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Inicio Colecciones   C1141 Importancia de la cultura etrusca en la construcción desarrollada en el Mediterráneo.
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La presente ficha de La Importancia de la cultura Etrusca en construcción desarrollada en el Mediterráneo se desglosa en los apartados de: EL ARCO EN LA ARQUITECTURA ETRUSCA, LA BÓVEDA EN LA ARQUITECTURA ETRUSCA.

IMPORTANCIA DE LA CULTURA ETRUSCA EN LA CONSTRUCCIÓN DESARROLLADA EN EL MEDITERRÁNEO.

Es más que probable que si la construcción etrusca no se fundamentara en el arco y la bóveda, su estudio, desde el punto de vista de la historia de la edificación, no mostraría demasiado interés.

 


Galería de Tirinto. (construcción micénica).Estas piezas esenciales de la arquitectura, el arco y la bóveda, que hemos estudiado en la etapa sasánida de la arquitectura persa se nos presenta, a través de los etruscos, como la pieza fundamental de la transmisión de la arquitectura griega a la romana, o lo que es lo mismo, de la que nació en el Próximo Oriente a la que se desarrolló en el Mediterráneo Occidental.

Los Dorios cuando invadieron la Grecia continental en el año 1100 a.C., lejos de respetar las formas de hacer de la construcción micénica, adoptaron para la nueva arquitectura griega el sistema adintelado en toda su pureza. De esta forma dejaron atrás, como elemento aislado, a la magnífica cúpula del "Tesoro de Atreo" (construida 1325 años a.C.). Pero no fue este espléndido tholo la única pieza abovedada de la arquitectura micénica que quedó aislada por la arquitectura helénica, igual suerte corrieron las galerías abovedadas de Tirinto, compuestas por dovelas rectas empinadas, que conocíamos de las bóvedas y arcos de descarga egipcios y que serían tomados, más tarde, por los etruscos. No obstante, es cierto que la galería de acceso al estadio de Olimpia mostraba una larga bóveda de cañón o de arcos directores adosados, magistralmente labrada, y cuya construcción se debe a la etapa helénica, pero esta construcción que puede considerarse un caso puntual de dicha etapa, debío ser el más preciado modelo para el constructor toscano.

Los etruscos que bien pudieron establecerse, inicialmente, en el norte de Grecia para, más tarde, huir a Italia con motivo de la invasión de los Dorios, o que procediendo de donde procediesen, aparecen en el Valle del Po (Terramare) y se establecen en Etruria, aprendieron de los griegos las técnicas y formas básicas de la construcción micénica.

Es evidente que la construcción etrusca es clara deudora de la etapa griega arcaica, esto quedará perfectamente argumentado cuando Tumba etrusca de Corredor. La Montagnola.Construcción griega. Galería de acceso al Estadio de Olympia.desarrollemos el estudio de la tumba etrusca y observemos el conjunto de vasos y objetos encontrados en estos enterramientos. También es cierto que fueron muchos los artistas griegos, pintores, orfebres y, como no, constructores que, no soportando la regresión cultural impuesta por los Dorios, optaron por el exilio y que debieron trabajar en Etruria. Con todo ello, es lógico que encontremos en los etruscos la pieza de nexo que nos faltaba en la continuidad evolutiva a la que nos hemos referido al afirmar que, existió una gran conexión entre la construcción de la Grecia arcaica y la que se desarrolló en la Toscana.

Para reconocer las aportaciones o herencias que la arquitectura etrusca legó a la arquitectura romana es necesario que expongamos: primero, algo de la forma de ser del etrusco y, segundo las relaciones que mantuvieron estos con los pueblos que poblaban el Mediterráneo.

El pueblo etrusco se organizó políticamente en confederaciones de doce ciudades-estados y se gobernó por una monarquía oligárquica de principados independientes, que no constituyó un imperio ni albergó nunca la idea de ello. Extendían su cultura de manera natural y se replegaban a la menor amenaza. Tenían ideas firmes del hombre en la familia En Etruria se había establecido un potente Matriarcado de forma que la mujer era el centro de la familia, hasta el punto que podía incorporar a la misma a los hijos engendrados fuera de ella. Tenía igual dignidad que el hombre y presidía los banquetes y ceremonias junto a su marido. Esto es cosa que nos puede parecer hoy normal, pero era lo que más escandalizaba a romanos, griegos y a cualquier otro pueblo de la Antigüedad. y en la sociedad, poseían un concepto temporal de la existencia pero, manteniendo un gran positivismo por la vida cotidiana. No mantuvieron ideas ni de perdurabilidad ni de monumentalidad y, sin embargo, puede decirse que se trataba de un pueblo con grandes inquietudes por el arte y por la cultura. Abierto a todas las tendencias, el frescor de su arte les permitió investigar de manera natural en las formas de construir sin entretenerse en los refinamientos.

Algunos autores han expresado, en relación con la arquitectura etrusca, que no existió una idea propia de arquitectura ni se dio la elaboración coordinada de los elementos de un edificio culto ni intelectual. Incluso se ha afirmado que, en la actividad etrusca, la construcción no supuso una tarea en la que derrocharan esfuerzos Es evidente que el desarrollo de la agricultura era la principal preocupación del etrusco y que la investigación se centró en materia de regadío.. Esto último sólo puede admitirse, parcialmente, en lo relativo al carácter etrusco, hombre espontáneo y desordenado que apostaba por lo inmediato y amigo de lo efímero. Consecuentemente se sirvió de materiales perecederos como el adobe y la madera, dejando el uso de la piedra limitado a obras enterradas, de cimentación o de defensa. También podemos admitir o comprender afirmaciones de ese estilo, en los momentos de desazón de los arqueólogos e historiadores que tratando de investigar en la dirección que ahora lo hacemos, sólo pudieron trabajar sobre restos de túmulos funerarios, ya que los asentamientos etruscos fueron devastados para el levantamiento de las ciudades romanas posteriores. Esto tiene de positivo el gran acierto de los etruscos en la elección del emplazamiento de sus ciudades, que fueron lugares apetecidos por civilizaciones posteriores. En cuanto a su idea de arquitectura, es verdad que siempre hubo un cierto espíritu de apertura hacia lo extranjero y hasta una devoción por la arquitectura griega como vehículo orientalizante.

Así, se puede hablar de que, en relación con la cultura griega, en el período arcaico la actitud etrusca fue de participación; con la etapa helénica lo fue de sometimiento artístico; en tanto que en el período clásico o helenístico fue de enfrentamiento y contradicción. No obstante, Etruria asimiló la influencia de Tarento (Campania) en tiempo de Macedonia (etapa de Alejandro y llegada del helenismo). En este período helénico son llamados muchos escultores griegos a trabajar en los talleres etruscos. La cultura etrusca entra en fase de ocaso por el año 350 a.C., cuando las constantes disputas entre tarquinios y romanos les obligó a un tratado de paz que se respetó durante cuarenta años, para, en los albores del siglo III (año 304 a.C.) y después de las duras Guerras Samnitas, acabar produciendose la total sumisión de los etruscos a Roma.

Con todo, no puede negarse la contribución etrusca a la Historia del Arte y de la Arquitectura y desde luego, su aportación importante a las formas de construir. Una mínima labor de análisis, que se lleve a cabo sobre la organización del techo de la tumba de los relieves (Cervetri) o sobre la composición y los elementos que conforman las puertas de Perugia, nos mostrará argumentos suficientes como para justificar nuestro empeño en sacar a la luz los valores positivos y originales de la construcción etrusca.

Dejando para puntos posteriores el análisis de las construcciones citadas, pasaremos a exponer una breve introducción al estudio teórico del arco de medio punto, pues es ésta la gran aportación etrusca a la construcción romana y la razón de que nosotros le dediquemos el presente capítulo en nuestro trabajo.

Puerta del Arco en Volterra. (Siglo III a.C.)Estudio del arco. Empujes en el arco de medio punto.Los etruscos desarrollaron el arco de medio punto, probablemente inspirados en el Palacio de Sargón II en Korsabad construido con ladrillos sin cochura (adobe) hacia el año 775 a.C. y que también había servido de modelo a las puertas de las murallas de Babilonia levantadas 600 años a.C.. No obstante siguiendo la tradición micénica, construyeron el arco con grandes sillares o dovelas de piedras de aristas bien perfiladas. Dejando a un lado la falsa bóveda, que también la usaron con frecuencia (Tumba de la Montagnola), se familiarizaron con el arco circular en la más pura traza de este elemento constructivo, es decir, conformado con dovelas, todas de igual tamaño, de caras laterales radiales o convergentes y auxiliándose, para su construcción, de cimbras desde los arranques. Era lógico que no escatimaran en cimbras pues, a diferencia de los pueblos del Eúfrates, en la Toscana no escaseaba la madera.

El arco de medio punto así construido, al tratar de desplazar o deslizar sus dovelas hacia el interior del hueco, aprieta las caras laterales de sus piezas, una contra otra, de forma que establecen una descarga tanto de su propio peso, como de la carga continua del muro situado por encima de él. Esto, mediante un esfuerzo de compresión normal a dichas caras, que termina en los apoyos o arranques del arco. Que duda cabe que la descomposición de las fuerzas que operan en el salmer o dovela de estribo o apoyo, originan empujes horizontales en el plano del arco que habrán de contrarrestarse por otros arcos contíguos, por macizos extremos o por elementos que, situados superiormente, centren al referido empuje. Los etruscos enmarcaban al arco en un potente entorno mural. Así lo veremos, en Roma, en los "Arcos de Triunfo" donde las columnas son meros elementos compositivos superpuestos y sin misión mecánica.

Con todo, la mayor originalidad respecto al arco, se mueve entre lo funcional y lo compositivo. Es decir, por primera vez aparece la imposta o línea de arranque del arco, marcada y salediza. Esta imposta se constituía por una losa plana que separaba a la primera dovela o salmer del apoyo del arco o estribo. Además, este saliente que constituía la imposta, se usaba para apoyar la cimbra de madera de la que se servían, como medio auxiliar, para la construcción del arco.

Del mismo modo, es patrimonio de la construcción etrusca la arquivolta o pieza salediza que a modo de baquetón o moldura rodeaba al arco en su trasdós o cara superior del mismo. Esta placa, que separaba al conjunto de las dovelas del arco, de los sillares que componían el aparejo del muro, servía para disimular las irregularidades del encuentro entre la rosca del arco y el plano general del muro. Por último, también es de factura etrusca "el alfiz" o recuadro marcado que constituido por líneas verticales, a uno y otro lado del arco, se cierra por una horizontal que pasa por encima de la clave. Así, se dibujan dos cartabones curvilíneos, a uno y otro lado del arco, a los cuales conocemos como enjutas. Pero volveremos a estos elementos del arco, al estudiar las Puertas de las Ciudades.

La bóveda de cañón apuntada, e incluso la cúpula constituida por hiladas horizontales de aristas vivas, fue la forma de cubrición propia de los tholos e hipogéos de la más temprana construcción etrusca. Estas cúpulas o falsas bóvedas, que ya hemos estudiado al tratar las bóvedas de la construcción micénica, se lograban por hiladas o anillos superpuestos, donde cada piedra se volaba ligeramente sobre la inmediata inferior. Los sillares quedaban sometidos a un ligero momento de vuelco que era contrarrestado por el peso propio de la parte entregada o apoyada y por el peso de las tierras superpuestas que conformaban el tholo. De esta manera la bóveda y la cúpula desarrollaban una forma estructural que no generaba empujes horizontales, cada hilada concluida constituía una corona, casi indeformable, dispuesta para recibir a la hilada superior, también en saledizo. Desde luego la construcción de esta tipología, heredada claramente de la construcción micénica, no aportaba nada nuevo a la ciencia de la construcción yCúpula del tholo de la Tumba de Corredor "La Montagnola" en Quinto Florentino. sólo el hecho de traerla un poco más hacia Occidente es lo que le debemos a los etruscos.

Sin embargo, a estos maestros del arco, si le debemos la bóveda de cañón circular. Recordemos que en la cloaca asiria nos encontramos con la bóveda apuntada u ojival de hiladas ligeramente acostadas, en un alarde de ingenio constructivo. Ahora los etruscos nos muestran la construcción de la bóveda de cañón de hiladas radiales aparejadas sobre el plano vertical, de hasta tres roscas de sillares, de unos 76 cm. de alto por sillar, para la cloaca máxima romana. A ella volveremos en apartados posteriores al tratar de las ciudades etruscas y romanas. En esta bóveda, como arcos adosados vuelven a manifestarse los empujes laterales que son contrarrestados por el propio suelo en el que quedaron enterradas.

El tholo de Casale Marítimo se constituye por una bóveda falsa, peraltada, de pequeño diámetro y levantada por anillos concéntricos de sillares regulares, como el Tesoro de Atreo pero marcando, claramente, los anillos por el escalonamiento de sus sillares. En el centro de este tholo un soporte cuadrado apea la clave de la cúpula. En la Tumba de la Montagnola, en Quinto Fiorentino, la bóveda de 5,30 m. de diámetro está aparejada con mampuestos toscos ayudados de ripios y cuyas grandes dimensiones hace que los anillos marquen la poligonal impuesta por los elementos pétreos que componen las hiladas. Tholo de Casale Maritimo. (data hacia 620 años a.C)Cúpula del tholo de la Tumba de la Montagnola.

Esta cúpula queda igualmente apeada en la clave por un soporte central. Por el contrario, La Groitta Campana de Veyes es una bóveda verdadera, levantada en la misma fecha que las anteriores (siglo VII a.C.), y aún siendo de modestas dimensiones, es la primera bóveda latina y marca el origen de la obra etrusca abovedada.

Por último, en Albano en el sur de Roma, se encontró una bóveda plana constituida por dovelas radiales que cubre la cloaca de esta ciudad tardía, localizada entre los lagos-cráteres de Nemi y Albano en la colina de Albano, de la que toma el nombre la Villa.

De todas formas la bóveda, como cúpula, es una pieza constructiva claramente oriental, traída a Occidente bajo la apetencia de los etruscos y desarrollada por los romanos que la construyeron sin demasiada fortuna, desde el punto de vista de la estabilidad.


Actualizado 26/03/08

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