INICIO de editorial.dca.ulpgc.es

Departamento de Construcción Arquitectónica  |  Escuela de Arquitectura
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria   |   Redacción

 Web Institucional www.ulpgc.es  ETS Arquitectura www.cda.ulpgc.es

Colecciones

Mapa web

  Boletín dCA

Descarga / FTP


Inicio Colecciones  C123 Casas
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C12 Rama Arquitectura romana             
C121 Rama Fábricas y materiales         
C122 Rama Elementos y Sistemas constructivos
C123 Rama Casas      
C124 Rama Templos y Basílicas       
C125 Rama Arcos de Triunfo      
C126 Rama Espectáculos
C127 Rama Termas y Baños
C128 Rama Obras públicas
C129 Rama El arquitecto          

 

LA CASA ROMANA.

Los patricios que habían heredado o construido sus casas urbanas con cierta holgura de espacio, se vieron inmersos en el centro masificado de las ciudades y rodeados de casas de rentas mucho más humildes y de inferior categoría social que en tiempos de la República.

 


Plantas de casas señoriales extraídas del plano de Pompeya. Planta de la Casa de Pansa en PompeyaEsto les hizo perder interés por estas localizaciones que habían quedado confundidas y desposeídas del entorno social que enmarcaba su status o categoría. Vendieron o alquilaron sus casas a los nuevos aristócratas y construyeron sus villas en el campo, dotadas de jardines, amplios espacios de recreo y tierras de labranza. Por otro lado, la parte menos acomodada de la población, se alojó en pequeñas dependencias anejas a las casas señoriales o en edificios de pisos muy hacinados, e incluso en Roma y en Pompeya, era frecuente el subarriendo. De esta manera, la población romana residía en alojamientos muy diversos: El Palacio (del emperador), la Domus (casa señorial urbana de familias acomodadas), la Insula (casas de pisos en régimen de alquiler para el pueblo), y en Villas (casas de campo de gente noble, aristócratas y patronos). 

La vivienda romana parte de la etrusca y constituye la evolución lógica de una sociedad de clases diferenciadas y obligada a vivir en comunidad dentro de una trama urbana. La Domus, aleja las habitaciones privadas de las de relación. Establece dos niveles en la vida social, y diferencia entre el de relación cotidiana o profesional, que invade la casa hasta el primer patio (atrium) donde mantiene el impluvium y de donde retira la plaza de fuego en la que se preparaba la comida, y otro menos frecuente para el que necesita ampliar la vivienda hasta un segundo patio, de clara importación griega, con peristilo (rodeado de columnas), el cual, podía incorporarse a la parte anterior de la casa, si se colocaba un tabique móvil o una cortina en el fondo del tablinum. De esta manera el tablinum, que era la pieza más noble, se convertía en el espacio integrador en momentos festivos, cuando se deseaba incorporar el jardín y el peristilo a la fiesta. En el uso diario de la vivienda, el paso del atrium al peristilo se hacia por un estrecho pasillo localizado entre el tablinum y el alae. En este último local podía estar la cocina, en casas mayores, ésta se situaba al fondo del patio porticado, en la zona que se montaba el triclinio o comedor de verano y podía servir de paso al huerto posterior. Algunas de estas grandes casas, podían tener una parte alta para los criados, y en ocasiones disponer de entrada directa desde la calle y estar alquiladas a otras familias.

Sección longitudinal de la Casa de Pansa en Pompeya.El romano fue siempre un ciudadano amante de sus leyes, disciplinado y respetuoso con su vida privada. Era más reservado que el griego y desde luego mucho más que el etrusco. Pero los aires, lujos y poderes del Imperio llegaban a todos los rincones generando una mentalidad nueva. Así, la vivienda que hasta los primeros años del Imperio no sufrió cambios significativos, en tiempo de Augusto, hacia la mitad del siglo I a.C., se vio recargada de decoración. El ciudadano romano introdujo el lujo en su casa, y cualquier motivo era aprovechado para mostrar los mármoles que la recubrían y  el tablinum, lugar más escenográfico de la casa, en él, se colocaban los retratos de los ascendentes familiares y los bustos de los protectores de la misma. Más tarde la casa se dotó de "posticum" puerta de servicio, signo que evidenciaba las diferencias de clases en que se estratificaba la nueva sociedad.

Para la Domus o casa urbana señorial, la planta más divulgada en los textos recientes, es la que responde a un esquema lineal, en el que la casa etrusca se prolongaba en su fondo mediante un segundo atrio, mayor y porticado en todo su perímetro. En el espacio central se establecía un jardín muy cuidado, que se decoraba con fuentes y esculturas. Por último, en el fondo de la parcela se situaba un patio que se cultivaba como una pequeña huerta. A esta tipología responde la Domus de la Pansa y la de Trevio Valente, ambas en Pompeya. No obstante, aunque esta planta siguió desarrollándose en otras ciudades y fundamentalmente en Pompeya, la trama con que históricamente se había cuajado el parcelario de la ciudad de Roma, no favoreció que estas grandes casas se desarrollaran con su vocación lineal, de aquí que sea más frecuente encontrar en dicho parcelario, casas que no completan el programa que venimos relatando, y que sólo disponen de un atrium en que se desarrolla el peristilo. En otros casos, cuando se atiende al programa, completándolo, se hace en base a invadir las líneas propias de una medianera recta y resultando separaciones entre casas bastante quebradizas como  consecuencia de entremezclar los locales y los patios de las parcelas colindantes.

LA  CONSTRUCCIÓN  DE  LA  CASA ROMANA.

Casa con viga puente "Cavaedium Tuscanicum" (orígen etrusco).Sin duda, el gran interés del estudio de la construcción romana radica en que en Roma, bajo un lenguaje arquitectónico común, se admitieron todas las técnicas que llegaban de cualquier punto del vasto Imperio. Por esta razón y por la enorme producción que tuvo lugar, con cargo a los presupuestos del estado, se convirtió en el lugar de concentración y fomento de tantos avances técnicos que lograron que, aún hoy día, no sólo sean validos, sino que en muchas ocasiones, cuando las soluciones modernas no nos satisfacen, tengamos que mirar a aquellos tiempos para ver cómo los romanos lo plantearon y resolvieron.

Los edificios romanos presentaban una cimentación, como la que toman nuestros edificios actuales cuando los resolvemos mediante zanjas continuas de hormigón en masa. No obstante, en sus primitivas construcciones, iniciados por los etruscos, prolongaban la base de sus elementos de carga por debajo de rasante, mediante piedras más resistentes, dejándolas inmersas en una plataforma de relleno de cascotes y mampuestos, casi sin aglomerante. Más tarde, abrieron sus zanjas de cimentación bajo los muros y soportes para rellenarlas del nuevo material. Sobre cada tongada de mortero de puzolana se le incorporaba, in situ, mampuestos rodeados de otras piedras menores que se cubrían con una nueva capa de mortero, resultando así un hormigón similar al que hoy identificamos en nuestros planos llamándole "ciclópeo".

Es probable que al principio, los romanos, aplicaran el mortero de puzzoli sólo para las cimentaciones y obras marinas, y que más tarde se generalizara para los núcleos de los muros, las bóvedas, los arcos y otros elementos constructivos. También encontramos en Roma magníficas cimentaciones pétreas, e incluso latericias, de arcos invertidos, pero fue el hormigón el material más frecuente en la cimentación común de los edificios nuevos.

En los muros de la casa romana se dieron toda la variedad de fábricas que hemos descritos en el apartado dedicado al estudio de  ellas.  No obstante,  lo  más  frecuente  es encontrar el muro de adobe de dos pies de espesor, con abundante mortero en sus juntas. También es frecuente el opus caementicium, con refuerzos de dobles hiladas de adobe. Estas verdugadas de ladrillos acostados por su tabla, se componían de cuatro o cinco hiladas (contiguas) y se situaban a una distancia de unos 80 cm., entre ellas. Los espacios entre verdugadas, quedaban resueltos por opus caementicium, paramentado por una mampostería incierta de pequeños mampuestos. No faltaron, en la arquitectura doméstica, los muros pétreos de pequeños sillares e incluso aún podemos ver, en el interior de algunas de las casas conservadas, paramentos mostrando el siempre apreciado, opus reticulatum enmarcado por machones y verdugadas de ladrillos.

Casa romana con peristilo y viga perimetral en el compluvium.En ocasiones, el muro se construyó mediante un entramado lineal de maderos (montantes, largueros y crucetas) entre los cuales se cuajaba una argamasa de áridos y mortero de cal. Dada la ligereza de esta última fábrica o aparejo, era frecuente en los muros divisorios y en los antepechos. Buenos ejemplos de ella podemos verlos en Pompeya y, de tiempos mucho más recientes, encontraremos muchas medianeras en nuestras ciudades actuales levantadas de la misma manera.

A mitad del siglo I d.C., ya en tiempo de Augusto, la casa cambia claramente su carácter pasando a ser un exponente de la categoría y del refinamiento de la familia que la habitaba. La decoración invadió todos los rincones de la vivienda, pavimentos, paredes y techos se pintaban hasta sus últimos elementos. En las paredes, sobre los enfoscados de mortero de cal y arena finamente cribada (opus arenatum o tectorium), después de blanqueados con el opus albarium, se pintaban zócalos, frisos y, el resto de la pared, se dividía en recuadros o cuarteles enmarcando puertas y recercando lugares donde podrían colocarse cuadros o retratos de los miembros de la familia. Se alternaron colores en tono pastel en los fondos con los colores vivos de las cenefas, de frisos y de las guirnaldas florales que coronaban los recuadros.

LA CUBIERTA DE LA CASA ROMANA.

Aunque la casa romana, que había duplicado su atrium, podría haberse dotado de caballetes o armazones de cubierta a dos aguas, al menos en el cuerpo transversal o central en el que se situaba el tablinum, y de esta manera resolver, con un único cuchillo la cubrición de este espacio central y la de los dos faldones laterales, que vertían al primero y segundo atrium, no lo hizo así. Por el contrario, a pesar de que el armazón de doble pendiente propuesto por los fenicios y usados por los templos etruscos, era bien conocido por los romanos, éstos decidieron seguir resolviendo la cubierta de la casa señorial (Domus), en la misma forma que aprendieron de la casa etrusca. Es decir, elevando los muros y apoyando los faldones sobre pares entregados en dichos muros y apoyados en las vigas que conformaban el compluvium y el peristilo. No obstante, maestros de toda clase de cimbras y armazones de madera, no podían renunciar a estas estructuras de cubierta y la aplicaron en la casa de pisos (insula), en la basílica y en otros muchos edificios. Este armazón romano no se parecía en nada al griego, que, como recordaremos, descargaba a la viga inclinada mediante pies-derechos, sobre la viga horizontal. En la nueva armadura, los pares quedaban anclados en ambos extremos de la viga horizontal y la ponían a trabaja en tracción; es decir, esta última pieza se constituía en tirante.

Cubierta del peristilo de la casa romana.Los romanos eran verdaderos amigos de lo útil y partidarios de no gastar energía en inventar lo inventado. Por ello, no debe extrañarnos lo que acabamos de comentar en relación con las pocas iniciativas de cambios que se pudieron dar en la vivienda. Además, la casa-atrio no era pieza importante en la definición de la nueva escala en la que estaban comprometidos.

La Domus se siguió mostrando cerrada al exterior, ventilándose e iluminándose a través del compluvium y del peristilo. La incorporación del peristilo a la vivienda fue una aportación romana importante, pero la modificación más lógica, en la cubierta, fue la introducción de las cuatro columnas que se colocaron en las esquinas del impluvium, para apoyar las cuatro vigas perimetrales donde descargaban los faldones de la artesa que llevaba el agua al compluvium. Ello, después de usar muchas veces el cavaedium tuscanicum, al cual renunciaron tras comprobar que las dos vigas que abarcaban el ancho total del atrium, eran las piezas más caras de la construcción de la cubierta.

Como material de cubrición se usó la teja cerámica, colocada de la misma forma que se venía utilizando en la casa griega. Es decir, canales planas con rebajes para el encajado longitudinal, que evitase el deslizamiento en el faldón y cobijas de poco abarque. La teja canal era ligeramente menor que la griega y la teja cobija, era claramente cilíndrica. Recordemos que su homónima griega era angulosa, a modo de libro.

LA CASA DE PISOS. (INSULAE).

La enorme cantidad de gente que abandonó el campo para afincarse en las ciudades, hizo que el suelo adquiriese valores lo suficientemente altos como para que se generase la construcción en altura, hasta el punto de que pronto hubo que dictar normas encaminadas a limitarla. Como consecuencia de esta desmesurada masificación urbana, muchas de las bellas casas señoriales fueron alquiladas a varias familias. Unas se dividieron y otras recibieron plantas superiores, introduciéndose escaleras en las tabernas y en la zona del tablinium; ésto contribuyó a que, estas piezas, sean difíciles de identificar en los planos de Roma. El parcelario de la ciudad, fuera de los Foros, debió llegar a ser bastante caótico, y la vida en los barrios debió generar focos insalubres bastante peligrosos. Después del gran incendio del año 64 d.C., se redacta el Plano Regulador de Nerón, en el cual se fijaba la altura máxima de los edificios de apartamentos "insulae" en 70 pies (unos 21 m.), que mantuvo a éstos con cuatro o cinco plantas. Debían tener la escalera próxima a la fachada y presentar grandes huecos a las mismas. Se favoreció la construcción con porches y, los edificios, se debían separar dejando pasillos entre ellos a fin de evitar la propagación del fuego. No debía usarse la madera más allá de lo imprescindible y debía construirseMuros de ladrillos en la Casa de Pisos.,Alzado y sección de la "Casa de Pisos" romana (Insulae). fundamentalmente, con el opus caementacium. 

Con todo lo anterior, es fácil que los edificios urbanos con uso de habitación, se organizasen  en manzanas que se  parecieran mucho a las de nuestras ciudades actuales. De hecho siempre nos sorprende ver la conocida restauración de la "Insula de Diana (Ostia)" y tener que encajarla en aquel tiempo, ya que su aspecto parece más propio de una solución formulada con posterioridad a la etapa medieval. En estos edificios de apartamentos, la planta inferior alojaba los portales con las escaleras, las tabernas y los altillos de éstas. A ellos, se accedía desde las propias tiendas y eran habitados por los empleados de las mismas. Entre esta planta con altillo y las plantas superiores, se procuraba una separación clara por la presencia de un balcón corrido. Las plantas superiores se dotaron de grandes huecos y se separaban por impostas o cornisas. El edificio se coronaba con un alero de pequeño vuelo y resolvía con tejas su cubierta inclinada.

Maqueta de Casa de Pisos. (Insulae).Los muros se construyeron con fábrica mixta, de manera que el alma de hormigón se presentaba a fachada con una fábrica de ladrillo de magnifica ejecución, en la que se pueden ver los perfectos arcos escarzanos o porciones del arco circular de descarga sobre los huecos adintelados. No obstante, para proteger la fábrica, la fachada se revestía con mortero de cal y arena fina (opus tectorium) y otras veces, con estuco (opus marmóreum).   

Los forjados se constituían por viguetas de madera, de 34cm. de escuadría, distanciadas no más de 50cm. que recibían a la tablazón. Sobre estas tablas de carrasca o de encina, se tendía una capa de helechos o paja para preservar, a la madera, de la cal del mortero. Sobre la paja se tendía el "estatúmen" o capa de cascotes en seco. Encima, la "ruderación" o capa de 20cm. de pequeños cascotes y mortero de cal, apisonada. Sobre esta, se situaba el "núcleo", o capa de 10cm. de mortero de cal y polvo grueso de ladrillo. Por último, se colocaba el pavimento de ladrillos.

El soporte de la cubierta, como ya habíamos anunciado, se resolvía mediante armazones o caballetes de madera, fuertemente rigidizados por dobles niveles de atirantamientos, de manera que se solucionaba, en sí mismo, el problema de los empujes derivados de una cubierta resuelta a dos aguas. Los armazones se apoyaban en los muros de fachadas y en los paralelos a las mismas, de manera que los  vertidos  de  los  faldones  se  orientaban hacia la fachada principal y al patio interior de manzana. Las tejas no eran diferente a las tejas cerámicas "tegulae", usadas para los otros edificios romanos, es decir, canales planas engatilladas y cobijas semicilíndricas.

VILLAS Y PALACIOS (DOMUS).

Villa Adriana, en Tívoli.Villa Augustana, en la Colina Palatina.La clase aristocrática que se había generado en Roma, desde el siglo II a.C., se incrementó fuertemente y creó unos requerimientos de expansión y confort, de manera que la alta aristocracia entendió que construirse una villa (Domus) en la Colina Palatina era el signo máximo del poder social. Las villas, cada vez más extensas, fueron colmatando la colina de Rómulo. Incluso los emperadores entraron en esa carrera. En contraste a ésto, Augusto decidió vivir modestamente, pero la idea de Octavio (Augusto) no fue secundada por ninguno de sus sucesores. Así resultaron los famosos edificios: Domus Tiberiana (Palacio de Tiberio), Domus Transitoria (Palacio de Nerón), Domus Flavia (Palacio de Domiciano), Domus Severiana (Palacio de Septimio Severo),  entre  otros.  De hecho, junto al modesto palacio de Augusto en la Colina Palatina, en el año 81 d.C., Domiciano hizo levantar un conjunto de recintos que dieron como resultado la mayor de las villas palatinas, el Palacio de los Emperadores o Domus Augusta.  En esta ampliación,  el Hall de Audiencia medía 27x33m².; el Salón de los Banquetes disponía de 24x26m²; el Patio del Basín de fuente octagonal y peristilo, era 45x48m².; idénticas dimensiones disponía el peristilo central que ordenaba el conjunto. Con todo ello, la Villa Augusta enterraba para siempre la austeridad y modestia con la que vivió Augusto.Villa Adriana. Restos de la columnata.

De todas formas, no pasaron los emperadores su vida en estos palacios sino que a todos, en su retiro, les apetecieron apartarse a otras poblaciones de menor aglomeración, así Tiberio pasó los últimos diez años de su reinado en Capri; Nerón, después del incendio, levantó en Roma la Domus Aurea. Adriano hizo lo propio retirándose a Tívoli donde, el año 130 d.C., se construyó la conocida Villa Adriana, que se constituye por un conjunto arquitectónico, donde una columnata rotonda del más lujoso y sensible estilo corintio y una lámina de agua, ordenan toda la construcción, y donde la imaginación inspirada en la arquitectura egípcia y oriental, que Adriano añoraba de sus viajes, no escatimó en lujo y creatividad. Aparte de la vegetación y la naturaleza, fueron, el mármol, los mosaicos y la pintura  mural, los elementos decorativos que acompañaron a las ricas esculturas y al mobiliarios de estas espléndidas villas.


Actualizado 26/03/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|