parte del andamio que, apoyado en tierra firme, se auxiliaba de los pilares del acueducto, rodeándolo y encajándose en ellos para mantener su rigidez. En otras ocasiones, el andamio o la cimbra se apoyaba en las impostas saledizas labradas para ello, a distintos niveles de la altura de los pilares. En el puente, las cimbras y plataformas de trabajo quedaban elevabas sobre el río o sobre el vacío y tenían, por tanto, que servirse de las pilas del puente para apoyarse en ellas. Para esto, se colocaban sillares salientes del plano de la fábrica. En el ya citado "Pont du Gard" podemos ver, en su frente, los sillares saledizos para apoyo de las plataformas de trabajo y, en el intradós de los arcos, unas impostas salientes, a la altura de la coronación de los riñones, para el apoyo de la cimbra. Aunque no pretendemos hacer de este punto una historia del puente, no queremos pasar de aquí sin citar la magnífica obra que constituyó el puente de madera construido sobre el Danubio que fue levantado por Apolodoro de Damasco a requerimiento del emperador Trajano.    

Si quisiéramos establecer una pequeña clasificación de los puentes romanos, lo haríamos, en función de su tipología morfológica, en dos grupos. Los de calzadas a dos vertientes y los de calzada horizontal. Los primeros buscaban la parte estrecha de los ríos y han resuelto el paso en los ríos menores. Los segundos buscan los meandros o parte de corriente menos violenta de los ríos de gran amplitud.

Los de calzada en dos pendientes, suelen dotarse de arcos ligeramente apuntados y salvan casi toda la caja del río con un gran arco central, el cual, se acompaña de dos arcos menores, también apuntados, que cubren las márgenes del río. Lo frecuente es verlo compuestos por tres arcos, aunque en ocasiones pudo tomar pares de arcos contiguos. Así lo vemos en el caso del Puente Romano de Manresa. En todos los casos, a la altura de riñones de los arcos apuntados, se habrían arcos de medio punto, colocados en los ejes de las pilas para aligerarlas de su peso. Esto último también se hacía en los puentes de calzada horizontal, aunque lógicamente   con  menor  frecuencia.

En el Puente de Rimini estos huecos o nichos de descarga de las pilas, se ciegan superficialmente y se decoran como una hornacina con columnas laterales y frontón superior. 

Puente romano de Alcántara.Puente de calzada horizontal. Córdoba.Los puentes largos o de calzada horizontal, respondían a una sucesión de arcos de medio punto de radio relativamente prudente y construidos con cimbra. Aunque, en principio, todos los arcos parecen iguales, estos solían disponer de un arco central que tomaba la mayor amplitud y los contiguos, simétricos, iban paulatinamente decreciendo en su luz. 

Si bien hemos de reconocer la maravillosa obra que constituye el famoso puente-acueducto "Pont du Gard" levantado en tiempo de Augusto con el fin de traer el agua desde Uzés hasta Nemausus (Nimes) atravesando el Río Gard, no podemos los españoles, sentirnos menos orgullosos y afortunados que nuestros vecinos galos, pues en materia de puentes, los romanos construyeron en nuestra Península gran cantidad de ellos y desde luego el más esbelto y bello de todo el Imperio, el "Puente de Alcántara".  Los arcos presentaban, generalmente una sola rosca, labrándose el resto del paramento mediante hiladas horizontales de sillares de igual tamaño. Estos arcos, descargaban en potentes pilas de limitada esbeltez.

El Pont Du Gard está construido mediante arcos de una sola rosca, la cual nace de la imposta marcada en los arranques de cada arco. El puente, está labrado mediante una sillería horizontal, almohadillada e isodoma de gran calidad y compuesto por la superposición de tres pisos. Los dos primeros niveles se ordenan con arcos de medio punto, todos de igual luz (18m.), salvo el arco central de ambas arquerías que es mayor que los otros vecinos y mide 24,50m. de luz. El tercer nivel compuesto por arcos iguales pero de mucha menor luz (5,5m.), de forma que cada tres arcos, sus pilas, vienen a coincidir con las pilas de los niveles inferiores. En la coronación de la construcción, a 47,50 m. sobre el nivel del río, discurre la conducción de agua y, sobre la arquería baja, a 20,50 m. respecto a la cota del río, circula la calzada, de unos 10 m. de amplitud. En este mismo nivel nacen las pilas de arranque de la arquería segunda, la cual marcha paralela a la calzada que acabamos de citar, y mantiene un ancho o intradós para sus arcos de 6 m. de profundidad.

Segovia. El Acueducto romano.Mérida, Ronda, Salamanca, Toledo, Córdoba y casi todas las provincias españolas disfrutan de algún puente romano. Por ello, no entraremos en enumerarlos, ni siquiera los más importantes, y sólo haremos una breve descripción del Puente de Alcántara en razón a la modélica ejecución de su fábrica. Sobre la pila central se ordenan seis arcos que decrecen simétricamente de radio. Los dos centrales o mayores presentan una amplitud de  99  pies  (29,30m.); los  dos  medianos  75 pies (22,20m.),  y  cada  uno  de los dos arcos extremos 47 pies (13,90m.). La altura de las pilas hasta el arranque de los arcos de medio punto es de 79 pies (23,40m.) y la clave de los arcos se alzan sobre el nivel medio del río unos 123 pies (36,50m.), quedando la calzada a 135,5 pies (40,10m.) sobre el citado nivel. Los arcos se labran de una sola rosca aunque se adornan con una fina arquivolta que se mantiene en el plano del arco. El aparejo horizontal se labra con una hilada con todos sus sillares presentando tizones y la hilada inmediata con todos sus sillares presentando sogas. Los sillares son de granito local, con labra de almohadillado y disponen de las dimensiones propias de las obras romanas de edificación (edificios). Es decir, 4x2x2 pies (1,18x59,2x59,2m3.). Por todo lo anterior se puede calificar la construcción como una obra minuciosa en su ejecución. El conjunto se acompaña con un pequeño templo romano y sobre la pila central se eleva un arco conmemorativo, por debajo del cual pasa la calzada.

Como ya hemos señalado, los acueductos debían alcanzar alturas considerables y para ello encontraron diversas soluciones. Del mismo modo que hemos hecho en el punto anterior respecto a los puentes, podemos simplificadamente, distinguir entre dos esquemas estructurales o formas de resolver estas conducciones. Probablemente la razón principal sea el respeto que Roma tuvo hacia las técnicas locales y a la libertad o facilidad que dio a los pueblos para que desarrollaran sus propias formas de construir, así como el deseo de aprovechar las posibilidades de cada región en la aplicación de sus materiales y técnicas. Así podemos observar como en el primer caso la altura de la conducción se alcanzaba levantando distintos niveles de arcadas, una sobre otra, hasta encontrar la altura deseada. De esta forma, el problema del pandeo de las pilas quedaba en segundo lugar. Dentro de este tipo encontramos el "Acueducto de Segovia", en el cual las pilas de  la arcada superior y  la de la inferior coinciden, manteniéndose en la misma vertical. A este mismo tipo pertenece el referido "Pont du Gard" que se sirve de tres niveles de arquerías en las que las dos primera mantiene arcos de estribos coincidentes en tanto que la tercera toma arcos menores de manera que cada tres arcos, los estribos vienen a coincidir con cada uno de los arcos de las dos arquerías mayores que se sitúan por debajo de ellos, salvo en el centro que se requieren cuatro arcos superiores para mantener esta coincidencia.Acueducto de Segovia. Descalce parcial de una pila alta por retirada de un siilar de cornisa. Acueducto de Segovia. Dimensiones principales.

El otro modo de construir los acueductos sería el que hoy veríamos como de mayor coherencia, consistía en elevar las pilas hasta la coronación del conjunto. De esta forma los arcos colocados a las alturas intermedias no participan de la acción gravitatoria que es conducida al terreno exclusivamente por las pilas, con lo cual, los citados arcos introducidos a distintas alturas, reducen sus funciones a dar continuidad a la conducción en cabeza, enlazar y acodalar las pilas del acueducto y dar rigidez al conjunto. De entre los numerosos ejemplos que podríamos citar para ejemplo de lo que hemos expuesto en este párrafo, citaremos el "Acueducto de los Milagros" (Mérida) que fue uno de los más bellos acueductos romanos, tanto por el colorido de su fábrica como por su delicada esbeltez.

El Acueducto de Segovia con un recorrido de 18 km. tría el agua desde la Fuente de la Fuenfría hasta la población segoviana, tomando para ello tramos y quiebros muy distintos. Se muestra en la Ciudad con su tramo más vistoso y elegante, donde alcanza una altura de 27m. con una arquería de dos niveles de arcos de espléndidos sillares cuadrilongos (2piex2piex3,5-6pie) de piedra berroqueña (granito). Las pilas en su pie toman las dimensiones medias de un rectángulo de 2,30m. de frente por 3,60m. de fondo y decrece en escalones de forma que el rectángulo en la coronación del primer nivel de arcos mide 1,60m. por 2,50m. Las mismas pilas para la arquería superior toman las dimensiones de 1,20m. por 1,80m. La luz de los arcos de la arquería baja puede responder a una media de 4,40m. y 4,70m para la media de la luz de la arcada alta. En esta obra, magníficamente conservada, es fácil justificar la coincidencia y armonía de: firmeza, utilidad y belleza del postulado vitruviano. El conocido tratadista de arte español don Antonio Ponz en sus Viaje de España, refiriéndose al monumento escribió lo siguiente:Acueducto de Los Milagros. Detalle de la fábrica.Acueducto de Los Milagros. Principales dimensiones.Acueducto de Los Milagros. Mérida.

               "..Por su forma, grandiosidad y solidez, la creo de los romanos, sin detenerme en contradecir las razones que alega Colmenares para probar que no lo es,....Ni tampoco me detengo en que Lictinio Larcio la mandase a construir, o que se hiciese imperando Trajano, pues pudo fabricarse antes o después, siendo siempre obra de romanos, contra lo cual no prueba lo que dice Colmenares de no reconocerse en ella ninguno de los ordenes de arquitectura usados de los romanos;..".

No insistiremos más en este punto que ha sido tratado con todo detalle por el profesor Fernández Casado y a cuya bibliografía remitimos al interesado en acueductos y puentes romanos. No obstante y aunque ya nos hemos referido anteriormente al magnífico Acueducto de los Milagros de Mérida, aún nos entretendremos aquí en su estudio en razón de la forma de cruz de sus soportes y de la fábrica, con que son levantados.  Típicamente  romana,  la  fábrica, se conforma por medio de una sillería pétrea, de piedra berroqueña, regularizada o nivelada cada  cinco  hiladas de sillares,  por medio de un fajeado constituido por cuatro hiladas de grandes ladrillos rojos colocados a la tabla. Estos soportes toman para su planta la forma de cruz y se mantienen de sección constante hasta la imposta que marca el nacimiento de su arquería más alta. Los arcos codales de los dos niveles superiores constituyen su única rosca mediante ladrillos rojos, lo que hace que el conjunto adquiera un agradable colorido.

La planta en cruz de dichas pilas presentan una buena respuesta al efecto de pandeo que puede introducir su gran esbeltez y, también constituye una solución contrafuerteada a la solicitación del viento. El brazo menor de la cruz coincide con la dirección del acueducto y dispone de una dimensión de 2,85m. en tanto que el brazo de contrafuerte o perpendicular al monumento alcanza una longitud dePlano de Silchester (Inglaterra). Fotograma. Vista aerea de la ciudad de Timgad en Argelia. 5,55m.. La intersección de ambos brazos define un núcleo cuadrado de 1,35m. de lado. Los soportes o pilas del acueducto se sitúan a una distancia entre ellos, (medida a eje) de 7,30m. y soportan arcos de medio punto, todos iguales, que toman una luz de 4,90m. en su intradós.

 LA  PROPUESTA   ROMANA  PARA  UNA CIUDAD  NUEVA.

Los romanos habían visto crecer la población de Roma en torno a los foros y como la aglomeración en torno de estos y no muy lejos de ellos nacía el desorden y la anarquía urbana. Los foros se adicionaban, unos a otros, tratando de resolver el problema de una superpoblación que se afincaba sin una planificación reglada. El Plano Regulador de Nerón había puesto unas bases validas pero parciales; los etruscos ya habían propuesto pequeñas ciudades ordenadas en base al "Cardo" y a los "Decumanuns". La primera era la vía principal y orientada según la dirección Norte-Sur y los decumanus eran las vías que, perpendicularmente, cruzaban al cardo; Roma había conocido y aceptado para el establecimiento de sus campamentos militares la forma adoptada para las ciudades de Priene y Mileto. Estas ciudades helenísticas tomaron la propuesta de ciudad formulada, hacia el año 335 a.C., por el arquitecto griego Hippódamo de Euriforme, natural de Mileto. que diseñó la división de la ciudad en una retícula uniforme.    Ciudad romana de Palmira.

La nueva ciudad propuesta por Roma para sus colonias responde al trazado hippadámico, con potenciación del Cardo que debía ser la gran vía columnada y un decumanus principal. Con lo cual se manifiesta como una ciudad dividida en cuatro cuarteles, en la que los edificios públicos (basílicas, teatros, termas y bibliotecas) y el Foro, se situaban en torno al cruce de las dos vías principales. Las puertas de la ciudad se emplazaban en las cabeceras de esta vías y se constituían como auténticos arcos de triunfo. No obstante cuando las ciudades antiguas tenían su historia e importancia, los ensanches tomaron la propuesta etrusca.  

En el primer modelo, la propuesta de establecimiento de la retícula se mantanía idéntica con independencia del emplazamiento; loCiudad romana en Alejandría. mismo se planteaba si se trataba de proyectar una ciudad en el Norte de Africa como en Oriente Próximo o en la mismísima Inglaterra. Los ejemplos más significativos son: Timgad (Thamugadi) magnífica ciudad del Norte de Africa  que llegó a alojar 5.000 habitantes en una cuadrícula hippodámica perfecta;  Split (Spalato) en Croacia; Dura-Europus, en el Eúfrates; Trier, en Francia y Silchester, en Inglaterra. Del modelo descrito en segundo lugar,  más abundante  que  el  anterior,  sólo citaremos a: Palmira, espléndida ciudad en el centro del Desierto Sirio; Djemilla, (la anciana Cuilcu) fundada por Trajano o Nerva, cerca de Timgad y Alejandría, en Egipto. Entendemos que el análisis de estas y otras muchas ciudades de su tiempo es realmente apasionante desde el punto de vista del urbanismo pero es algo que queda fuera de la propuesta de nuestro trabajo, en el que sólo nos resta decir que las formas y normas constructivas estaban puesta por Roma y, respetando, como hemos dicho, las tradiciones técnicas y los materiales locales, las base de la arquitectura y mucho más las de la construcción estaban fijadas desde los tiempos del Tabularium.


Actualizado 26/03/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|