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La presente ficha se desglosa en el apartado de: LOS ELEMENTOS.

LOS ELEMENTOS.

En Egipto, las formas estructurales de construcción tomaron su origen en los recursos naturales del país y sus elementos más inmediatos no fueron otros que el barro y la caña.


El haz de cañas de papiro atadas en mazo fue el soporte de las primeras tiendas o carpas y más tarde el elemento de refuerzo de las esquinas de los muros. Los muros se coronaban con manojos verticales de palmas, pisadas por un tronco de palmera para servir de borde o remate del fluido barro que se tendía para lograr la cubierta.

Todas estas formas estructurales, que nunca estuvieron perdidas, fueron trasladadas a la construcción en piedra, por Imothep, en las capillas votivas y edificios del complejo construido para Sozer, y repetidas sin límite en la construcción de los grandes templos. Así, la nacela o gola invertida que sobre el listel o baquetón, coronó la cornisa de todos los edificios, es una forma perfeccionada en piedra, del reborde que producía aquella coronación de las palmas sobre la cubierta de barro.

Igualmente, la columna en su fuste se mostró como la réplica de aquellos haces de cañas fajados de ataduras, tanto en su parte superior como en su pie, el cual se estrangulaba ligeramente en contacto con su pobre basa, que no era más que un ligero almohadillado o piedra enterrada de cimentación. En cuanto a la forma de la sección transversal del soporte o columna, nos encontramos el soporte de sección cuadrada, la columna circular lisa o surcada para dibujar los citados haces y la de sección poligonal. Esta última, ha sido definida como estriada, y probablemente tuviera su origen en el descortezado y desbastado de los troncos de árboles o palmeras por medio de la azuela. Las columnas adosadas a los muros piñones de las capillas del conjunto funerario de Zoser, se tienen como las primeras, en piedra, de la historia de la edificación.

Salvo algunas columnas de granito que encontramos de una sola pieza, como ocurre en el templo de Kefrén, las grandes columnas se aparejaban con el mismo criterio con que se elaboraban los muros. Nunca un griego o un romano hubieran pensado en labrar los tambores de una columna partidos o aparejados con varios sillares. Los egipcios, con un extraño sentido de economía, no sólo elaboraron tambores partidos en piezas sino que, en ocasiones, no respetaron ni el enrasado de las hiladas.Capiteles de la arqutectura egipcia.

Igualmente, aunque con menos frecuencia, aparejaron los capiteles e incluso rellenaron su núcleo con argamasa. Así los vemos en los palmiformes de las primeras columnas, del muy reseñado, complejo levantado por Imothep en Saqqara para gloria de Zoser. En las formas de los capiteles es donde encontramos más claramente el deseo egipcio de representar su flora. Tomaron la forma de loto, abierto y cerrado (lotiforme), de papiro (papiriforme) y de palmas (palmiforme). En el período tolemáico, se decoraron con rostros femeninos en el templo la reina Hathor (Hathoriforme).

Sobre el capitel se colocaba el ábaco, en el caso del lotiforme, o un dado, sobre el papiriforme, que tenían la doble función de recibir a los dinteles y la de nivelar la cota de coronación de estos elementos soportes. En general, los pórticos establecían una estructura unidireccional sin más arriostramientos que los que pudieran ofrecer las losas de techo. En ocasiones, en las salas hipóstilas y otros locales, los dinteles o vigas se cruzaban ortogonalmente creando un sistema de vigas similar a los actuales forjados reticulares, buscando la menor distancia de apoyo de las losas de cubrición, que malamente soportaban longitudes superiores a los tres metros. Estas losas y los pesados dinteles, fueron las grandes limitaciones de esta arquitectura, que poco quiso saber de la bóveda.

 


Actualizado 27/06/07

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|