INICIO de editorial.dca.ulpgc.es

Departamento de Construcción Arquitectónica  |  Escuela de Arquitectura
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria   |   Redacción

 Web Institucional www.ulpgc.es  ETS Arquitectura www.cda.ulpgc.es

Colecciones

Mapa web

  Boletín dCA

Descarga / FTP


Inicio Colecciones  C1133 El templo y la construcción en el periodo helénico.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C11 Rama Arquitectura Pre-romana
C113 Rama Arquitectura Griega
C1131 Rama Construcción Prehelénica
C1132 Rama Las Ciudades
C1133 Rama El Templo y su construcción
C1134 Rama El Templo y su evolución
C1135 Rama Evolución de los órdenes
C1136 Rama Acabados y decoración
C1137 Rama El edificio público
C1138 Rama El entorno social

 

La presente ficha se desglosa en el apartado de: EL TEMPLO Y LA CONSTRUCCIÓN EN EL PERIODO HELÉNICO.

EL TEMPLO Y LA CONSTRUCCIÓN EN EL PERIODO HELÉNICO.

Cerrado el período de transición que llegó hasta el año 700 a.C., Grecia decide, para su arquitectura, recuperar el carácter monumental que ella había tenido en la etapa micénica. De esta manera fue suplantando la estructura ligera que había mantenido en su edificio más representativo "el templo" por un material más sólido y sobre todo de mayor resistencia al fuego, como lo es la piedra respecto a la madera.

 


Templo cabaña. Hacia 850 años a.C.Detalles de los elementos constructivos de un templo de madera.Por un lado la madera, obviamente, era el material víctima de los frecuentes incendios y por otro, el ladrillo era un material no consustancial a la gran arquitectura trilítica o adintelada por la que habían apostado para la construcción de sus edificios públicos. Por ello, a pesar de ser el ladrillo sin cochura, de uso frecuente en la arquitectura doméstica, y de que algunos santuarios se construyeron en adobe, no se concebía, a éste, como un material cuyas fábricas funcionaran sin la ayuda de refuerzos de madera y que diera satisfacción a las propuestas que se deseaban.

Por todas esas razones la piedra fue tenida como el material idóneo para la construcción del templo, y no cabe adjudicarle motivaciones de mayor orden espiritual, ni filosófico, ni de eternidad, que no sean las de la de monumentaliad, durabilidad física y las de las nuevas posibilidades de trabajabilidad que ofrecía el hierro como nueva herramienta. La belleza se encontraría más tarde, cuando la modulación, la relación entre las partes y la perfección en la ejecución establecieran el equilibrio, la serenidad y el orden.


Actualizado 29/06/07

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|