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Inicio Colecciones  C112 La construcción en el valle del Nilo.
C Rama Construcción
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C11 Rama Arquitectura Pre-romana
C112 Rama Arquitectura Egipcia
C1121 Rama Edificaciones y materiales
C1122 Rama Los elementos      
C1123 Rama Los materiales
C1124 Rama La construcción en piedra

 

La presente ficha se desglosa en el apartado de: LA CONSTRUCCIÓN EN EL VALLE DEL NILO.

LA CONSTRUCCIÓN EN EL VALLE DEL NILO.

El Antiguo Egipto se encontraba dividido, no tanto por razones geográficas como por características étnicas y de tradición cultural, en dos áreas que evolucionaron de formas muy distintas.

 


Oriente Próximo y Egipto hacia 2600 a.C.Estas peculiaridades se hacen notorias no sólo en las primitivas construcciones, sino que se mantienen hasta muy tarde y se contraponen en la organización y en la planificación de la arquitectura. Tanto en el Alto Egipto como en el Bajo Egipto, la vida se concibe como una subordinación al desierto y como un desfile o procesión hacia la eternidad. En el primero, esta procesión partía del templo, elemento de contenido urbano, para dirigirse y atravesar la llanura desértica y terminar en la apartada necrópolis. Los muertos se acompañaban hasta el Oeste donde quedaban alejados de la población viva. En el Bajo Egipto, el desfile de la vida partía de los límites del desierto, se introducía en el mundo urbano y social recorriendo un itinerario lineal y secuencial que finalizaba en la cella sepulcral. Los muertos se enterraban en la vivienda y más tarde en el complejo funerario, dentro del cual, se levantaron los templos, capillas votivas y la residencia real. Tanto aquí como en el Alto Egipto, al difunto se le acompañaba de sus herramientas, joyas, atributos y víveres para la vida eterna.

El carácter de la construcción egipcia estuvo siempre condicionado por la geología y por las condiciones climáticas del Valle del Nilo. El propio sentido lineal del país, definido por las barreras físicas marcadas por el desierto y por los escarpados rocosos, se refleja en la organización y trazado de los edificios. El clima de sol radiante diurno y frías noches de invierno hasta la helada, fue configurando la estructura de grandes masas térmicas. La abundancia de toda clase de piedras en el valle y la fácil trabajabilidad de la caliza, fue consolidando a éste material como prototipo y usual en sus edificios. La carencia de madera de construcción, sólo troncos de palmeras y algunas coníferas blandas, hace que no se pueda disponer de cimbras para una construcción abovedada.

Si hay que calificar a alguna arquitectura como puramente arquitrabada, sería la egipcia la que mereciera dicho calificativo, pues dinteles y arquitrabes son prismas de una sola pieza. Por otro lado, para ésta arquitectura, la bóveda es algo a superar. Los cañones de las tumbas de Abidos, logrados con hiladas horizontales y avanzadas, se reconocían como un elemento desmesuradamente pesado y con gran desperdicio de material, ya que los sillares en voladizo tenían que quedar, intrínsecamente, contrapesados. Por otro lado la bóveda de cañón vaído de la arquitectura doméstica, era una solución de cubierta de estructura unidireccional, constituida por troncos de palmeras adosados, que tomaba la forma de cañón sólo para repartir o descargar la acción de la gravedad por acueste de un tronco Pirámide escalonada y capillas en el conjunto funerario de Zoser.sobre otro. Pero evidentemente, ni la primera solución ni la segunda establecían empujes ni estaban próximas a los parámetros que son propios de las bóvedas.

Igualmente podríamos apoyarnos, para argumentar la despreocupación egipcia por superar la forma abovedada, en la simplicidad con la que la Cámara Real, en la magnifica obra de la Gran Pirámide, resuelve su bóveda de descarga por medio de dos dovelas inclinadas, sin recurrir a una solución abovedada de mayor complejidad.

Las primeras construcciones egipcias datan de 3.800 años a.C. y se levantaban en base a una estructura de cañas entrelazadas y aglomeradas con tapial fabricado con fango del Nilo. Hacia el 3.000 a.C. se introduce la construcción de ladrillo de total influencia mesopotámica. Esta última afirmación no es difícil de argumentar y se evidencia con sólo observar el aparejo y la estructura de las primeras mastabas, que muestran en sus muros, los retranqueos que se disponían, muchos años antes, en las primeras construcciones asirias. Aún lo veremos más claro si se considera que esta forma de construir surge aquí, sin responder a un proceso evolutivo o como consecuencia del desarrollo de una técnica o tradición.

Con la tercera dinastía, la construcción en piedra se constituyó en el modo habitual de levantar los edificios públicos, y muy pronto se aceptó como la nueva forma de construcción. Aunque, como hemos dicho, al principio se construía en piedra manteniendo los principios aprendidos para la fábrica de ladrillo, la construcción en piedra se consideró como un invento propio y, realmente, supuso una gran revolución. Se estableció un autentico código, tanto en la forma de extracción en cantera, como en el desbastado del material a pie de ella y, como no, en el transporte y colocación en obra. Bajo éstas premisas, se mantuvo la construcción egipcia, que llegó hasta el período Tolemaico (dos mil años más tarde), sin otro objetivo que lograr la perfección en las técnicas de manipulación y en las artes de construir y de labrar la piedra.


Actualizado 25/01/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|